No puede haber creación sin relación entre los opuestos. No puede existir creación impulsada sólo por Shiva o únicamente por la Naturaleza. La unión del perceptor con lo percibido, de quien disfruta y del objeto del disfrute, de un principio activo con otro pasivo es esencial para que la creación tenga lugar.
Esta cita proviene del Shiva Purana, uno de los libros más antiguos de la cultura védica y, por lo tanto, de la Humanidad, concretamente del que está dedicado al dios del mismo nombre, símbolo divinizado del principio regenerador del Universo.
Los puranas - purana significa antiguo en védico (y en sánscrito) - son textos de carácter religioso, dedicados a las divinidades que supuestamente los han promulgado. Contienen relatos mitológicos, descripciones de cultos y de peregrinaciones y todo tipo de creencias con un trasfondo histórico, de imposible comprobación, y también cosmogonías, metafísica, filosofía, ciencia, música, medicina o gramática, entre muchos otros temas.
Son considerados el quinto veda, ya que completan y complementan la información subyacente o sobreentendida en el Rig Veda - el primer texto conservado en cualquier lengua indoeuropea - y en los otros tres que, de hecho, lo glosan y lo amplían. Los puranas pertenecen a la tradición "smriti", es decir, recordada tal como fue transmitida por los sabios, y no "shruti", o revelada directamente por los dioses.
La composición de los puranas es atribuida a Vyasa, el mismo autor legendario del Mahabharata, y su fijación escrita, hecha sin duda para asegurar su conservación plenamente fiel al original, más allá de su transmisión oral, se inició en el s. IV aC y se prolongó durante diez siglos.
Escritos en rimas de un sánscrito sencillo y directo, son fácilmente memorizables y comprendidos. Su difusión ha ido fundamentalmente a cargo de bramanes ambulantes que los declaman por templos y monasterios, con la intención de estimular la devoción hacia ellos.
Así pues, los puranas son un nexo claro entre las raíces culturales de la India - como la mayoría de sus lenguas, de profunda filiación indoeuropea - y las sucesivas generaciones, ahora ya afortunadamente globales.
Como muestra la siguiente minúscula selección, ofrecen una visión de la realidad, a la vez diversa y permanente.
Del Vishnu Purana (1):
- Vishnu es la mayor y más inmediata energía de Brahma, el Creador. Él es Brahma encarnado, totalmente formado por Brahma. En él está tejido y entretejido todo este Universo. Él es el mundo y el mundo está en él. Vishnu, el Señor que consiste en lo que es mortal y en lo que es inmortal, lo sostiene todo, tanto el Espíritu como la materia, tanto en sus aspectos positivos, como en los negativos.
- Quien habla con sabiduría, moderación y compasión accede a las fuentes de la felicidad perpetua.
- La defensa de la tierra es llevada a cabo por la autoridad de quienes han controlado sus pasiones y se mantienen libres del deseo, de la codicia y de la ira.
Del Garuda Purana (2):
- Nadie debe tener una inclinación excesiva por nadie. Si el propio cuerpo es sólo un sueño, ¿qué es el de los demás?
- Los buenos alimentos tomados por la mañana ya han sido destruidos por la noche. ¿Cómo puede haber permanencia en un cuerpo sostendi por estos alimentos?
Más allá del exotismo de un mundo antiguo y lejano y de la fascinación que puede despertar, los puranas son una verdadera enciclopedia de todo lo que hemos sabido en un momento y en un lugar dados, pero que denota, sobre todo, lo que permanece inalterable.
Son, a fin de cuentas, lo que sabemos del mundo.
(1) Vishnu es la gran divinidad protectora y su purana explica, básicamente, sus diez reencarnaciones.
(2) El Garuda Purana expone el sentido de la vida y de la muerte. Es un diálogo entre Vishnu y Garuda, el rey de los pájaros.
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sábado, 15 de noviembre de 2014
sábado, 13 de septiembre de 2014
ESTAMENTOS, COLORES, FUNCIONES... OTRO LEGADO QUE TAMBIÉN PERDURA
Ya desde el principio, los pueblos indoeuropeos consideramos que la sociedad está compuesta por diversos estamentos, cada uno de los cuales tiene una función específica, distinta de la de los demás.
El propio Rigveda - la colección de himnos de los indo-arios, recopilada alrededor de 1700 aC, pero que incluye referencias a fenómenos astronómicos ocurridos hacia 4000 aC - recoge este punto de vista.
El poema Purushasukta (Himno de Purusha), que narra la creación del universo por el mítico Hombre Cósmico, proclama:
Su boca se convirtió en el Brahmán,
sus brazos fueron el Guerrero,
sus muslos formaron el Pueblo,
de sus pies nacieron los Siervos.
(RV 10.90.12)
Esta división de la sociedad según las funciones - llamadas varna (color en sánscrito) - desarrolladas por los humanos fue codificada no mucho más tarde por el legendario sabio Manu que, a través de sus Leyes, asignó unas tareas determinadas a cada tipo de persona.
El brahmán, es decir, el sacerdote, estudia y enseña las Escrituras, celebra sacrificios y hace y recibe ofrendas; el kshatriya, o guerrero, tiene el deber de proteger a los demás; el vaishya, agricultor o comerciante, debe cuidar el ganado, cultivar la tierra o hacer negocios; por último, el shudra, o criado, tiene como función servir a los tres anteriores.
La doctrina según la cual cada uno nace en uno u otro estamento - y tiene, por tanto, unas obligaciones y no otras - depende de su karma o, dicho de otro modo y simplificando mucho, de las acciones buenas o malas llevadas a cabo durante la existencia, que modelan su consciencia y condicionan sus vidas futuras.
