Si en lugar de estar compartiendo este artículo estuviéramos en un teatro, mereceríamos disponer de un buen palco. Podríamos disfrutar así, con espacio y comodidades, de la representación de Mirchakatika ("El carrito de barro"), una de las grandes obras del teatro universal.
Mientras esperamos la ocasión, propongo una solución de muchísima menor categoría pero inmediata...
A PRIMERA VISTA
Mirchakatika es, en efecto, una gran obra de teatro, escrita en sánscrito y perfectamente representable en cualquier época, ésta incluida. Su indiscutible singularidad proviene de la calidad de su argumento que, a través de diez vertiginosos actos presentan el amor loco entre Charuda - un noble empobrecido - y Vasantasena - un bella cortesana.
Pero la obra es mucho más que una compleja - y apasionante - historia de amor. En ella se producen hechos dramáticos y otros propios de una comedia y aparecen también tramas políticas, domésticas, policiales y sociales combinadas con robos, acosos sexuales e intentos de violación, agresiones físicas y morales, juicios y condenas a muertes y, afortunadamente, inesperadas amnistías reales.
Además, sorprendentemente, no se trata de ninguna secuela - ni precuela -de ningún hecho derivado de alguna obra épica o védica, como es habitual en muchas obras de teatro sánscritas.
En todo caso - y aquí sí que hay que remitirse a la tradición clásica - el primer acto de la obra nos presenta a los protagonistas de los hechos presentados, sus interlocutores más destacados y, por supuesto, el núcleo y el marco costumbrista en el que se desarrolla la historia.
El diálogo entre Vasantasena y Mandanika - su sirviente - es una buena muestra de ello:
Mandanika: No es un rey, ni un favorito, ni un brahmán, ni un comerciante... ¿De quien se ha enamorado la princesa?
Vasantasena: ¿Estuviste conmigo en el templo de Kama, la diosa del amor?
M: ¡Ahora caigo! ¿Es el hombre que te reconfortó cuando pediste protección? Se llama Charudata.
V: ¡Bien, Mandanika, bien! ¡Lo has adivinado...!
M: Señora, dicen que es pobre.
V: Esta es la razón por la que lo amo. Una cortesana que pone su corazón en un hombre pobre no merece ningún reproche.
EL CARRITO ES EL VÍNCULO
A lo largo de la representación se van precisando sutilmente los diversos caracteres de la obra y van apareciendo, por encima de los hechos expuestos, lo que está realmente sucediendo en sus relaciones y los vínculos que lentamente, como mecanismos de relojería, los van acercando y alejando unos a otros.
Buen ejemplo de este truco escénico son el espectáculo de la tormenta, durante el que el héroe aleja los temores del ánimo de su amada - con los consiguientes ardores que ello provoca en la pareja -, o la aparición del hijo del protagonista y los sentimientos maternales que despierta en Vasantasena, anécdota que, por cierto y sugerentemente, da título a la obra.
Rohasena (el hijo de Charudata): ¿No me gusta este carrito de barro, Randanika! ¡Quiero jugar con el mio!
R: Cuando tu padre vuelva a ser rico, podrás volver a jugar con tu carrito de oro...
Vasantasena (que aparece en escena): ¿De quién es este chico? No lleva ningún adorno, pero su mirada me alegra el corazón.
R: Es el hijo de Charudata. Jugaba con un carrito que pertenece al hijo de un vecino, pero me ha dicho: "No me gusta este carro. Dame el mío, que es de oro."
V: Pensar que este pequeño ha de sufrir porque los otros son ricos... ¡Ay, poderoso destino! La fortuna de los hombres es tan vacilante como las gotas de agua sobre una hoja de loto. (Lágrimas) No llores, hijo mío. Pronto volverás a jugar con tu carrito de oro.
CON EL REY
El posible autor de Mirchakatika es Sudraka (literalmente "Pequeño Siervo", rodeado como es habitual por las huidizas nieblas de todo tipo de dudas, un rey que parece haber vivido 110 años, hacia el siglo V dC y del que no se tiene ninguna otra referencia que su eventual autoría del Carrito de Barro y, quizás, un par de obras menores.
El dramaturgo supo aumentar la solidez del argumento mediante la utilización alterna del sánscrito, hablado por los principales protagonistas, y de varios lenguajes prácritos - perfectamente comprensibles por las audiencias - usado por los personajes secundarios. También los cambios en el uso del verso y de parlamentos en prosa contribuyen a construir una historia de una gran viveza.
Una de las últimas escenas de la obra - el reencuentro de la pareja protagonista en unas circunstancias dramáticas - es una razón añadida para reiterar que nos encontramos ante un texto de altísima calidad.
Charudata:
¿Eres una sombra de Vasantasena?
¿O eres tú misma bajada del cielo?
¿O, tal vez, en plena locura, creo verte, mi amor?
¿O, quizás, estás llena de vida ante mi?
¿Has vuelto del cielo
de donde te he podido rescatar?
¿Tiene alguien tu figura?
¿Eres tu misma esta otra?
Vasantasena (se levanta entre lágrimas y cae a sus pies):
¡Oh noble Charudata, yo soy la desafortunada que ha caído en esta profunda pena!
UNA ÚLTIMA SORPRESA
El Epílogo de Mirchakatika vuelve a llevar al espectador a una situación imprevista, poniéndole delante no de hechos imaginarios sino de su propia vida cotidiana, eso sí, en una envoltura ceremonial. Lo saca de la atmósfera de fantasía propuesta hasta entonces y lo devuelve a la realidad, quien sabe si también alejada de lo posible:
Un inesperado narrador se despide del espectador exclamando:
¡Que por caminos justos puedan andar los brahmanes
y que alta estima merezcan sus bodas!
¡Que los reyes sean también entronizados por caminos justos
y que la tierra, sumisa, incline su agradecida cabeza!
viernes, 10 de julio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
TODAS LAS VERDADES ESTÁN EN EL BRAHMASUTRA
Ahora, pues, pensemos en Brahma
BS. I.1
Este verso - o "sutra" o, para nosotros aforismo - es el primero de los 555 que configuran el Brahmasutra, es decir, y como es fácil deducir, "Los sutras de Brahma", el dios de la Creación en la tríada hinduista, o, también, como en este caso, la propia Creación o, aún, la totalidad de la Realidad.
UNA VISIÓN GLOBAL...
El Brahmasutra es - junto al Bhagavad Gita y al monumental conjunto de los primeros tratados filosóficos llamados Upanishads - una obra fundamental de la literatura sánscrita. Se trata efectivamente de una de las tres grandes colecciones de conceptos que conforman la totalidad de la filosofía hinduista.
Imaginativamente atribuido a Vyasa - según las leyendas, autor también de los cuatro Vedas, del Mahabharata y de los Puranas, pero que, seamos benévolos, recordemos que significa "compilador" - el Brahmasutra sistematiza y resume las ideas anteriores a él mismo y es el texto fundacional de la escuela Vedanta de la filosofía hindú.
Se cree que, en su forma actual, es obra del también más o menos misterioso filósofo Badarayana que la compuso - o "compiló" - entre el 400-450 aC y el 200 de nuestra era.
En todo caso, los 555 sutras están ordenados en cuatro grandes capítulos que globalmente tratan del posible acceso al sentido de la existencia humana y del Universo y, en última instancia y desde un punto de vista metafísico, a la Realidad Primaria y Última, es decir, según los hinduistas, ni más ni menos que al propio Brahman.
Las deducciones muestran las diferencias.
La pluralidad no es irreal.
La percepión no revela el ser.
BS. I.1.
