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lunes, 24 de enero de 2022

RIG VEDA X-71: SIN PALABRAS... ¡NADA!

 
1. Cuando los hombres, sabio Brihaspati, gurú de los dioses, pusieron nombre a lo que les rodeaba, revelaron los sonidos de Vak, la diosa de las palabras.
Todas las bellezas y las verdades secretas que llevaba en su interior fueron así mostradas.
 
2. Entonces, los más sabios moldearon los palabras con sus pensamientos, cribándolas como si las agitaran con un tamiz.
Quienes los rodeaban descubrieron la amistad. Una buena señal había acogido al lenguaje.
 
3. A través de las ceremonias establecieron el paso de las palabras por el habla y las sembraron entre los más sensatos. 
Las elevaron y esparcieron en pedazos y, entonces, las elogiaron los siete cantores de la celebración. 
 
4. Pero algunos que miraban no las veían y otros que escuchaban no las oían.
La lengua sólo se muestra a quienes, como una esposa amorosa, con un bonito vestido, desnuda su cuerpo ante el amado.
 
5. A una persona que se siente incómoda en esta amistad no la apresuran para que entienda el sentido de los sonidos,
vive en falsedad, como una vaca que no da leche, porque las palabras que ha oído no hace flores ni da frutos.
 
6. Un hombre que abandona a un amigo que ha aprendido con él no comparte sus palabras.
Quien escucha, escucha en vano, porque no conoce los caminos.
 
7. Estos amigos tienen ojos y orejas, pero lo que ven y escuchan no es lo mismo.
Algunos parecen estanques en los que el agua sólo llega a la boca o al hombro, otras, sin embargo, son como lagos aptos para bañarse.
 
8. Cuando las intuiciones de la mente son formadas en el corazón y los brahmanes comparten los sacrificios como hacen los amigos,
algunos se quedan atrás por ignorancia y otros las superan con  el poder de la oración.
 
9. Quienes no se mueven ni cerca ni lejos, que no son verdaderos brahmanes ni exprimidores de Soma,
usando las palabras de forma equivocada, tejen sobre trapos sin darse cuenta.
 
10. Todos los amigos se alegran por el amigo que emerge con hambre de victoria  en el encuentro.
Los salva de los errores y les da alimentos. Es digno de ser alabado y de ganar obsequios.
 
11. Uno hace florecer la flor de los versos y otro canta una canción en el antiguo tono sakvari.
Uno más, el brahmán, proclama el conocimiento de los caminos antiguos, las tradiciones de los hombres. Otro establece las reglas del sacrificio.
 
 
 
Compuesto probablemente por un grupo de los primeros hombres que articularon las palabras iniciales expresadas por nuestros antecesores, el himno 71 del décimo libro del Rig Veda es una de las primeras reflexiones conocidas sobre el habla. Los comentarios religiosos que contiene el texto no esconden la dimensión social del fenómeno.  
 
 

lunes, 21 de diciembre de 2020

BIENVENIDA AL ALBA. RIG VEDA VII.77 (PANDEMIA 4)

(A partir de hoy - solsticio de invierno de este 2020 -, y hasta el 21 de junio del año próximo, el día volverá a recuperar territorio a la noche.

La luz se irá imponiendo a la oscuridad, iluminando con su energía nuestro combate cotidiano contra la pandemia, medidas preventivas y vacunas incluidas.) 

 

Ha brillado intensamente, como una muchacha que mece a su hijita y ayuda a moverse por primera vez todo lo que está vivo. Ha llegado Agni - el fuego - a calentar a hombres y mujeres, niños y ancianos. El Alba nos ha traído la luz, ha expulsado a las penumbras.

Mirándolo todo, extendida por todo, ha surgido, inmensa. Se ha levantado y ha resplandecido intensamente, con los tonos blancos de su espléndido vestido alrededor. Luce bellísima, con los colores dorados de su piel. Ha aparecido; madre de los rebaños y guía de los días.  

Encauzando al Sol - la mirada de los dioses -, la propicia Señora conduce a su blanco y bello Corcel a examinarlo todo. Distinguida por sus rayos, se ve, rutilante, como visita el mundo entero y le lleva su maravilloso tesoro.

