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martes, 15 de junio de 2021

ANUGITA (UN BAHAGAVAD GITA PARA TIEMPOS DE PAZ)

 

Lo que hay en este libro se puede encontrar en otros lugares, pero lo que no está aquí no se puede hallar en ningún sitio. (Mahabharata. El libro del Comienzo.)

 

El Mahabharata, tradicionalmente atribuido al imaginario Vyasa, es el libro más largo del mundo. Con 1,8 millones de palabras, tiene diez veces la longitud de la Ilíada y la Odisea juntas y se ha comparado su importancia a la de la Biblia, las obras de William Shakespeare, Homero, el teatro de la antigua Grecia o el Corán.

Además de la narración de la Guerra de Kusukshetra y los destinos de los kurus y de los pandavas, el Mahabharata contiene un gran tesoro de material filosófico y devocional.

Organizado en dieciocho libros, el sexto, el Bhishma Parva, narra el liderazgo de Bhishma en el bando opuesto a los pandavas durante los primeros días de la guerra y contiene el Bhagavad Gita, una obra devocional de interés ético universal y de éxito permanente.  

Pero hay, como mínimo, otro Gita, expuesto en un contexto totalmente distinto. El Anugita ("anu" significa continuación en sánscrito), que es como se conoce el fragmento, propone también una larga serie de interpretaciones de la realidad y de consejos para la vida cotidiana. Se ha incluido en el decimocuarto volumen del monumental poema épico-doctrinal, llamado Ashvamedhika Parva o Libro del Sacrificio del Cavallo.

 

DE NUEVO LA NARRACIÓN DE UN DIÁLOGO

El Ashavamedhika comienza con el consejo de Krishna a Yudhishthira (el heredero de los pandavas) de bendecir su reino celebrando, precisamente, la Ceremonia del Caballo, un antiguo ritual ganadero conectado con el pasado migratorio de los kurus, e incluye después los 36 capítulos del Anugita Parva en el que Krishna, clonando la fórmula narrativa de describir un diálogo utlizada anteriormente en le Bhagavad Gita, explica: 

- una primera discusión entre un siddha (un santo) y un descendiente laico de Kashyapa, uno de los siete sabios de la antigua India, sobre las sucesivas reencarnaciones y la vía para la emancipación final,

- un segundo diálogo entre un brahmán y su esposa sobre las sucesivas reencarnaciones

- y una tercera conversación entre un Maestro y su discípulo sobre cuál es la mejor manera de vivir.


PÍLDORAS DE SABIDURÍA PARA ÉPOCAS DE ENTENDIMIENTO

Las estrofas del Anugita permanecen fieles al estilo literario del Mahabharata y se presentan en forma de sentencias versificadas:

Quien ve su alma vacía de olor, sabor o tacto, de sonidos o visiones y no sabe nada es una persona libre. 19.10.

Habiéndose liberado de las impresiones de los sentidos se está atento a Brahma que es eterno, supremo, tranquilo, estable, perdurable e indestructible. 19.14. 

Desde el nacimiento hasta la consecución de una forma diferente, las acciones buenas o malas y el desempeño de hechos de pensamiento o palabra existen en todos los seres. 20.8.

Lo que no puede ser olido por la nariz, ni probado con la lengua, ni tocado por el tacto es alcanzado por la Mente. 20.12.

Las direcciones indicadas por la brújula, el viento, el Sol, la Luna, la Tierra, el fuego, Vishnu, Indra, Prajapati y Mitra, estos son los diez fuegos del sacrificio. 21.4.

Todos los objetos de conocimiento son Mente. Sólo el conocimiento los percibe. El Alma Individual, encubierta de forma sutil, vive en el cuerpo que es producido por la semilla vital. 21.7.

Ignorancia, Oscuridad y Bondad son las tres cualidades de la Mente. Están conectadas las unas con las otras y se condicionan mutuamente. 26.4. 

Como una lámpara que arde en una sala descubre todo lo que hay, así hace el alma que muestra la distintas potencialidades del cuerpo. 28.11.

No hay que pensar en el pasado ni sentir ansiedad por el futuro. Se debe prescindir del presente, tiempo de acción, con el pensamiento inmóvil. 46.42.

Algunos piensan que Brahma es un árbol, otros lo consideran un gran bosque. Algunos creen que es inmanifestado. Otros lo toman por trascendente y libre de cualquier angustia. 48.1.