... Y DETALLADA
A pesar del sentido con frecuencia críptico de muchos sutras - estamos ante una obra altamente técnica, escrita hace varios milenios - los axiomas del Brahamasutra nos van colocando ante una sucesión de propuestas que las traducciones y los prolijos comentarios que a menudo las acompañan se esfuerzan - a veces con resultados de escasa consistencia - en aclararnos.
El ser y la conciencia no son uno.
La conciencia no es eterna.
La conciencia es capaz de cambiar.
BS. I.
El primer capítulo trata de la metafísica de la realidad absoluta y es conocido como "Samanvaya", es decir Armonía, ya que sincroniza los contenidos de varios sutras anteriores, contenidos especialmente en los Upanishads y, a veces, conflictivos. Este equilibrio remite repetidamente al concepto de Brahman como el origen, el desarrollo, el retorno y el fin del mundo tal como lo conocemos.
El capítulo siguiente - llamado "Avirodha", es decir no-contradicción - refuta las arfirmaciones de otras doctrinas filosóficas o religiosas, como el Jainismo o el Budismo, basándose en los textos védicos. Reafirma la identidad entre Atman (simplificando mucho, el Yo) y el propio Brahman, núcleo del hinduismo más puro, duro y limpio.
... debido a las palabras que denotan los hechos
y a las historias contadas en los Upanishads.
Es por ello que no es necesaria la luz del Fuego,
pero se necesita todo el Trabajo.
BS. III.
En tercer lugar, el Brahmasutra examina las condiciones para lograr una emancipación definitiva de creencias limitadoras. Insiste en la naturaleza de los conocimientos espirituales y en las vías para conseguirlos: la teoría de la muerte y de la reencarnación, el karma, la importancia de la acción correcta, la libertad de la voluntad, el libre albedrío y, sobre todo, la meditación.
Finalmente, en su capítulo más corto, el Brahmasutra alaba los efectos últimos de la libertad y de la emancipación espirituales, hitos definitivos de la vida humana, insistiendo en la identidad entre Brahman y Atman, conocido, reconocida y afianzada, una vez más, a través de la meditación.
Hacemos el discurso con la Mente.
Y, por el mismo método, sigue después
aquella otra mente que respira
y que está unida al guía
mediante los elementos.
BS. IV.
MÁS ALLÁ Y MÁS ADENTRO
Sabiéndolo o no, miles y miles de personas, probablemente millones, a lo largo de los siglos, hemos tenido en cuenta los estímulos que los aforismos del Brahmasutra hacen germinar en mentes y corazones.
Primero en el propio subcontinente indio, donde ha sido necesario explicar y comentar cada sutra y cada vez con más detalle, a medida que el tiempo ha separado a los lectores de los orígenes del texto. Se conservan docenas de estos comentarios. Los más sumerosos y útiles se sitúan entre los siglos X y XVI. A menudo son fácilmente consultables en internet, tanto los más antiguos como otros más recientes.
Y después las traducciones al alemán y al inglés de Paul Deussen (1883) y George Thibaut (1890-1904) respectivamente han sido decisivas para su difusión en Occidente y su proximidad a nosotros.
En cualquier caso, los Brahmasutras siempre han apelado a nuestra capacidad de ir más allá y más adentro de las apariencias.
(Leamos, leamos. Y seamos más.)
viernes, 10 de abril de 2020
COVID-19. POR LOS CAMINOS DEL AYURVEDA
Nos ha cogido por sorpresa.
A pesar de las alarmantes noticias de la lejana China y de la vecina Lombardía, no habíamos previsto que la pandemia provocada por el virus Covid-19 transtornaría tan profundamente nuestras vidas cotidianas.
Pero los hechos son los hechos y mueren a cientos nuestras abuelas y nuestros abuelos así como los profesionales que los atendían. Y también parientes, amigos y personas cercanas.
La Medicina tradicional parece menos operativa de lo que esperábamos y fiarnos más o menos pacientemente, en casa, de lo que nos dicen que está ocurriendo parece poco compatible con nuestros afanes de supervivencia.
Y, sobre todo, mortalmente arriesgado.
AYURVEDA: UNA VISIÓN DEL UNIVERSO
Por este motivo. acercarse al Ayurveda - ayur: vida, veda: conocimiento - es uno de los caminos que están ante nosotros.
Porque, efectivamente, el Ayurveda es una doctrina curativa global que va mucho más allá de remedios de herboristeria, masajes, olores exóticos y otras actividades comercializadas y más o menos folclóricas. Se trata de una ciencia integral de la salud y del bienestar humanos, basada en una conceptualización general de las personas, de la sociedad, de la Naturaleza e, incluso del Universo.
Algunos estudiosos afirman que tiene su origen en tiempos prehistóricos y que algunos de sus conceptos fundamentales han existido desde la época de la civilización del valle del Indo, o quizás antes. En todo caso, se desarrolló significativamente durante el período védico - junto a una muy abundante literatura científica - y ha continuado evolucionando hasta hoy.
El Ayurveda hace hincapié en nuestro equilibrio interno y con el de aquéllos que nos rodean. La supresión de las necesidades naturales no es saludable ya que estos desajustes nos llevan a las enfermedades, mientras que - por el contrario - el Ayurveda puede prevenir y resolver la mayoría de las dolencias de todos, en todas las épocas y lugares, consecuencias de las pandemias incluidas.
ANTES, DURANTE, DESPUÉS (1)
Según el Ayurveda las causas de las pandemias son los cambios extremos y erráticos del clima, es decir de las temperaturas, los vientos y las lluvias y las sequías. El deterioro de estos factores tiene a su vez como motor el Adharma, es decir la indulgencia ante la falta de comportamientos éticos.
Por otra parte, morimos prematuramente si practicamos una dieta y un estilo de vida equivocados.
Por lo tanto, en un brote epidémico, estos dos factores - la dieta y el estilo de vida - confluyen. Un comportamiento adecuado nos puede ayudar a prevenir o disminuir su gravedad.
Según el Ayurveda protegernos de una epidemia no consiste sólo en cuidar de nosotros mismos. Es básico también evitar contactos con los demás e imprescindible lavarse las manos después de cada encuentro que haya incluido proximidad.
La prevención tiene un papel determinante para evitar cualquier riesgo. Pero lo que es aún más pertinente es liberar a nuestro cuerpo de las susceptibilidades a contraer enfermedades, rehuyendo cualquier entorno propicio a la proliferación de infecciones.
Un contagio sólo afecta cuando el cuerpo o el tejido corporal son débiles y susceptibles.
UNA VIDA SANA
Por lo tanto, tomar el tipo adecuado de alimentos en cantidad y en calidad y hacerlo de la manera pertinente es esencial para prevenir cualquier afección, incluso en plena crisis vírica.
Así, entre otras recomendaciones específicas del Ayurveda pero de fácil ejecución en un entorno cotidiano, se recomienda:
- Tomar una dieta ligera.
- Utilizar cereales - trigo, arroz, cebada... - de fácil digestión.
- Introducir periodos de ayuno entre las comidas.
- Hacer ejercicio de forma judiciosa.
- No beber líquidos en exceso.
- Evitar una dieta excesivamente abundante en verduras.
- Eliminar la toma de dulces y las recetas avinagradas o ácidas.
- Dormir exclusivamente durante la noche.
UNA VIDA ORDENADA
El Ayurveda recomienda también un vida ética que, según cada persona, puede incluir:
- Practicar la veracidad, la compasión y la caridad.
- Seguir un código de conducta individual y social basado en el bien común.
- Y, para las personas creyentes, adoptar hábitos religiosos.