"Acércate a nosotros, aleja al enemigo, prepáranos para un pasto amplio, libre de peligros. Espanta a quienes nos odian, ofrécenos riquezas, y, cantando, vierte bienestar sobre nosotros, Dama opulenta.

Envía tu mirada más resplandeciente para iluminarnos, concédenos días más y más largos, ¡oh Alba, oh Diosa!. Danos alimentos, tú que tienes todo lo preciado, generosa, rica en carros, bueyes y caballos.

¡ Oh Usas, Diosa del Alba, nacida noble, hija del cielo, que los sacerdotes con sus himnos hacen poderosa, descúbrenos vastas y gloriosas riquezas y vosotros, Dioses, protegednos siempre, con todas las bendiciones !

 

(Volver a los cantos del Rig Veda - que interpretan el mundo con una mirada primigenia - nos acerca quizás a verdades limpias de interferencias pretendidamente culturales, libres de acumuladas connotaciones más o menos eruditas.

El himno VII 77 - probablemente compuesto durante la secular migración de los pueblos ganaderos del centro de Asia, en pos de sus sabios rebaños, hacia un Sur más fértil - nos ofrece, además de la certeza de la Luz, una ordenada presentación e invocación de la aurora, quien sabe si permanentemente útil, hoy - ¡ ahora ! - también aquí.)    

  

viernes, 21 de diciembre de 2018

VUELVE LA LUZ (SOLSTICIO DE INVIERNO 2018)












Hemos salido de la oscuridad;
vemos la Luz ante nosotros.
Vamos hacia el sol, hacia el dios entre los dioses;
la Luz más alta. 

Rig Veda I.50.10

lunes, 25 de septiembre de 2017

ALEJA, AURORA, LAS TINIEBLAS (RV 10.172)

Ven en la plenitud
de tu belleza; 
la vigorosa asamblea que se acerca
continúa su camino.

Ven con los mejores augurios
- con los más generosos,
alzemos, más alto, mayor,
nuestro afán.

¡Aleja, Aurora, 
las tinieblas!
Derrótalas
con tu excelencia.



El himno 172 del décimo Mandala (o, en este contexto, Libro) del Rig Veda fue compuesto - como el resto de los textos incluidos en el volumen - hace más de cuatro mil años.

martes, 31 de enero de 2017

KRISHNA, DESDE SIEMPRE EN TODAS LAS ENCRUCIJADAS



Nacido, como tantos otros personajes de la historia de la Humanidad, sin intervención masculina y muerto a causa de una flecha clavada en el pie, como Aquiles, el legendario héroe griego, Krishna es considerado una de las reencarnaciones de Vishnu, el dios preservador de la tríada hindú.


Su nombre - que, en sánscrito, significa negro o, según el contexto, también azul oscuro - figura con profusión en el Mahabharata, donde su presencia resulta esencial para el desarrollo de la gigantesca historia y es el interlocutor de Arjuna en el famoso diálogo que recoge el Bhagavad Gita. Pero aparece ya antes, al propio Rigveda, el primer texto poético conservado en una lengua indoeuropea, y continúa después en algunos tratados doctrinales, se hace popular en la literatura y en la cultura de la India y es el eje de numerosas prácticas espirituales de todos los tiempos, incluidos los actuales.




Su vida, que tiene como uno de sus primeros episodios el pastoreo de rebaños de vacunos, está plagado de actos de bondad, de valentía y de sabiduría: heroico destructor de monstruos demoníacos, príncipe que recupera su reino, rey amigo de reyes, marido de 16.100 doncellas que libera del diablo que las había secuestrado, esposo también de ocho avatares de Lakshmi, la mujer del dios Vishnu, y padre de una numerosa estirpe. Su muerte tiene diferentes versiones según las tradiciones y marca, de acuerdo con otras doctrinas, el inicio de la Kali Yuga, la era en la que estamos viviendo.



En cualquier caso, su vigencia literaria y espiritual se mantiene viva. Proclamado por algunos presencia permanente de la bondad en la Tierra o bien que aparece, una y otra vez, cuando su venida es indispensable para restablecer la paz y la justicia, Krishna permanece a través de las épocas y acumula nuevos matices y atributos según los sucesivos puntos de vista desde los que es recuperado, observado, interpretado y descrito.