 

RAÍCES PROFUNDAS, FRUTOS MÁS ALLÁ DE LOS TIEMPOS

El texto original del Anugita tiene una antigüedad cierta pero. como es habitual en las literaturas pretéritas, totalmente imprecisa y se ha ido editando, revisando, interpolando y reorganizando a lo largo de toda su historia.

En todo caso, el Anugita es siempre significativo porque las ideas y los puntos de vista éticos del original son citados por los estudiosos de la mayoría de las escuelas de filosofía hindú.


Los poetas han explicado antes estos hechos, nuevos poetas los vuelven a contar ahora, otros poetas explicarán estas mismas historias en el futuro. (Mahabharata. El libro del Comienzo.)







 


 

martes, 2 de junio de 2020

TODAS LAS VERDADES ESTÁN EN EL BRAHMASUTRA

Ahora, pues, pensemos en Brahma
BS. I.1


Este verso - o "sutra" o, para nosotros aforismo - es el primero de los 555 que configuran el Brahmasutra, es decir, y como es fácil deducir, "Los sutras de Brahma", el dios de la Creación en la tríada hinduista, o, también, como en este caso, la propia Creación o, aún, la totalidad de la Realidad.

UNA VISIÓN GLOBAL...

El Brahmasutra es - junto al Bhagavad Gita y al monumental conjunto de los primeros tratados filosóficos llamados Upanishads - una obra fundamental de la literatura sánscrita. Se trata efectivamente de una de las tres grandes colecciones de conceptos que conforman la totalidad de la filosofía hinduista.

Imaginativamente atribuido a Vyasa - según las leyendas, autor también de los cuatro Vedas, del Mahabharata y de los Puranas, pero que, seamos benévolos, recordemos que significa "compilador" - el Brahmasutra sistematiza y resume las ideas anteriores a él mismo y es el texto fundacional de la escuela Vedanta de la filosofía hindú.

Se cree que, en su forma actual, es obra del también más o menos misterioso filósofo Badarayana que la compuso - o "compiló" - entre el 400-450 aC y el 200 de nuestra era.

En todo caso, los 555 sutras están ordenados en cuatro grandes capítulos que globalmente tratan del posible acceso al sentido de la existencia humana y del Universo y, en última instancia y desde un punto de vista metafísico, a la Realidad Primaria y Última, es decir, según los hinduistas, ni más ni menos que al propio Brahman.

Las deducciones muestran las diferencias.
La pluralidad no es irreal.
La percepión no revela el ser.
BS. I.1.

... Y DETALLADA

A pesar del sentido con frecuencia críptico de muchos sutras - estamos ante una obra altamente técnica, escrita hace varios milenios - los axiomas del Brahamasutra nos van colocando ante una sucesión de propuestas que las traducciones y los prolijos comentarios que a menudo las acompañan se esfuerzan - a veces con resultados de escasa consistencia - en aclararnos.

El ser y la conciencia no son uno.
La conciencia no es eterna.
La conciencia es capaz de cambiar.
BS. I.

El primer capítulo trata de la metafísica de la realidad absoluta y es conocido como "Samanvaya", es decir Armonía, ya que sincroniza los contenidos de varios sutras anteriores, contenidos especialmente en los Upanishads y, a veces, conflictivos. Este equilibrio remite repetidamente al concepto de Brahman como el origen, el desarrollo, el retorno y el fin del mundo tal como lo conocemos.

El capítulo siguiente - llamado "Avirodha", es decir no-contradicción - refuta las arfirmaciones de otras doctrinas filosóficas o religiosas, como el Jainismo o el Budismo, basándose en los textos védicos. Reafirma la identidad entre Atman (simplificando mucho, el Yo) y el propio Brahman, núcleo del hinduismo más puro, duro y limpio.

... debido a las palabras que denotan los hechos
y a las historias contadas en los Upanishads.
Es por ello que no es necesaria la luz del Fuego,
pero se necesita todo el Trabajo.
BS. III.

En tercer lugar, el Brahmasutra examina las condiciones para lograr una emancipación definitiva de creencias limitadoras. Insiste en la naturaleza de los conocimientos espirituales y en las vías para conseguirlos: la teoría de la muerte y de la reencarnación, el karma, la importancia de la acción correcta, la libertad de la voluntad, el libre albedrío y, sobre todo, la meditación.  