En todo caso, queda claro que en el Ayurveda la prevención de las enfermedades - crisis pandémicas incluidas - está más centrada en el individuo que en los elementos patógenos.
Otro resumen posible es que los brotes epidémicos tienen su origen en la no-justicia (Adharma) y que su tratamiento de prevención tiene como objetivo eliminar la susceptibilidad del organismo que puede resultar ser su anfitrión.
SOBREVIVIR ES INSUFICIENTE (2)
Un día u otro dejaremos atrás la situación en la que nos encontramos, pero resulta difícil pensar que saldremos como entramos en ella.
Hemos padecido pérdidas, tristezas, dudas y otras emociones por fortuna poco frecuentes. Y estamos en una etapa en la que el futuro profesional o académico resulta - ¡seamos positivos! - incierto.
Aparte de que avances científicos prometan un futuro con menos pandemias y que las estructuras sanitarias sean capaces de intervenciones de prevención y atención rápidas y eficaces, sin los lamentables retrasos y vacilaciones que nos rodean, tendremos que hacer nuestro camino individual. Parece la manera más segura de seguir avanzando, aunque - eso sí - con mayor seguridad.
Como indica el Ayurveda.
(1) Para proponer las tres siguientes secciones del artículo me he basado en las aportaciones de la Dra. Priyanka Shandilya, experta divulgadora del Ayurveda en la revista electrónica "Medium" que, por cierto, recomiendo.
(2) Tomo el título de esta sección final de la novela post-apocalíptica "Station Eleven" (hay edición en castellano) de la escritora canadiense Emily St. John Mandel.
"Sobrevivir es insuficente" es una frase que repite uno de sus personajes, que a su vez la adopta del capítulo 122 de la serie de televisión Star Trek Voyager.
A pesar de las alarmantes noticias de la lejana China y de la vecina Lombardía, no habíamos previsto que la pandemia provocada por el virus Covid-19 transtornaría tan profundamente nuestras vidas cotidianas.
Pero los hechos son los hechos y mueren a cientos nuestras abuelas y nuestros abuelos así como los profesionales que los atendían. Y también parientes, amigos y personas cercanas.
La Medicina tradicional parece menos operativa de lo que esperábamos y fiarnos más o menos pacientemente, en casa, de lo que nos dicen que está ocurriendo parece poco compatible con nuestros afanes de supervivencia.
Y, sobre todo, mortalmente arriesgado.
AYURVEDA: UNA VISIÓN DEL UNIVERSO
Por este motivo. acercarse al Ayurveda - ayur: vida, veda: conocimiento - es uno de los caminos que están ante nosotros.
Porque, efectivamente, el Ayurveda es una doctrina curativa global que va mucho más allá de remedios de herboristeria, masajes, olores exóticos y otras actividades comercializadas y más o menos folclóricas. Se trata de una ciencia integral de la salud y del bienestar humanos, basada en una conceptualización general de las personas, de la sociedad, de la Naturaleza e, incluso del Universo.
Algunos estudiosos afirman que tiene su origen en tiempos prehistóricos y que algunos de sus conceptos fundamentales han existido desde la época de la civilización del valle del Indo, o quizás antes. En todo caso, se desarrolló significativamente durante el período védico - junto a una muy abundante literatura científica - y ha continuado evolucionando hasta hoy.
El Ayurveda hace hincapié en nuestro equilibrio interno y con el de aquéllos que nos rodean. La supresión de las necesidades naturales no es saludable ya que estos desajustes nos llevan a las enfermedades, mientras que - por el contrario - el Ayurveda puede prevenir y resolver la mayoría de las dolencias de todos, en todas las épocas y lugares, consecuencias de las pandemias incluidas.
ANTES, DURANTE, DESPUÉS (1)
Según el Ayurveda las causas de las pandemias son los cambios extremos y erráticos del clima, es decir de las temperaturas, los vientos y las lluvias y las sequías. El deterioro de estos factores tiene a su vez como motor el Adharma, es decir la indulgencia ante la falta de comportamientos éticos.
Por otra parte, morimos prematuramente si practicamos una dieta y un estilo de vida equivocados.
Por lo tanto, en un brote epidémico, estos dos factores - la dieta y el estilo de vida - confluyen. Un comportamiento adecuado nos puede ayudar a prevenir o disminuir su gravedad.
Según el Ayurveda protegernos de una epidemia no consiste sólo en cuidar de nosotros mismos. Es básico también evitar contactos con los demás e imprescindible lavarse las manos después de cada encuentro que haya incluido proximidad.
La prevención tiene un papel determinante para evitar cualquier riesgo. Pero lo que es aún más pertinente es liberar a nuestro cuerpo de las susceptibilidades a contraer enfermedades, rehuyendo cualquier entorno propicio a la proliferación de infecciones.
Un contagio sólo afecta cuando el cuerpo o el tejido corporal son débiles y susceptibles.
UNA VIDA SANA
Por lo tanto, tomar el tipo adecuado de alimentos en cantidad y en calidad y hacerlo de la manera pertinente es esencial para prevenir cualquier afección, incluso en plena crisis vírica.
Así, entre otras recomendaciones específicas del Ayurveda pero de fácil ejecución en un entorno cotidiano, se recomienda:
- Tomar una dieta ligera.
- Utilizar cereales - trigo, arroz, cebada... - de fácil digestión.
- Introducir periodos de ayuno entre las comidas.
- Hacer ejercicio de forma judiciosa.
- No beber líquidos en exceso.
- Evitar una dieta excesivamente abundante en verduras.
- Eliminar la toma de dulces y las recetas avinagradas o ácidas.
- Dormir exclusivamente durante la noche.
UNA VIDA ORDENADA
El Ayurveda recomienda también un vida ética que, según cada persona, puede incluir:
- Practicar la veracidad, la compasión y la caridad.
- Seguir un código de conducta individual y social basado en el bien común.
- Y, para las personas creyentes, adoptar hábitos religiosos.
En todo caso, queda claro que en el Ayurveda la prevención de las enfermedades - crisis pandémicas incluidas - está más centrada en el individuo que en los elementos patógenos.
Otro resumen posible es que los brotes epidémicos tienen su origen en la no-justicia (Adharma) y que su tratamiento de prevención tiene como objetivo eliminar la susceptibilidad del organismo que puede resultar ser su anfitrión.
SOBREVIVIR ES INSUFICIENTE (2)
Un día u otro dejaremos atrás la situación en la que nos encontramos, pero resulta difícil pensar que saldremos como entramos en ella.
Hemos padecido pérdidas, tristezas, dudas y otras emociones por fortuna poco frecuentes. Y estamos en una etapa en la que el futuro profesional o académico resulta - ¡seamos positivos! - incierto.
Aparte de que avances científicos prometan un futuro con menos pandemias y que las estructuras sanitarias sean capaces de intervenciones de prevención y atención rápidas y eficaces, sin los lamentables retrasos y vacilaciones que nos rodean, tendremos que hacer nuestro camino individual. Parece la manera más segura de seguir avanzando, aunque - eso sí - con mayor seguridad.
Como indica el Ayurveda.
(1) Para proponer las tres siguientes secciones del artículo me he basado en las aportaciones de la Dra. Priyanka Shandilya, experta divulgadora del Ayurveda en la revista electrónica "Medium" que, por cierto, recomiendo.
(2) Tomo el título de esta sección final de la novela post-apocalíptica "Station Eleven" (hay edición en castellano) de la escritora canadiense Emily St. John Mandel.