Como otros personajes históricos, literarios, legendarios y espirituales de la cultura sánscrita (y también de la grecolatina, de la eslava o de la semítica) su biografía y sus enseñanzas son hitos que vamos encontrando a lo largo de los caminos de nuestra geografía personal.

jueves, 17 de noviembre de 2016

RV 10.146: PASEANDO POR EL BOSQUE CON LOS VEDAS, AHORA MISMO.



El bosque siempre nos está llamando. Allí buscamos riquezas y misterios. Y los encontramos.


Cada árbol, cada arbusto, cada matorral es el preámbulo de nuevas sorpresas y, a menudo, como luminosas chispas cruzando la noche, inesperados y fugaces movimientos delatan el paso de sigilosos animales o de veloces pájaros.



Y, en realidad, riquezas y misterios son lo que - según el himno 146 del décimo mandala del Rig Veda y nuestros propios paseos - hemos ido descubriendo:



Arayani, Aliento del Bosque

que pareces inmóvil,

¿porque no buscas morada?

¿no tienes miedo a nada?



Cuando el canto de los pájaros

acompaña al de los grillos,

paseas alegre,

como una Reina al son de los cascabeles.



Pero, en el atardecer,

parece que un rebaño pasta entre las sombras,

o que hay una casa al final del sendero,

y cada crujido intimida,



Se diría que alguien llama a su ganado,

o que corta leña con el hacha.

Quien se demora en el bosque

cree que cada sonido es un grito.



El Aliento del Bosque es benigno

(¡A menos que alguien se oculte!).

Allí se comen los frutos más dulces

y cada rincón es el mejor lecho.



Te alabo Selvática Madre.

¡Perfumada con ricos aromas,

regalas las cosechas

más sabrosas!



Este himno del Rig Veda - único dedicado al bosque y a su divinización entre los 1.028 que nos brinda - preludia el uso de estos parajes por los rishis védicos como lugares para sus búsquedas religiosas y espirituales.



Los resultados de estas especulaciones llevan el nombre de Aranyaka (literalmente, "hecho en el bosque") que, conjuntamente con los cuatro vedas y las meditaciones conocidas con el nombre de Upanishads, conforman los textos "shruti" o escuchados directamente de - o revelados por - las divinidades y empezados a recopilar hacia el 2000 aC.



Desde entonces los bosques (si convenimos en que la literatura, en el fondo, dice siempre la verdad) nunca han dejado de acoger curiosos soñadores de todas las condiciones. Los valores que los vedas identifican se nos revelan permanentes y universales.



Últimamente, por ejemplo, grupos y caminantes solitarios, llenos de expectativas de salud integral, peregrinamos por las numerosísimas arboledas de nuestras para tomar lo que eufemísticamente llamamos "baños de bosque".



¡Que Arayani - la diosa de todos los florestas, de todos los tiempos y de todas partes - nos guíe y nos acompañe en nuestros paseos!



(Y - ya que estamos en ello y si no es pedir demasiado- también en nuestras lecturas...)

miércoles, 7 de septiembre de 2016

INDRA. EL REY DE LOS DIOSES, EN LOS LABERINTOS HUMANOS



Doscientos ochenta y nueve de los mil veintidós himnos del Rig Veda tienen a Indra - el rey de los dioses - como único protagonista.



Como afirma el eminente sanscritista Arthur Macdonell (1):



"Indra es invocado de manera individualizada en la cuarta parte de los himnos del Rig Veda, mucho más a menudo que los dirigidos a cualquier otra deidad. Se trata del dios preferido nacional de los pueblos védicos."



Macdonell completa su comentario con precisiones sobre el perfil de la divinidad:


"Por otra parte, su aspecto es el más antropomórfico de los miembros del panteón y también el que más investido está de rasgos mitológicos.



Indra es, por encima de todo, un dios de la tormenta, que vence a los demonios de la sequía y de la oscuridad, libera las aguas y conquista la luz. En segundo término es el dios de las batallas que ayuda a los victoriosos arios a vencer a los enemigos aborígenes. "



El breve himno 171 del décimo mandala completa el retrato de un Indra en constante contradicción, tanto con el resto de los dioses y de los humanos como con él mismo y las prácticas ceremoniales (2):



Por el amor a Itatí, que exprime el jugo, empujaste su carruaje. Sentiste la llamada del oferente de Soma.



Has separado la cabeza de la piel del rebelde Sacrificio y lo llevaste a la casa del oferente de Soma.