Finalmente, en su capítulo más corto, el Brahmasutra alaba los efectos últimos de la libertad y de la emancipación espirituales, hitos definitivos de la vida humana, insistiendo en la identidad entre Brahman y Atman, conocido, reconocida y afianzada, una vez más, a través de la meditación.

Hacemos el discurso con la Mente.
Y, por el mismo método, sigue después
aquella otra mente que respira
y que está unida al guía
mediante los elementos.
BS. IV.

MÁS ALLÁ Y MÁS ADENTRO

Sabiéndolo o no, miles y miles de personas, probablemente millones, a lo largo de los siglos, hemos tenido en cuenta los estímulos que los aforismos del Brahmasutra hacen germinar en mentes y corazones.

Primero en el propio subcontinente indio, donde ha sido necesario explicar y comentar cada sutra y cada vez con más detalle, a medida que el tiempo ha separado a los lectores de los orígenes del texto. Se conservan docenas de estos comentarios. Los más sumerosos y útiles se sitúan entre los siglos X y XVI. A menudo son fácilmente consultables en internet, tanto los más antiguos como otros más recientes.

Y después las traducciones al alemán y al inglés de Paul Deussen (1883) y George Thibaut (1890-1904) respectivamente han sido decisivas para su difusión en Occidente y su proximidad a nosotros.

En cualquier caso, los Brahmasutras siempre han apelado a nuestra capacidad de ir más allá y más adentro de las apariencias.

(Leamos, leamos. Y seamos más.)

domingo, 21 de mayo de 2017

PINTAN BASTOS: ¡ESTAMOS EN LA KALI YUGA!



Según los Vedas, apenas estamos en el inicio de la Kali Yuga, la última y más nefasta de las cuatro eras que conforman la concepción cíclica del tiempo, propia de las creencias del subcontinente indio.

De acuerdo con esta cosmogonía, Brahma - el principio creador de la tríada védica - vive durante cien años. Cada uno de sus años tiene 365 días y cada día una duración de 4.320.000 años humanos. Es dentro de estos días de Brahma - llamados kalpa - que hay que distinguir cuatro eras, claramente relacionadas con las Edades descritas por Hesíodo y con el concepto de Eterno Retorno de Nietzsche.


Las enormes dimensiones del tiempo

La primera de estas eras, denominada Krita Yuga, se prolonga durante 1.728.000 años, la segunda - Treta Yuga - durante 1.296.000, la siguiente - Dvapara Yuga - dura 864.000 años y la última, la Kali Yuga en la que nos encontramos, 432.000.

Pero cada Yuga, además de en extensión, merma también en cuanto a dharma, sabiduría, conocimientos, capacidad intelectual, esperanza de vida, estabilidad emocional y fuerza física.


En el ojo del huracán
Así, durante la Yuga en la que nos encontramos, los gobernantes han pasado de promover el bienestar general a convertirse en peligros públicos y hay grandes migraciones en busca de alimentos. Por otra parte, a nivel individual, prevalecen los valores materiales y crece la violencia.

¡Pintan bastos! porque, además, no se vislumbra ninguna solución ni a corto, ni a medio, ni a ningún plazo y sólo llevamos cincuenta de los más de cuatro mil siglos de la era en la que nos encontramos: la Kali Yuga comenzó el día en que Krishna se fue de la Tierra durante la gran batalla descrita en el Mahabharata, es decir, según algunos cálculos, entre el 17 y el 18 de febrero del 3102 aC.


¿Vías de fuga?
De acuerdo con la mitología védica, Vishnu, el gran impulso preservador, vuelve a la tierra al final de cada Kali Yuga. La próxima vez - que será la décima - se encarnará en Kalki que, encima de su caballo blanco, anunciará la llegada de un nuevo Krita Yuga, es decir de una nueva era dorada.

Pero, como hemos visto, no es para mañana.

Si no queremos esperar tanto, siempre podemos intentar emular a Arjuna que, ante el holocausto que estaba a punto de comenzar en forma de verdadera guerra de exterminio y totalmente colapsado por sus dudas sobre cual era su deber, emprendió el camino indicado por Krishna en el Baghavad Gita (II, 14):

El calor y el frío, el placer y el dolor proceden del mundo de los sentidos, o Arjuna. Vienen y van. Son fugaces. Aprende a trascenderlos.