"Sobrevivir es insuficente" es una frase que repite uno de sus personajes, que a su vez la adopta del capítulo 122 de la serie de televisión Star Trek Voyager.
viernes, 21 de febrero de 2020
HISTORIAS QUE SE ACUMULAN: EL REY, EL CIELO Y EL PERRO
Nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero es muy probable que el Mahabharata - como, por otra parte, la Ilíada y la Odisea, por ejemplo - fuera en sus primerísimos inicios, una colección de relatos populares que se iban añadiendo los unos a los otros, convirtiéndose así, en una larga narración, más o menos estructurada pero cada vez más popular.
Después, a lo largo de los siglos y los milenios, se le han ido agregando episodios de todo tipo, desde hechos dramáticos y épicos - convenientemente completados con ampliaciones literarias y argumentos doctrinales diversos - a fragmentos más o menos eruditos de carácter religioso, filosófico o político.
Al menos esto parece durante las lecturas y las relecturas que se pueden ir haciendo de la obra, actividad, por cierto, agradable y divertida.
Esta elaboración colectiva y dilatada se va intuyendo y confirmando a lo largo de los dieciocho gigantescos libros del Mahabharata y culmina en el decimoséptimo - el decimoctavo es una descripción del Cielo - que cuenta la muerte de Yudhishthira, el hermano mayor de los Pandava, la ejemplar familia protagonista de la trama.
TRAS LA VICTORIA Y EL REINADO...
En efecto, el Mahaprasthanika Parva (Libro del Gran Viaje) - el más corto del poema épico - explica cómo, tras la sanguinaria y encarnizada victoria contra sus primos en la Batalla de Kurukshetra y el reinado de los Bharata, con Yudhishthira al frente a lo largo de treinta y seis años, la familia decidió pasar el testigo a sus sucesores.
El heredero elegido fue el único posible, Pariksit, nieto de Arjuna y uno de los pocos supervivientes del combate y, tras las preceptivas ceremonias propias de un acontecimiento tan relevante, los cinco hermanos, con Draupadi su madre al frente y un perro que, extrañamente, acompañaba a Yudhishthira, se dirigieron al Cielo.
... YUDHISHTHIRA LLEGA AL CIELO
El viaje a pie hasta el Himalaya - puerta de acceso a la residencia final -, atravesando desiertos y altas montañas, fue tan duro que tanto Draupadi como los Pandava, salvo Yudhishthira y su perro, fueron muriendo por agotamiento e inanición, o "cayeron al suelo", como repite, con dramática simplicidad, cinco veces el libro.
Cuando Yudhishthira, por fin, llegó a su destino fue recibido personalmente por el propio Indra, el rey de los dioses, e invitado a instalarse en una carroza para alcanzar su morada definitiva, pero en el momento en que Indra pidió a Yudhishthira que dejara al perro donde estaba, éste le respondió:
Este perro, Señor del Pasado y del Presente,
me es totalmente fiel.
Estará siempre a mi lado.
Mi corazón está lleno de él.
Pero Indra no estuvo de acuerdo:
Has conseguido la inmortalidad. Eres igual que yo.
La prosperidad se extiende ante ti en todas direcciones
y tienes el éxito asegurado así como toda la felicidad del Cielo,
pero ahora debes abandonar a este perro.
Empezó entonces una discusión aparentemente sin sentido en la que Indra no deba su brazo a torcer:
... en el Cielo no hay lugar para perros...
... si abandonas a este perro llegarás a la Casa de los Dioses...
Pero Yudhishthira insistías una y otra vez:
... no me separaré de alguien que siente afecto por mi...
... nunca abandonaré a este perro...
... seguiré a su lado mientras siga vivo...
Por suerte, mágicamente, el desacuerdo acabó cuando, de repente y causando extrañeza y estupor, el perro se transformó en el dios Dharma - la divinidad del deber, los derechos, la legalidad, las virtudes... - de quien Yudhishthira había sido estricto devoto a lo largo de toda su vida.
En sus palabras, Dharma puso de relieve las principales virtudes del rey:
... por ser fiel a tu perro,
has renunciado a la carroza celestial...
... no hay nadie como tú en el Cielo,
te has ganado una felicidad inagotable...
Y así el rey pudo alcanzar su residencia definitiva y el episodio llegar a su fin.
DESTINO FINAL
Es imposible determinar con la mínima certeza qué fragmentos corresponden a una eventual narración original y cuáles han sido incorporados en etapas posteriores, si es que este hecho ha sucedido alguna vez. Podemos imaginar naturalmente que algunos de los textos de la discusión entre los dos interlocutores y/o los que corresponden a Dharma son añadidos completamente bienintencionados.
Sea como sea, tal como está, el Mahaprasthanika Parva - y el resto del Mahabharata - es el dado como definitivo por los autores/recopiladores de la obra.
Pero quizás una definición más concreta del concepto "dharma" nos ayudará a desgustar la lectura más allá de suposiciones que poco mejoran el placer causado por los textos, porque el dharma es, fundamentalmente, lo que hace posible la vida en el Universo.
(Como el propio Mahabharata, oso añadir.)
Después, a lo largo de los siglos y los milenios, se le han ido agregando episodios de todo tipo, desde hechos dramáticos y épicos - convenientemente completados con ampliaciones literarias y argumentos doctrinales diversos - a fragmentos más o menos eruditos de carácter religioso, filosófico o político.
Al menos esto parece durante las lecturas y las relecturas que se pueden ir haciendo de la obra, actividad, por cierto, agradable y divertida.
Esta elaboración colectiva y dilatada se va intuyendo y confirmando a lo largo de los dieciocho gigantescos libros del Mahabharata y culmina en el decimoséptimo - el decimoctavo es una descripción del Cielo - que cuenta la muerte de Yudhishthira, el hermano mayor de los Pandava, la ejemplar familia protagonista de la trama.
TRAS LA VICTORIA Y EL REINADO...
En efecto, el Mahaprasthanika Parva (Libro del Gran Viaje) - el más corto del poema épico - explica cómo, tras la sanguinaria y encarnizada victoria contra sus primos en la Batalla de Kurukshetra y el reinado de los Bharata, con Yudhishthira al frente a lo largo de treinta y seis años, la familia decidió pasar el testigo a sus sucesores.
El heredero elegido fue el único posible, Pariksit, nieto de Arjuna y uno de los pocos supervivientes del combate y, tras las preceptivas ceremonias propias de un acontecimiento tan relevante, los cinco hermanos, con Draupadi su madre al frente y un perro que, extrañamente, acompañaba a Yudhishthira, se dirigieron al Cielo.
... YUDHISHTHIRA LLEGA AL CIELO
El viaje a pie hasta el Himalaya - puerta de acceso a la residencia final -, atravesando desiertos y altas montañas, fue tan duro que tanto Draupadi como los Pandava, salvo Yudhishthira y su perro, fueron muriendo por agotamiento e inanición, o "cayeron al suelo", como repite, con dramática simplicidad, cinco veces el libro.
Cuando Yudhishthira, por fin, llegó a su destino fue recibido personalmente por el propio Indra, el rey de los dioses, e invitado a instalarse en una carroza para alcanzar su morada definitiva, pero en el momento en que Indra pidió a Yudhishthira que dejara al perro donde estaba, éste le respondió:
Este perro, Señor del Pasado y del Presente,
me es totalmente fiel.
Estará siempre a mi lado.
Mi corazón está lleno de él.
Pero Indra no estuvo de acuerdo:
Has conseguido la inmortalidad. Eres igual que yo.
La prosperidad se extiende ante ti en todas direcciones
y tienes el éxito asegurado así como toda la felicidad del Cielo,
pero ahora debes abandonar a este perro.
Empezó entonces una discusión aparentemente sin sentido en la que Indra no deba su brazo a torcer:
... en el Cielo no hay lugar para perros...