El Bhagavad Gita - uno de los textos más populares del hinduismo y muy leído en todo el mundo, que insta al cumplimiento del propio deber - deja claro qué determina el dharma - o conjunto de cometidos - de cada uno:
Los deberes de los brahmanes,
los kshatriyas, los vaishyias y los shudras
están distribuidos según las cualidades
que surgen de su propia naturaleza.
(BG 18.41)
Las tres estrofas que siguen a la anterior detallas cuáles son las virtudes correspondientes a cada varna:
Serenidad, autodominio, austeridad, pureza,
tolerancia, honestidad, conocimiento, sabiduría y fe.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los brahmanes.
Heroismo, poder, determinación, destreza en la batalla,
valentía, generosidad y autoridad.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los kshatriyas.
La agricultura, la ganadería y el comercio
son los deberes innatos de los vaishya,
mientras que el servicio
es el de los shudra.
La estructuración de la sociedad en estamentos es una idea ampliamente compartida. El antropólogo francés Georges Dumézil localizó estos mismos conceptos en, entre otros, los antiguos pueblos iranios, las ideas platónicas sobre la república y en la mitología romana.
Pero no hay porqué ir tan lejos.
La caída del Imperio Romano de Occidente y la subsiguiente eclosión de la sociedad feudal propició la aparición de formas de organización social y política más adaptadas al nuevo estadio histórico y emergieron - ¿o reaparecieron? - colectivos con funcione similares a las desarrolladas anteriormente en distintos lugares del espacio indoeuropeo.
Estas instituciones, o sus equivalentes, permanecen plenamente vigentes ahora mismo: subsisten algunas monarquías, jerarquías religiosas siguen teniendo presencia institucional, peso social y, a menudo, influencia política y cúpulas militares siguen formando parte de las estructuras de muchos estados.
El legado indoeuropeo va más allá de los ámbitos lingüístico y literario. Se trata de un conjunto de valores que ha moldeado nuestra sociedad a lo largo de la historia y que sigue conformándola.
(E incluso, muy probablemente, nuestras propias creencias y comportamientos individuales.)
El propio Rigveda - la colección de himnos de los indo-arios, recopilada alrededor de 1700 aC, pero que incluye referencias a fenómenos astronómicos ocurridos hacia 4000 aC - recoge este punto de vista.
El poema Purushasukta (Himno de Purusha), que narra la creación del universo por el mítico Hombre Cósmico, proclama:
Su boca se convirtió en el Brahmán,
sus brazos fueron el Guerrero,
sus muslos formaron el Pueblo,
de sus pies nacieron los Siervos.
(RV 10.90.12)
Esta división de la sociedad según las funciones - llamadas varna (color en sánscrito) - desarrolladas por los humanos fue codificada no mucho más tarde por el legendario sabio Manu que, a través de sus Leyes, asignó unas tareas determinadas a cada tipo de persona.
El brahmán, es decir, el sacerdote, estudia y enseña las Escrituras, celebra sacrificios y hace y recibe ofrendas; el kshatriya, o guerrero, tiene el deber de proteger a los demás; el vaishya, agricultor o comerciante, debe cuidar el ganado, cultivar la tierra o hacer negocios; por último, el shudra, o criado, tiene como función servir a los tres anteriores.
La doctrina según la cual cada uno nace en uno u otro estamento - y tiene, por tanto, unas obligaciones y no otras - depende de su karma o, dicho de otro modo y simplificando mucho, de las acciones buenas o malas llevadas a cabo durante la existencia, que modelan su consciencia y condicionan sus vidas futuras.
El Bhagavad Gita - uno de los textos más populares del hinduismo y muy leído en todo el mundo, que insta al cumplimiento del propio deber - deja claro qué determina el dharma - o conjunto de cometidos - de cada uno:
Los deberes de los brahmanes,
los kshatriyas, los vaishyias y los shudras
están distribuidos según las cualidades
que surgen de su propia naturaleza.
(BG 18.41)
Las tres estrofas que siguen a la anterior detallas cuáles son las virtudes correspondientes a cada varna:
Serenidad, autodominio, austeridad, pureza,
tolerancia, honestidad, conocimiento, sabiduría y fe.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los brahmanes.
Heroismo, poder, determinación, destreza en la batalla,
valentía, generosidad y autoridad.
Estos son los deberes innatos
con los que cumplen los kshatriyas.
La agricultura, la ganadería y el comercio
son los deberes innatos de los vaishya,
mientras que el servicio
es el de los shudra.
La estructuración de la sociedad en estamentos es una idea ampliamente compartida. El antropólogo francés Georges Dumézil localizó estos mismos conceptos en, entre otros, los antiguos pueblos iranios, las ideas platónicas sobre la república y en la mitología romana.
Pero no hay porqué ir tan lejos.
La caída del Imperio Romano de Occidente y la subsiguiente eclosión de la sociedad feudal propició la aparición de formas de organización social y política más adaptadas al nuevo estadio histórico y emergieron - ¿o reaparecieron? - colectivos con funcione similares a las desarrolladas anteriormente en distintos lugares del espacio indoeuropeo.
Estas instituciones, o sus equivalentes, permanecen plenamente vigentes ahora mismo: subsisten algunas monarquías, jerarquías religiosas siguen teniendo presencia institucional, peso social y, a menudo, influencia política y cúpulas militares siguen formando parte de las estructuras de muchos estados.
El legado indoeuropeo va más allá de los ámbitos lingüístico y literario. Se trata de un conjunto de valores que ha moldeado nuestra sociedad a lo largo de la historia y que sigue conformándola.
(E incluso, muy probablemente, nuestras propias creencias y comportamientos individuales.)
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