¡Buena suerte!

miércoles, 19 de octubre de 2016

SHANTI, SHANTI, SHANTI. CANTAR A LA PAZ, EN PAZ



Se  trata de una realidad empírica que - más allá de teorías y de creencias - puede ser comprobada ahora mismo por el lector de este texto: repetir lentamente, tres veces, con plena conciencia, ya sea en voz alta o mentalmente, la palabra "shanti", llena el corazón de paz y la mente de calma.


En efecto, la palabra sánscrita shanti significa paz, y también tranquilidad, serenidad, calma, quietud y el resto de conceptos asociados a estas palabras. Su triple repetición tiene un origen antiquísimo puesto que ya se encuentra recogido, por primera vez, en las upanishads, los tratados filosóficos que, a partir del siglo X aC, desarrollan los vedas y examinan, con máxima profundidad y desde todos los puntos de vista, la unidad entre Brahma (el Absoluto) y Atman (el Ser).

Esta repetición es una práctica que ha llegado muy viva hasta nosotros y que numerosos practicantes de yoga y de meditación recitan en la actualidad, precediéndola o no de la sílaba "om", antes y/o después de sus sesiones.


Convertida así en mantra - es decir, en fórmula sonora considerada capaz de producir efectos tangibles -, ninguno de sus elementos está incluida por azar y, por lo tanto, cada una de las tres palabras de la repetición, a pesar de ser idéntica al resto, tiene como intención superar un ámbito específico de los obstáculos que separan de la serenidad y del equilibrio:

- El primero shanti ayuda a vencer los fenómenos negativos que provienen del exterior, ya sea humanos (guerras, discusiones y otras agresiones ), naturales (tormentas, terremotos, huracanes, inundaciones, etc.) o animales.

- El segundo aleja los daños supuestamente surgidos en áreas sobrenaturales, como la mala suerte, las maldiciones, los malos espíritus y otras manifestaciones negativas con apariencia de inexplicables.

- Finalmente, el tercer shanti permite triunfar sobre las propias limitaciones, ya sean físicas, emocionales o mentales (enfermedades, malos hábitos, desequilibrios...)

Así, una vez pronunciado en su totalidad, el mantra pretende haber establecido un nivel de armonía más profundo e integral.

Sea como fuere, este mantra, parece oportuno en todo momento y también ahora mismo, durante la lectura de este texto.

(Lógicamente aprovecho la oportunidad para desear al lector: ¡shanti, shanti, shanti!)

miércoles, 7 de septiembre de 2016

INDRA. EL REY DE LOS DIOSES, EN LOS LABERINTOS HUMANOS



Doscientos ochenta y nueve de los mil veintidós himnos del Rig Veda tienen a Indra - el rey de los dioses - como único protagonista.



Como afirma el eminente sanscritista Arthur Macdonell (1):



"Indra es invocado de manera individualizada en la cuarta parte de los himnos del Rig Veda, mucho más a menudo que los dirigidos a cualquier otra deidad. Se trata del dios preferido nacional de los pueblos védicos."



Macdonell completa su comentario con precisiones sobre el perfil de la divinidad:


"Por otra parte, su aspecto es el más antropomórfico de los miembros del panteón y también el que más investido está de rasgos mitológicos.



Indra es, por encima de todo, un dios de la tormenta, que vence a los demonios de la sequía y de la oscuridad, libera las aguas y conquista la luz. En segundo término es el dios de las batallas que ayuda a los victoriosos arios a vencer a los enemigos aborígenes. "



El breve himno 171 del décimo mandala completa el retrato de un Indra en constante contradicción, tanto con el resto de los dioses y de los humanos como con él mismo y las prácticas ceremoniales (2):



Por el amor a Itatí, que exprime el jugo, empujaste su carruaje. Sentiste la llamada del oferente de Soma.



Has separado la cabeza de la piel del rebelde Sacrificio y lo llevaste a la casa del oferente de Soma.



O Indra, en un instante, cuando pensaste en ello, perdiste al mortal Venya por el devoto Astrabudhna.



Lleva de nuevo al Sol al Este ahora que está en el Oeste, o Indra. ¡Incluso contra la voluntad de los dioses!



Las virtudes de Indra, heredadas como sabemos por toda suerte de divinidades sucesivas, algunas todavía vigentes, parecen una proyección de los anhelos más básicos de sus súbditos humanos: conseguir seguridad y riquezas.