... si abandonas a este perro llegarás a la Casa de los Dioses...
Pero Yudhishthira insistías una y otra vez:
... no me separaré de alguien que siente afecto por mi...
... nunca abandonaré a este perro...
... seguiré a su lado mientras siga vivo...
Por suerte, mágicamente, el desacuerdo acabó cuando, de repente y causando extrañeza y estupor, el perro se transformó en el dios Dharma - la divinidad del deber, los derechos, la legalidad, las virtudes... - de quien Yudhishthira había sido estricto devoto a lo largo de toda su vida.
En sus palabras, Dharma puso de relieve las principales virtudes del rey:
... por ser fiel a tu perro,
has renunciado a la carroza celestial...
... no hay nadie como tú en el Cielo,
te has ganado una felicidad inagotable...
Y así el rey pudo alcanzar su residencia definitiva y el episodio llegar a su fin.
DESTINO FINAL
Es imposible determinar con la mínima certeza qué fragmentos corresponden a una eventual narración original y cuáles han sido incorporados en etapas posteriores, si es que este hecho ha sucedido alguna vez. Podemos imaginar naturalmente que algunos de los textos de la discusión entre los dos interlocutores y/o los que corresponden a Dharma son añadidos completamente bienintencionados.
Sea como sea, tal como está, el Mahaprasthanika Parva - y el resto del Mahabharata - es el dado como definitivo por los autores/recopiladores de la obra.
Pero quizás una definición más concreta del concepto "dharma" nos ayudará a desgustar la lectura más allá de suposiciones que poco mejoran el placer causado por los textos, porque el dharma es, fundamentalmente, lo que hace posible la vida en el Universo.
(Como el propio Mahabharata, oso añadir.)
lunes, 16 de diciembre de 2019
ALEJANDRO EN LA INDIA: HAN TERMINADO TUS CONQUISTAS, LE ADVIERTE CHANAKYA
Alejandro, furioso, lleno de rabia, se retiró a su tienda y, tendido en el suelo, sin agradecer lo conseguido hasta entonces, se dió cuenta de que no atravesar el Ganges era la admisión de su derrota.
Así describe Plutarco en su biografía de Alejandro en Vidas Paralelas los sentimientos del gran conquistador en 326 aC al no poder atacar al poderoso ejército que el emperador Chandragupta había situado en la otra orilla del río. El hecho, además, puso fin a las conquistas del líder macedonio en África y Asia, comenzadas 12 años antes.
Según la información conocida por los griegos - y de nuevo recogida por Plutarco - al otro lado de la impetuosa corriente le esperaban, efectivamente, ochenta mil soldados a caballo, doscientos mil de infantería, ocho mil carros y seis mil elefantes.
Fueran estos datos exactos o exagerados, se trataba sin duda de una enorme fuerza militar reunida, en parte al menos, gracias a las indicaciones de Chanakya, mentor y consejero del emperador de la India.
CHANAKYA, UNA INFLUENCIA CONTINUA
Chanakya (c. 350-283 aC) es considerado el gran guía político del fundador del Imperio Maurya (322-185 aC), primer gran reino del que se tiene constancia, que dominó prácticamente la totalidad del subcontinente indio.
Formado en la prestigiosa Universidad de Taxila, en el actual Pakistán, donde también fue profesor de ciencias políticas y económicas, era un gran conocedor de los vedas y también del resto de disciplinas que allí se enseñaban, desde derecho a ciencias militares y, sobre todo y también, un gran hombre de estado.
Además de su influencia en el devenir histórico de la India, Chanakya es reconocido como un gran intelectual de quien se conservan dos grandes obras: el Arthashastra - sobre política monetaria y fiscal y relaciones internacionales, entre otras materias - y el Nitishastra, una colección de aforismos de carácter más personal.
Sus teorías fueron aplicadas hasta el siglo XII y volvieron a ser "descubiertas" a principios del siglo XX. En la actualidad, es una referencia indiscutible entre las clases intelectuales, económicas y políticas dirigentes de la India.
ARTHASHASTRA, LA PIEDRA ANGULAR
El Arthashastra es "el" libro de Chanakya y su título ya es suficientemente explícito sobre su contenido. "Artha" tiene aquí el sentido de "riqueza", mientras "shastra" significa "conocimiento" o "ciencia".
Ayudará probablemente a comprender mejor el valor de la obra recordar que "artha" conforma junto con "dharma" (deber), "kama" (deseo) y "moksha (liberación espiritual) los cuatro grandes objetivos de la vida humana según las doctrinas hinduistas.
El texto explora la ética colectiva que mantiene la sociedad estructurada y con un orden adecuado para el progreso individual. Se trata de un estudio muy profundo que aconseja al rey sobre todo tipo de hechos y situaciones que pueden conllevar tensiones de cualquier tipo, desde desastres naturales a guerras contra enemigos externos, y detalla instrucciones para coyunturas de hambre y epidemias, pero también proyectos de irrigación, obra pública, impuestos, legislación, economía, mercados y comercio, selección de ministros, diplomacia y detalles sobre agricultura, minerología,ganadería, medicina, silvicultura o vida salvaje:
La raíz de la felicidad es el Dharma (ética), la raíz del Dharma es Artha (economía), la raíz de Artha es el buen gobierno, la raíz del buen gobierno es el equilibrio interior, la raíz del equilibrio interior es la humildad, la raíz de la humildad se encuentra en el servicio a los mayores.
Sin gobierno crece el desorden. En ausencia de buen gobierno, los fuertes destruyen a lo débiles. En presencia de buen gobierno, los débiles resisten a los fuertes.
Es el poder y sólo el poder lo que, cuando es ejercido por el rey con imparcialidad y proporcionalmente a la culpabilidad tanto de su hijo como de su enemigo, mantiene tanto este mundo como el próximo. El rey justo y victorioso administra la justicia según el Dharma, el Sanstha (sistema legal), los Nyaya (edictos legislativos) y la Vyavahara (conducta).
El rey debe proteger las mercancías, los bosques y los elefantes así como los embalses y las minas ya establecidas. También ha de construir nueva obra pública.
NITISHASTRA, EL ÁMBITO PRIVADO
El Nitishastra vuelve a ser - al menos por su título - un manual de buena política, pero ni sus contenidos ni su presentación tienen relación directa con el Arthashastra ya que se trata de una larga serie de sentencias sobre la vida tranquila y ordenada y hace sobre todo referencia a la vida individual y de familia.
Tampoco su extensión es comparable con la del Arthashastra. Su cincuentena de páginas no pretenden compararse con las más de novecientas de la otra obra de Chanakya.
Su aplicabilidad es sin embargo más general e inmediata:
Es estudiante, el sirviente, el viajero, la persona hambrienta, el hombre atemorizado, el guardián y el administrador... estos siete deberían ser despertados si se duermen.
Prescindamos de un pariente para salvar a una familia, de una familia para salvar a un pueblo, de un pueblo para salvar a un país y de un país para salvarse uno mismo.
Los peces, las tortugas y los pájaros hacen crecer a sus crías mediante la vista, la atención y el tacto. También lo hacen las buenas personas para proteger a sus compañeros.
Como el oro que se pone a prueba puliéndolo, cortándolo, calentándolo y batiéndolo, el hombre debería ser valorado por sus renuncias, su conducta, sus cualidades y sus acciones.
LA PAZ, LA MEJOR SOLUCIÓN
De este derroche de buenos consejos algunos parecen de una utilidad más universal que otros, como este proveniente del Arthashastra:
Cunado el progreso es igual en la paz y en la guerra, es preferible la paz. En la guerra hay muchas desventajas: grandes pérdidas y enormes gastos. Y estar lejos de casa.
