Aunque encontramos menciones ocasionales a lo largo de los mandalas (libros) dos a nueve del Rigveda, no es hasta su décima y última parte que los lectores podemos disfrutar de textos específicos sobre la Creación del Universo.
Una de estas composiciones ya ha sido comentada en este blog (1). Cada una de las restantes aporta versiones distintas (2) sobre el Génesis. Es obvio que no existe "una" doctrina.
El notable Purusha Sukta (Himno del Hombre Cósmico) demuestra claramente esta riqueza de perspectivas. Las dieciséis estrofas del himno - de las que se incluye aquí una selección - contemplan, desde la óptica védica, algunos de los mitos compartidos con otros pueblos indoeuropeos.
Las primeras estrofas muestran a un Purusha gigantesco, pariente innegable tanto de los Titanes griegos - las colosales divinidades primordiales que precedieron a los dioses en el Olimpo - como del resto de seres de características similares de las mitologías escandinava i báltica.
Purusha tiene mil cabezas,
mil ojos, mil pies.
Cubre la Tierra por todos sus lados
y la sobrepasa diez dedos.
(1)
Él es todo esto,
y todo lo que ya ha sido, y todo lo que será.
Él es el Señor de la inmortalidad
y crece más allá incluso de los alimentos.
(2)
El siguiente grupo de versos introduce el concepto también compartido en el ámbito indoeuropeo del sacrificio, pero, en un gesto integrador de lo humano y de lo trascendente, introduce la singularidad de utilizar al propio Purusha como ofrenda. La eficacia de la ceremonia es absoluta ya que genera las estaciones, convertidas así en elementos del propio sacrificio, y la Sabiduría cristalizada en los tres primeros Vedas.
Cuando los dioses celebraron el Sacrifico
con Purusha como ofrenda,
la Primavera fue la bebida sagrada,
el verano, la tea y el otoño la oblación.
(6)
De este Sacrificio, en el que todo fue ofrecido,
nacieron los himnos y cánticos del Rigveda,
los versos del Samaveda
y las fórmulas sagradas del Yajurveda.
(9)
Las estrofas recogidas a continuación confirman la adopción de la herencia indoeuropea y su adaptación a las circunstancias de la sociedad védica.
El concepto de fragmentación de un gigante para utilizar sus miembros como otras tantas partes del mundo es característico de Purusha pero también de Ymir, su mítico pariente escandinavo de quién, según su propia tradición, surgieron las nubes, la tierra, las rocas... y el resto de elementos de la Naturaleza.
Por otra parte, como ya se mencionó en otro lugar de este mismo blog (3), la estructuración de la sociedad en estamentos según sus funciones (religiosas, militares o productivas) es compartida por el pueblo védico con otros, como, por ejemplo, el germánico, y está también presente en las ideas platónicas, expresadas en la República.
¿Cuando dividieron al Hombre,
en cuántas partes lo trocearon?
¿Qué hicieron son su boca? ¿Y con sus brazos?
¿Cómo llamaron a sus muslos? ¿Y a sus pies?
(11)
Su boca se convirtió en el Brahman,
sus brazos fueron el Guerrero,
sus muslos fueron el Pueblo,
de sus pies nacieron los Sirvientes.
(12)
La última estrofa completa la descripción del Sacrificio iniciada en la sexta con una sucesión de conceptos también comunes.
Por un lado, mediante un juego de palabras en torno a los diversos significados del sacrificio, reúne en una sola idea ceremonia y ofrenda, rito y Purusha. En segundo lugar, convierte al nuevo ritual en acceso a los Sadhyas, unas divinidades antiquísimas, similares a los Titanes mencionados más arriba. Finalmente, como resultado de este proceso, hace del Hombre el eje de la Creación.
Los dioses sacrificaron el Sacrificio al Sacrifico;
éstos fueron los primeros ritos.
Éstos grandes poderes llegaron al cielo,
donde viven los Sadhyas, los dioses antiguos.
(16)
Las raíces comunes de los pueblos indoeuropeos que este himno pone de relieve, así como el resto de composiciones ancestrales a la que nos invita el Rigveda, son tan evidentes como profundas.