O Indra, en un instante, cuando pensaste en ello, perdiste al mortal Venya por el devoto Astrabudhna.



Lleva de nuevo al Sol al Este ahora que está en el Oeste, o Indra. ¡Incluso contra la voluntad de los dioses!



Las virtudes de Indra, heredadas como sabemos por toda suerte de divinidades sucesivas, algunas todavía vigentes, parecen una proyección de los anhelos más básicos de sus súbditos humanos: conseguir seguridad y riquezas.



En cualquier caso, los enfrentamientos territoriales de los recién llegados arios con los multi-étnicos habitantes del subcontinente indio fueron dejando paso a una sincrética convivencia.



A pesar de la aparición de una visión polifacética de la realidad, representada por Brahma, Vishnu y Shiva, el culto a Indra y la perspectiva maniquea de los contactos entre diferentes colectivos humanos ( "nosotros" somos ejemplo de civilización; "ellos", en cambio, una pandilla de salvajes) nunca ha dejado de estar presente.



A lo largo de los milenios, los grandes desplazamientos de población y las colisiones que generan han demostrado ser inherentes a la evolución de la Humanidad.



Siempre se han producido, a menudo acompañados de situaciones inaceptablemente trágicas. A pesar del crecimiento de una conciencia de la globalidad de problemáticas y soluciones, lo estamos viviendo - ¡todavía! - ahora mismo.



Los laberintos humanos en los que Indra busca una urgente salida parecen seguir formando parte de nuestra cotidianidad.









(1) Arthur Anthony Macdonell (1854 hasta 1930), legendario catedrático de sánscrito en Oxford, es autor de numerosos e indispensables trabajos sobre védico y sánscrito. La cita proviene de la introducción al estudio sobre Indra en "A Vedic reader for students".



(2) Como sucede a menudo en los himnos del Rig Veda, el texto del poema 10.171 da por conocidos personajes, situaciones y prácticas ceremoniales. Afortunadamente, los contextos de cada composición son a menudo suficientes para captar su sentido y su belleza. Recordemos, en todo caso, que el soma es una bebida de origen desconocido, imprescindible en los sacrificios védicos.

sábado, 2 de julio de 2016

HIMNOS EN LLAMAS (RV I,1)



"Fuego" - que en védico (y en sánscrito) se dice "agni" y designa también la divinidad que expresa la combustión de los cuerpos - es la primera palabra del Rig Veda.

Luego, en los otros 1.027 himnos de la colección - como protagonista de más de 200 composiciones y mencionado en multitud de otras - sigue siendo un protagonista destacado.

El fuego ilumina y calienta el Rig Veda, desde siempre. Incluso ahora. 

Es fácil imaginar a nuestros lejanos antepasados, reposando alrededor de las hogueras, al final de las largas jornadas por las estepas asiáticas, siguiendo, siempre en dirección Sur, la lenta migración de sus rebaños. 

Podemos intuir igualmente como compartían entonces las preocupaciones del día, el bienestar y la seguridad de que las llamas les aportaban y el sentido profundo que todo ello quizás tenía. 

De todo ello, surgieron, plausiblemente, textos como el traducido más abajo (y que tanto recuerda, por cierto - parcialmente al menos - a nuestro popular padrenuestro). 

Fuego! Te lleno de alabanzas,  
sacerdote en cada casa,
divino oficiante del sacrificio, 
oferente de la oblación, 
inmejorable dador de riquezas. 

Que el Fuego,  
venerado por los sabios,
tanto antiguos como de hoy, 
traiga hasta aquí a los dioses 

y, que, a través del Fuego, 
resplandeciente hijo de los héroes,
consiga yo fortuna,
la prosperidad de cada día. 

Fuego, esencia del culto, 
eres protección y amor universales,
incluso para las divinidades! 

Fuego, docto oferente,
el más digno de elogios,
ven con las otras deidades! 

Porque sólo tú,
Fuego piadoso,
favorecerás el erudito Angiras 

A ti, cada día, mañana y tarde, 
te traemos nuestro homenaje 
con el pensamiento, 

celebrante de la ceremonia del sacrificio, 
brillante pastor de la Ley Sagrada
que creces en tu propio hogar. 

Fuego, a nosotros, padre e hijo, 
senos propicio
¡y acompáñanos hasta el bienestar!