(Todos estamos de acuerdo. Incluso Alejandro, probablemente.)
Así describe Plutarco en su biografía de Alejandro en Vidas Paralelas los sentimientos del gran conquistador en 326 aC al no poder atacar al poderoso ejército que el emperador Chandragupta había situado en la otra orilla del río. El hecho, además, puso fin a las conquistas del líder macedonio en África y Asia, comenzadas 12 años antes.
Según la información conocida por los griegos - y de nuevo recogida por Plutarco - al otro lado de la impetuosa corriente le esperaban, efectivamente, ochenta mil soldados a caballo, doscientos mil de infantería, ocho mil carros y seis mil elefantes.
Fueran estos datos exactos o exagerados, se trataba sin duda de una enorme fuerza militar reunida, en parte al menos, gracias a las indicaciones de Chanakya, mentor y consejero del emperador de la India.
CHANAKYA, UNA INFLUENCIA CONTINUA
Chanakya (c. 350-283 aC) es considerado el gran guía político del fundador del Imperio Maurya (322-185 aC), primer gran reino del que se tiene constancia, que dominó prácticamente la totalidad del subcontinente indio.
Formado en la prestigiosa Universidad de Taxila, en el actual Pakistán, donde también fue profesor de ciencias políticas y económicas, era un gran conocedor de los vedas y también del resto de disciplinas que allí se enseñaban, desde derecho a ciencias militares y, sobre todo y también, un gran hombre de estado.
Además de su influencia en el devenir histórico de la India, Chanakya es reconocido como un gran intelectual de quien se conservan dos grandes obras: el Arthashastra - sobre política monetaria y fiscal y relaciones internacionales, entre otras materias - y el Nitishastra, una colección de aforismos de carácter más personal.
Sus teorías fueron aplicadas hasta el siglo XII y volvieron a ser "descubiertas" a principios del siglo XX. En la actualidad, es una referencia indiscutible entre las clases intelectuales, económicas y políticas dirigentes de la India.
ARTHASHASTRA, LA PIEDRA ANGULAR
El Arthashastra es "el" libro de Chanakya y su título ya es suficientemente explícito sobre su contenido. "Artha" tiene aquí el sentido de "riqueza", mientras "shastra" significa "conocimiento" o "ciencia".
Ayudará probablemente a comprender mejor el valor de la obra recordar que "artha" conforma junto con "dharma" (deber), "kama" (deseo) y "moksha (liberación espiritual) los cuatro grandes objetivos de la vida humana según las doctrinas hinduistas.
El texto explora la ética colectiva que mantiene la sociedad estructurada y con un orden adecuado para el progreso individual. Se trata de un estudio muy profundo que aconseja al rey sobre todo tipo de hechos y situaciones que pueden conllevar tensiones de cualquier tipo, desde desastres naturales a guerras contra enemigos externos, y detalla instrucciones para coyunturas de hambre y epidemias, pero también proyectos de irrigación, obra pública, impuestos, legislación, economía, mercados y comercio, selección de ministros, diplomacia y detalles sobre agricultura, minerología,ganadería, medicina, silvicultura o vida salvaje:
La raíz de la felicidad es el Dharma (ética), la raíz del Dharma es Artha (economía), la raíz de Artha es el buen gobierno, la raíz del buen gobierno es el equilibrio interior, la raíz del equilibrio interior es la humildad, la raíz de la humildad se encuentra en el servicio a los mayores.
Sin gobierno crece el desorden. En ausencia de buen gobierno, los fuertes destruyen a lo débiles. En presencia de buen gobierno, los débiles resisten a los fuertes.
Es el poder y sólo el poder lo que, cuando es ejercido por el rey con imparcialidad y proporcionalmente a la culpabilidad tanto de su hijo como de su enemigo, mantiene tanto este mundo como el próximo. El rey justo y victorioso administra la justicia según el Dharma, el Sanstha (sistema legal), los Nyaya (edictos legislativos) y la Vyavahara (conducta).
El rey debe proteger las mercancías, los bosques y los elefantes así como los embalses y las minas ya establecidas. También ha de construir nueva obra pública.
NITISHASTRA, EL ÁMBITO PRIVADO
El Nitishastra vuelve a ser - al menos por su título - un manual de buena política, pero ni sus contenidos ni su presentación tienen relación directa con el Arthashastra ya que se trata de una larga serie de sentencias sobre la vida tranquila y ordenada y hace sobre todo referencia a la vida individual y de familia.
Tampoco su extensión es comparable con la del Arthashastra. Su cincuentena de páginas no pretenden compararse con las más de novecientas de la otra obra de Chanakya.
Su aplicabilidad es sin embargo más general e inmediata:
Es estudiante, el sirviente, el viajero, la persona hambrienta, el hombre atemorizado, el guardián y el administrador... estos siete deberían ser despertados si se duermen.
Prescindamos de un pariente para salvar a una familia, de una familia para salvar a un pueblo, de un pueblo para salvar a un país y de un país para salvarse uno mismo.
Los peces, las tortugas y los pájaros hacen crecer a sus crías mediante la vista, la atención y el tacto. También lo hacen las buenas personas para proteger a sus compañeros.
Como el oro que se pone a prueba puliéndolo, cortándolo, calentándolo y batiéndolo, el hombre debería ser valorado por sus renuncias, su conducta, sus cualidades y sus acciones.
LA PAZ, LA MEJOR SOLUCIÓN
De este derroche de buenos consejos algunos parecen de una utilidad más universal que otros, como este proveniente del Arthashastra:
Cunado el progreso es igual en la paz y en la guerra, es preferible la paz. En la guerra hay muchas desventajas: grandes pérdidas y enormes gastos. Y estar lejos de casa.
(Todos estamos de acuerdo. Incluso Alejandro, probablemente.)
sábado, 19 de octubre de 2019
CÓMO VENCER AL CANÍBAL (UNA HISTORIA DEL MAHABHARATA)
El Mahabharata, el poema épico más largo del mundo, es una de las obras fundamentales del sánscrito y un elemento esencial de nuestra cultura. Además de narrar el permanente combate entre el Bien y el Mal, representados por las dos ramas de una misma familia, incluye temas filosóficos y devocionales como, por ejemplo, el Bhagavad Gita, una versión resumida del Ramayana, el otro gran poema épico de la literatura sánscrita, y muchos otros contenidos.
Esta intención enciclopédica es lo que convierte al Mahabharata en un factor básico de la Civilización.
En él encontramos, entre otros temas, desde la esencia de la ética individual y reflexiones sobre política, religión o vida familiar a la presencia de muy numerosos personajes secundarios - entre los que encontramos mujeres de ejemplar fuerza y poder, impetuosos guerreros y sabios eruditos - y un sinfín de narraciones más o menos autónomas pero conectadas con la trama principal.
BHIMA, POR EJEMPLO
Una de estas historias laterales del Mahabharata es la de Bhima - el hercúleo hermano segundo de los pandava, los cinco grandes héroes de la obra - y su enfrentamiento con Vaka, un demoníaco y siempre hambriento caníbal.
Selecciono y versiono a continuación las estrofas del Adi Parva (Adi, primero de los dieciocho Parvas, libros, del poema) que encuentro más ilustrativas sobre el episodio:
Tras atravesar bonitos arroyos y paisajes, los pandava llegaron a Ekachakra y se alojaron en casa de un brahmán.
Un día, Bhima estaba en casa hablando con su madre, la reina Kunti, cuando, de repente, oyeron como alguien lloraba.