Afortunadamente, su Humanismo y su concepción holística del Universo continúan presentes.
Aunque sea a través de su lectura.
(1) Se trata del artículo "Génesis védica: RV 10.190".
(2) La serie completa incluye los himnos 10.72, 10.81-2, 10.90, 10.121, 10.129, 10.130 y 10.190.
(3) El artículo se titula "Estamentos, colores, funciones... otro legado que perdura". La traducción de la duodécima estrofa que figura aquí es la misma que en aquel texto.
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lunes, 16 de febrero de 2015
sábado, 13 de septiembre de 2014
ESTAMENTOS, COLORES, FUNCIONES... OTRO LEGADO QUE TAMBIÉN PERDURA
Ya desde el principio, los pueblos indoeuropeos consideramos que la sociedad está compuesta por diversos estamentos, cada uno de los cuales tiene una función específica, distinta de la de los demás.
El propio Rigveda - la colección de himnos de los indo-arios, recopilada alrededor de 1700 aC, pero que incluye referencias a fenómenos astronómicos ocurridos hacia 4000 aC - recoge este punto de vista.
El poema Purushasukta (Himno de Purusha), que narra la creación del universo por el mítico Hombre Cósmico, proclama:
Su boca se convirtió en el Brahmán,
sus brazos fueron el Guerrero,
sus muslos formaron el Pueblo,
de sus pies nacieron los Siervos.
(RV 10.90.12)
Esta división de la sociedad según las funciones - llamadas varna (color en sánscrito) - desarrolladas por los humanos fue codificada no mucho más tarde por el legendario sabio Manu que, a través de sus Leyes, asignó unas tareas determinadas a cada tipo de persona.
El brahmán, es decir, el sacerdote, estudia y enseña las Escrituras, celebra sacrificios y hace y recibe ofrendas; el kshatriya, o guerrero, tiene el deber de proteger a los demás; el vaishya, agricultor o comerciante, debe cuidar el ganado, cultivar la tierra o hacer negocios; por último, el shudra, o criado, tiene como función servir a los tres anteriores.
La doctrina según la cual cada uno nace en uno u otro estamento - y tiene, por tanto, unas obligaciones y no otras - depende de su karma o, dicho de otro modo y simplificando mucho, de las acciones buenas o malas llevadas a cabo durante la existencia, que modelan su consciencia y condicionan sus vidas futuras.
El Bhagavad Gita - uno de los textos más populares del hinduismo y muy leído en todo el mundo, que insta al cumplimiento del propio deber - deja claro qué determina el dharma - o conjunto de cometidos - de cada uno:
Los deberes de los brahmanes,
los kshatriyas, los vaishyias y los shudras
están distribuidos según las cualidades
que surgen de su propia naturaleza.
(BG 18.41)
Las tres estrofas que siguen a la anterior detallas cuáles son las virtudes correspondientes a cada varna:
Serenidad, autodominio, austeridad, pureza,
tolerancia, honestidad, conocimiento, sabiduría y fe.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los brahmanes.
Heroismo, poder, determinación, destreza en la batalla,
valentía, generosidad y autoridad.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los kshatriyas.
La agricultura, la ganadería y el comercio
son los deberes innatos de los vaishya,
mientras que el servicio
es el de los shudra.
La estructuración de la sociedad en estamentos es una idea ampliamente compartida. El antropólogo francés Georges Dumézil localizó estos mismos conceptos en, entre otros, los antiguos pueblos iranios, las ideas platónicas sobre la república y en la mitología romana.
Pero no hay porqué ir tan lejos.
La caída del Imperio Romano de Occidente y la subsiguiente eclosión de la sociedad feudal propició la aparición de formas de organización social y política más adaptadas al nuevo estadio histórico y emergieron - ¿o reaparecieron? - colectivos con funcione similares a las desarrolladas anteriormente en distintos lugares del espacio indoeuropeo.