En cualquier caso, los enfrentamientos territoriales de los recién llegados arios con los multi-étnicos habitantes del subcontinente indio fueron dejando paso a una sincrética convivencia.



A pesar de la aparición de una visión polifacética de la realidad, representada por Brahma, Vishnu y Shiva, el culto a Indra y la perspectiva maniquea de los contactos entre diferentes colectivos humanos ( "nosotros" somos ejemplo de civilización; "ellos", en cambio, una pandilla de salvajes) nunca ha dejado de estar presente.



A lo largo de los milenios, los grandes desplazamientos de población y las colisiones que generan han demostrado ser inherentes a la evolución de la Humanidad.



Siempre se han producido, a menudo acompañados de situaciones inaceptablemente trágicas. A pesar del crecimiento de una conciencia de la globalidad de problemáticas y soluciones, lo estamos viviendo - ¡todavía! - ahora mismo.



Los laberintos humanos en los que Indra busca una urgente salida parecen seguir formando parte de nuestra cotidianidad.









(1) Arthur Anthony Macdonell (1854 hasta 1930), legendario catedrático de sánscrito en Oxford, es autor de numerosos e indispensables trabajos sobre védico y sánscrito. La cita proviene de la introducción al estudio sobre Indra en "A Vedic reader for students".



(2) Como sucede a menudo en los himnos del Rig Veda, el texto del poema 10.171 da por conocidos personajes, situaciones y prácticas ceremoniales. Afortunadamente, los contextos de cada composición son a menudo suficientes para captar su sentido y su belleza. Recordemos, en todo caso, que el soma es una bebida de origen desconocido, imprescindible en los sacrificios védicos.

viernes, 10 de julio de 2015

EL TRIDENTE DE SHIVA

En la mayoría de sus representaciones, Shiva - simbólica síntesis de los impulsos renovadores del Universo - exhibe con orgullo su trishula (tri: tres, shula: lanza), es decir su tridente.

Se trata de la máxima muestra de su mítico poder, ya que acoge - y proyecta - un incontable número de tríadas, igualmente simbólicas.

El canon de esta sorprendente confluencia de triplicidades incluye, entre otros:

- El pasado, el presente y el futuro.
- Los gunas, o cualidades de todo lo que nos rodea: sattva (equilibrio), rajas (actividad) y tamas (pasividad).
- Las divinidades Brahma, Visnú y el propio Shiva y sus correlatos: la Creación, la Preservación y la Evolución.
- Los modos de expresión del Universo: físico, sutil y causal.
- Los poderes femeninos: voluntad, acción y sabiduría.
- Los estados de conciencia: vigilia, sueño y sueño profundo.
- Los tres sonidos primordiales, generadores del Cosmos (A, U, M), audibles tal vez durante el Big Bang y, en todo caso, posteriormente millones y millones de veces de los labios de los adeptos más variados.    
- Los tres nadis (ida, pingala y sushumna), sutiles canales de energía presentes en la práctica de los yoguis avanzados.
- Las naturalezas cuantitativas y cualitativas del Universo, además del proceso de su emergencia desde lo Inmanifestado.

Y, como colofón y consecuencia de este cúmulo de potencialidades, la capacidad de regenerar los tres mundos: el físico, el de los antepasados y el de la mente.

Es lógico pues que, con ánimo de síntesis y de convertir en tangibles todos estos conceptos, se concluya que el Trishula, el mágico tridente de Shiva, represente la Totalidad, la irresistible potencia de la Realidad Trascendental.
 

miércoles, 18 de marzo de 2015

UPANISHADS: ¿DÓNDE ESTÁ LA LUZ?


(ENTONCES)
 
Nos encontramos en el siglo VII aC, en la India. 

Los valores de la civilización védica ya no se corresponden con los modos de vivir de la sociedad. Los feroces pastores transhumantes, llegados hace miles de años desde las estepas del Asia Central, se han ido convirtiendo en ganaderos y agricultores e, incluso, urbanizados, en comerciantes y artesanos. Y se han asimilado con los habitantes autóctonos.