Kunti dijo a Bhima: Esta familia ha sido muy bondadosa con nosotros ofreciéndonos su casa cuando no teníamos cobijo. Hemos de ayudarles cuanto podamos.
Después de hablar con el brahmán, éste explicó a la reina: No muy lejos de esta ciudad vive un demoníaco rakshasa. Su nombre es Vaka y come carne humana.
El tributo semanal fijado por este caníbal es un carro de arroz, dos búfalos y el ser humano que se lo lleva. Estoy hundido en un océano de pena porque mañana tengo que ir yo.
Kunti le respondió: No te preocupes. Tu sólo prepara la comida que yo me encargaré del resto. Tengo cinco hijos y enviaré a uno de ellos a encontrarse con Vaka.
Cuando Kunti explicó su plan a Bhima, el joven se llenó de júbilo: ¡Madre, imagínate! ¡Un carro lleno de comida! Venceré al rakshasa y me comeré todo lo que lleve... pero asegúrate de que haya muchos víveres y que sean sabrosos.
Al morir la noche, Bhima, el siempre hambriento hijo de Pandu, tomando con él el carro de comida, se dirigió al lugar donde vivía Vaka.
El poderoso pandava, acercándose al bosque donde habitaba el caníbal, comenzó a comerse lo que llevaba en el carro, mientras llamaba al rakshasa por su nombre.
Vaka, hambriento e inflamado por la rabia provocada por los gritos de Bhima, salió y se acercó al lugar donde éste estaba.
Bhima, al verlo, sonrió con desdén y, prescindiendo de su presencia, siguió comiendo con gesto concentrado.
Vaka, inflamado por la ira, arrancó un árbol y corrió hacia Bhima para azotarlo, mientras el pandava, sonriendo con indiferencia, siguió comiendo y, cogiendo el árbol con la mano izquierda, lo lanzó bien lejos.
El rakshasa arrancó entonces más árboles e intentó pegar a Bhima. Su combate se volvió tan terrible que pronto la región se quedó sin bosques.
Al final, Bhima, viendo al caníbal muy fatigado, empezó a golpearle con fuerza hasta que, poniéndole una rodilla en medio a la espalda, le cogió el cuello con la mano derecha y la cintura con la izquierda y lo dobló hasta romperlo como una rama seca.
Atemorizados por los gritos, los parientes de Vaka salieron de sus escondites y Bhima les hizo prometer renunciar al canibalismo. Ellos dijeron: que así sea.
Y desde ese día los rakshasas se comportaron de manera pacífica y las familias de Ekachakra viven en libertad.
INGENUIDAD O CAMINOS
Esta narración puede considerarse una banalidad: se trata de un simple cuento propio de mentes ociosas, su sentido - si es que lo tiene - es trivial...
O bien - la elección está en las manos de cada uno de quienes compartimos este blog - podemos leerlo con algo más de atención. Las historias del Mahabharata siempre consiguen lectores interesados en como, en este caso, por ejemplo, encontrar el punto débil del oponente y girarlo en su contra.
En el capítulo de Bhima y Vaka este proceso incluye: perder el miedo al adversario, reírse de su orgullo, comerse los víveres que le estaban destinados, ordenarle que se presente ante él, despreciarlo, ni tan sólo mirarlo, ignorar sus gritos, hacerle perder los estribos, esperar su cansancio, llevarlo a que le domine la rabia, conseguir que pierda el control sobre sus actos...
Las enseñanzas del Mahabharata parecen intemporales.
Esta intención enciclopédica es lo que convierte al Mahabharata en un factor básico de la Civilización.
En él encontramos, entre otros temas, desde la esencia de la ética individual y reflexiones sobre política, religión o vida familiar a la presencia de muy numerosos personajes secundarios - entre los que encontramos mujeres de ejemplar fuerza y poder, impetuosos guerreros y sabios eruditos - y un sinfín de narraciones más o menos autónomas pero conectadas con la trama principal.
BHIMA, POR EJEMPLO
Una de estas historias laterales del Mahabharata es la de Bhima - el hercúleo hermano segundo de los pandava, los cinco grandes héroes de la obra - y su enfrentamiento con Vaka, un demoníaco y siempre hambriento caníbal.
Selecciono y versiono a continuación las estrofas del Adi Parva (Adi, primero de los dieciocho Parvas, libros, del poema) que encuentro más ilustrativas sobre el episodio:
Tras atravesar bonitos arroyos y paisajes, los pandava llegaron a Ekachakra y se alojaron en casa de un brahmán.
Un día, Bhima estaba en casa hablando con su madre, la reina Kunti, cuando, de repente, oyeron como alguien lloraba.
Kunti dijo a Bhima: Esta familia ha sido muy bondadosa con nosotros ofreciéndonos su casa cuando no teníamos cobijo. Hemos de ayudarles cuanto podamos.
Después de hablar con el brahmán, éste explicó a la reina: No muy lejos de esta ciudad vive un demoníaco rakshasa. Su nombre es Vaka y come carne humana.
El tributo semanal fijado por este caníbal es un carro de arroz, dos búfalos y el ser humano que se lo lleva. Estoy hundido en un océano de pena porque mañana tengo que ir yo.
Kunti le respondió: No te preocupes. Tu sólo prepara la comida que yo me encargaré del resto. Tengo cinco hijos y enviaré a uno de ellos a encontrarse con Vaka.
Cuando Kunti explicó su plan a Bhima, el joven se llenó de júbilo: ¡Madre, imagínate! ¡Un carro lleno de comida! Venceré al rakshasa y me comeré todo lo que lleve... pero asegúrate de que haya muchos víveres y que sean sabrosos.
Al morir la noche, Bhima, el siempre hambriento hijo de Pandu, tomando con él el carro de comida, se dirigió al lugar donde vivía Vaka.
El poderoso pandava, acercándose al bosque donde habitaba el caníbal, comenzó a comerse lo que llevaba en el carro, mientras llamaba al rakshasa por su nombre.
Vaka, hambriento e inflamado por la rabia provocada por los gritos de Bhima, salió y se acercó al lugar donde éste estaba.
Bhima, al verlo, sonrió con desdén y, prescindiendo de su presencia, siguió comiendo con gesto concentrado.
Vaka, inflamado por la ira, arrancó un árbol y corrió hacia Bhima para azotarlo, mientras el pandava, sonriendo con indiferencia, siguió comiendo y, cogiendo el árbol con la mano izquierda, lo lanzó bien lejos.
El rakshasa arrancó entonces más árboles e intentó pegar a Bhima. Su combate se volvió tan terrible que pronto la región se quedó sin bosques.
Al final, Bhima, viendo al caníbal muy fatigado, empezó a golpearle con fuerza hasta que, poniéndole una rodilla en medio a la espalda, le cogió el cuello con la mano derecha y la cintura con la izquierda y lo dobló hasta romperlo como una rama seca.
Atemorizados por los gritos, los parientes de Vaka salieron de sus escondites y Bhima les hizo prometer renunciar al canibalismo. Ellos dijeron: que así sea.
Y desde ese día los rakshasas se comportaron de manera pacífica y las familias de Ekachakra viven en libertad.
INGENUIDAD O CAMINOS
Esta narración puede considerarse una banalidad: se trata de un simple cuento propio de mentes ociosas, su sentido - si es que lo tiene - es trivial...
O bien - la elección está en las manos de cada uno de quienes compartimos este blog - podemos leerlo con algo más de atención. Las historias del Mahabharata siempre consiguen lectores interesados en como, en este caso, por ejemplo, encontrar el punto débil del oponente y girarlo en su contra.