Estas instituciones, o sus equivalentes, permanecen plenamente vigentes ahora mismo: subsisten algunas monarquías, jerarquías religiosas siguen teniendo presencia institucional, peso social y, a menudo, influencia política y cúpulas militares siguen formando parte de las estructuras de muchos estados.
El legado indoeuropeo va más allá de los ámbitos lingüístico y literario. Se trata de un conjunto de valores que ha moldeado nuestra sociedad a lo largo de la historia y que sigue conformándola.
(E incluso, muy probablemente, nuestras propias creencias y comportamientos individuales.)
El propio Rigveda - la colección de himnos de los indo-arios, recopilada alrededor de 1700 aC, pero que incluye referencias a fenómenos astronómicos ocurridos hacia 4000 aC - recoge este punto de vista.
El poema Purushasukta (Himno de Purusha), que narra la creación del universo por el mítico Hombre Cósmico, proclama:
Su boca se convirtió en el Brahmán,
sus brazos fueron el Guerrero,
sus muslos formaron el Pueblo,
de sus pies nacieron los Siervos.
(RV 10.90.12)
Esta división de la sociedad según las funciones - llamadas varna (color en sánscrito) - desarrolladas por los humanos fue codificada no mucho más tarde por el legendario sabio Manu que, a través de sus Leyes, asignó unas tareas determinadas a cada tipo de persona.
El brahmán, es decir, el sacerdote, estudia y enseña las Escrituras, celebra sacrificios y hace y recibe ofrendas; el kshatriya, o guerrero, tiene el deber de proteger a los demás; el vaishya, agricultor o comerciante, debe cuidar el ganado, cultivar la tierra o hacer negocios; por último, el shudra, o criado, tiene como función servir a los tres anteriores.
La doctrina según la cual cada uno nace en uno u otro estamento - y tiene, por tanto, unas obligaciones y no otras - depende de su karma o, dicho de otro modo y simplificando mucho, de las acciones buenas o malas llevadas a cabo durante la existencia, que modelan su consciencia y condicionan sus vidas futuras.
El Bhagavad Gita - uno de los textos más populares del hinduismo y muy leído en todo el mundo, que insta al cumplimiento del propio deber - deja claro qué determina el dharma - o conjunto de cometidos - de cada uno:
Los deberes de los brahmanes,
los kshatriyas, los vaishyias y los shudras
están distribuidos según las cualidades
que surgen de su propia naturaleza.
(BG 18.41)
Las tres estrofas que siguen a la anterior detallas cuáles son las virtudes correspondientes a cada varna:
Serenidad, autodominio, austeridad, pureza,
tolerancia, honestidad, conocimiento, sabiduría y fe.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los brahmanes.
Heroismo, poder, determinación, destreza en la batalla,
valentía, generosidad y autoridad.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los kshatriyas.
La agricultura, la ganadería y el comercio
son los deberes innatos de los vaishya,
mientras que el servicio
es el de los shudra.
La estructuración de la sociedad en estamentos es una idea ampliamente compartida. El antropólogo francés Georges Dumézil localizó estos mismos conceptos en, entre otros, los antiguos pueblos iranios, las ideas platónicas sobre la república y en la mitología romana.
Pero no hay porqué ir tan lejos.
La caída del Imperio Romano de Occidente y la subsiguiente eclosión de la sociedad feudal propició la aparición de formas de organización social y política más adaptadas al nuevo estadio histórico y emergieron - ¿o reaparecieron? - colectivos con funcione similares a las desarrolladas anteriormente en distintos lugares del espacio indoeuropeo.
Estas instituciones, o sus equivalentes, permanecen plenamente vigentes ahora mismo: subsisten algunas monarquías, jerarquías religiosas siguen teniendo presencia institucional, peso social y, a menudo, influencia política y cúpulas militares siguen formando parte de las estructuras de muchos estados.
El legado indoeuropeo va más allá de los ámbitos lingüístico y literario. Se trata de un conjunto de valores que ha moldeado nuestra sociedad a lo largo de la historia y que sigue conformándola.
(E incluso, muy probablemente, nuestras propias creencias y comportamientos individuales.)
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