Pero su politeismo de base naturalista se ha mantenido prácticamente igual y, como los fieles están lejos del sentido primigenio de los himnos védicos, las funciones sacerdotales de los brahmanes se han convertido en preeminentes. Hay que aclarar el significado de los textos, interpretarlos, traducirlos a los nuevos tiempos. Lo que luego será identificado como literatura védica ha añadido a los cuatro primeros vedas (el Rig, el Yajur, el Atharva y el Sama), los Brahmanas que los expican y amplian y los Aranyakas (o Libros del bosque; aranyaka significa bosque) que profundizan en sus enseñanzas.

Sin embargo, a pesar de estos intentos de continuidad, la evolución que de todos modos se ha producido ha sido insuficiente. Hay excesiva distancia entre las preguntas vivas de los creyentes y las mecánicas y repetitivas respuestas de la tradición brahmánica. Hay que ir más allá.


(CUMBRES)

Para acomodarse a la nueva situación han surgido, rechazando las doctrinas establecidas, y casi simultáneamente, el jainismo y el budismo. Y, desde dentro del propio brahmanismo, la evolución de los Aranyakas ha cristalizado en nuevas corrientes de pensamiento que pretenden atender plenamente a los anhelos reales de la sociedad.


Los textos que exploran la nueva realidad se llaman "Upanishads" y esta denominación confirma la voluntad de comprensión que, en realidad, expresan. En efecto, la palabra upanishad es un compuesto formado por "upa" (a los pies) y "nishad" (sentarse debajo) y denota claramente el contacto directo entre el discípulo y el maestro. Sin intermediarios.

Unos versos de una de las primeras de estas nuevas obras deja clara la insatisfacción de partida y cuál se pretende que sea la respuesta:

Desde el error, llévanos a la Verdad,
desde la oscuridad, llévanos a la Luz,
desde la muerte, llévanos a la Eternidad.
(Brihadaranyaka Upanishad)


Los nuevos textos desarrollan reflexiones y doctrinas metafísicas, espirituales y filosóficas que preludian el Hinduismo y que continúan, ahora mismo, tan actuales como siempre. Además, los upanishads se agrupan bajo el nombre colectivo de "Vedanta", es decir el fin (anta) de los vedas, de los que son la última etapa y su culminación.

Los más antiguos, anteriores a la aparición de la escritura en la India, son transmitidos oralmente hasta ser transcritos, probablemente, hacia el siglo III aC, de manera definitiva. Y se escriben más. Al terminar el proceso, conforman un corpus de 108 upanishads de aceptación general, a pesar de que su número puede considerarse mayor si no se es ni muy estricto ni partidario de la ortodoxia. 

Sea como fuere, se ha convenido en resumirlos en cuatro "mahavakyas" (maha, grande; vakya, frase) que, centrando la atención en el eje Brahma-Atman, es decir, en el reflejo de lo Absoluto en la esencia individual y viceversa, condensan las nuevas doctrinas:

- prajñanam brahma (Brahma es el Conocimiento)
  (Aitareya Upanishad)

- ayam atma brahma (Soy la esencia individual, que es Brahma)
  (Mandukya Upanishad)

- tat tvam asi (Tú eres eso)
  (Chandogya Upanishad)

- aham brahmasmi (Soy Brahma)
  (Brihadaranyaka Upanishad)


(CAMINOS)

Los nuevos caminos ya han sido abiertos. Comienza una nueva manera de ver, de buscar, de ir más allá.

En Occidente, la primera edición de los Upanishads se hizo en latín, en Francia, a primeros del siglo XIX. La siguió inmediatamente una traducción parcial en inglés. La versión en alemán se publicó a mediados del mismo siglo. La obra terminó de incorporarse a nuestros cimientos culturales cuando Max Müller, el fundador de la mitología comparada, llevó a cabo una edición en inglés pocos años después.

Pero la sistematización de los intemporales principios upanishádicos vino de la mano de Schopenhauer, que los calificaba de "fruto de la más elevada sabiduría humana" e incorporaba sus conceptos básicos a su obra magna "El mundo como voluntad y representación". Después, otros filósofos, como el también alemán Schelling o los norteamericanos Emerson y Thoreau, continuaron su estudio y su difusión. 

En el siglo XX, personalidades tan diversas como T. S. Eliot, en "La tierra baldía", o el premio Nobel de Física Erwin Schrödiger son ejemplos de intelectuales cautivados por los Upanishads.

Las vías hacia la Verdad, la Luz y la Eternidad invitan a la lectura. Y a la exploración.


¿QUÉ HAY MÁS ALLÁ DEL HORIZONTE?