En el capítulo de Bhima y Vaka este proceso incluye: perder el miedo al adversario, reírse de su orgullo, comerse los víveres que le estaban destinados, ordenarle que se presente ante él, despreciarlo, ni tan sólo mirarlo, ignorar sus gritos, hacerle perder los estribos, esperar su cansancio, llevarlo a que le domine la rabia, conseguir que pierda el control sobre sus actos...
Las enseñanzas del Mahabharata parecen intemporales.
lunes, 2 de septiembre de 2019
COMPRENDER EL GITA. MIRAR EL DHARMA, MIRAR ADENTRO
Dharmakshetre...
Así, con la palabra dharma, empieza el Bhagavad Gita.
Después, la estrofa continúa:
En el Campo del Deber... en el territorio de los Kurus, qué hacen, beligerantes, Sanjaya, mis tropas y las de los Pandavas. (BG I.1)
Se trata de la pregunta que Dhritarashtra - padre y tío ciego de la enemigos enfrentados - hace a su auriga, cuando oye el estrépito de la preparación de la batalla.
En todo caso, el autor o autores del Gita parecen querer dejar claro que el concepto de dharma es el punto de partida del libro y, como iremos viendo a medida que la leamos, el núcleo alrededor del cual se desarrolla toda la obra y, por lo tanto, las enseñanzas que Krishna, uno de los avatares de Vishnu, el cósmico principio del Bien, despliega ante el dubitativo Arjuna (y los lectores que, a lo largo de los milenios, leemos/estudiamos el texto).
Recordemos que la palabra dharma aparece ya en el Rig Veda, donde transmite el sentido general de impulso ordenador de todo lo que sucede en el Universo, se trate de hechos de dimensiones galácticas o simplemente celulares.
Sin embargo, en el Bhagavad Gita (tengamos presente que han pasado muchísimos siglos desde la recopilación del Rig Veda hasta le escritura del libro) dharma tiene el sentido más concreto de "deber" o, de un modo más general pero quizás más preciso, de lo que hay que hacer en cada circunstancia.
LAS RESPUESTAS ESTÁN EN NUESTRO INTERIOR, AFIRMA KRISHNA
Y es esto - ¿Qué debo hacer? - lo que precisamente pregunta Arjuna a su divinizado interlocutor.
Cuando el co-protagonista del Gita (y alter ego del lector), claramente situado en el Campo del Deber, se da cuenta de las trágicas implicaciones y de la enorme calamidad que están a punto de precipitarse sobre su familia, arrastrado por su aturdimiento, exclama:
Estos malvados destructores de la familia, que causan las peores desgracias, provocan el final del Dharma y de los vínculos entre parientes. (BG I.43)
Y expone sus dudas ante su amigo y reputado consejero:
No sabemos que es lo mejor para nosotros, vencerlos o que nos venzan. Los hombres de Dhritarashtra están ante nosotros; si los matamos nos quedamos sin motivos para vivir. (BG II.6)
La respuesta de Krishna sitúa la cuestión en el verdadero ámbito del dilema planteado:
Lo que afianza el mundo es inmutable. Nadie puede romper lo que es indestructible. (BG II.17)
Para evitar que sus consideraciones resulten demasiado generales, hace a continuación unas observaciones de carácter personal, apelando a la condición de combatiente de Arjuna:
Mira tu deber cara a cara. No vaciles. No hay nada mejor para un soldado que una guerra lícita. (BG II.31)
Por si quedara alguna duda, Krishna lo aclara aún más:
Lleva a cabo la tarea que te corresponde, que la acción es mejor que la pasividad. Ni siquiera el mantenimiento de tu cuerpo sería posible si no te ocupases de él. (BG III.8)
El hombre ignorante y dubitativo, que está troceado por las dudas, muere. Para quien vacila no existe este mundo ni el próximo; no encuentra la felicidad. (BG IV.41)
No hay nada que temer, porque, en el ámbito del Deber, la victoria en segura:
Soy la fuerza de los fuertes, pero con un empeño sin ambición ni pasión. Entre los seres soy el deseo que acompaña al Deber. (BG VII.11)
Y Krishna concluye su diálogo apelando a la mantener siempre presente lo que es positivo:
Quien recuerde esta conversación sobre el Deber, siempre me ofrecerá un sacrificio de conocimientos. (BG XVIII.70)
DHARMA GLOBAL
Después de sus apariciones en el Rig Veda y en el Gita, a través de los milenios durante los que se ha desplegado la historia de la India y, por lo tanto, sus lenguas, la palabra dharma ha ido enriqueciendo su significado.
Primero, hay que tener en cuenta a Patanjali, el legendario autor de los Yoga Sutras, que ya en el siglo II aC, incluyó al dharma como cobijo para sus famosos yamas y niyamas, los mandamientos previos a la práctica yóguica y, a lo largo de los tiempos, desbordando el marco hinduista, el concepto de dharma se ha ido incorporando a las doctrinas del budismo, del jainismo y del sijismo, para, a partir del siglo XVIII, llegar a Occidente.
Por otra parte, la importancia del dharma en los sentimientos más profundos de la nación india queda bien clara en que el signo que lo expresa está presente en la bandera del país. El Ashoka Chakra - un círculo con 24 radios, cada uno de los cuales representa una virtud cívica - figura en la franja horizontal blanca, entre el naranja superior y el verde inferior.
Y más allá todavía de todo ello, es significativo que - como otras palabras de las creencias de la India - dharma no sea traducible a ninguna de nuestras lenguas.
Afortunadamente, sin embargo, tenemos el Gita.
Así, con la palabra dharma, empieza el Bhagavad Gita.
Después, la estrofa continúa:
En el Campo del Deber... en el territorio de los Kurus, qué hacen, beligerantes, Sanjaya, mis tropas y las de los Pandavas. (BG I.1)
Se trata de la pregunta que Dhritarashtra - padre y tío ciego de la enemigos enfrentados - hace a su auriga, cuando oye el estrépito de la preparación de la batalla.
En todo caso, el autor o autores del Gita parecen querer dejar claro que el concepto de dharma es el punto de partida del libro y, como iremos viendo a medida que la leamos, el núcleo alrededor del cual se desarrolla toda la obra y, por lo tanto, las enseñanzas que Krishna, uno de los avatares de Vishnu, el cósmico principio del Bien, despliega ante el dubitativo Arjuna (y los lectores que, a lo largo de los milenios, leemos/estudiamos el texto).
Recordemos que la palabra dharma aparece ya en el Rig Veda, donde transmite el sentido general de impulso ordenador de todo lo que sucede en el Universo, se trate de hechos de dimensiones galácticas o simplemente celulares.
Sin embargo, en el Bhagavad Gita (tengamos presente que han pasado muchísimos siglos desde la recopilación del Rig Veda hasta le escritura del libro) dharma tiene el sentido más concreto de "deber" o, de un modo más general pero quizás más preciso, de lo que hay que hacer en cada circunstancia.
LAS RESPUESTAS ESTÁN EN NUESTRO INTERIOR, AFIRMA KRISHNA
Y es esto - ¿Qué debo hacer? - lo que precisamente pregunta Arjuna a su divinizado interlocutor.
Cuando el co-protagonista del Gita (y alter ego del lector), claramente situado en el Campo del Deber, se da cuenta de las trágicas implicaciones y de la enorme calamidad que están a punto de precipitarse sobre su familia, arrastrado por su aturdimiento, exclama:
Estos malvados destructores de la familia, que causan las peores desgracias, provocan el final del Dharma y de los vínculos entre parientes. (BG I.43)
Y expone sus dudas ante su amigo y reputado consejero:
No sabemos que es lo mejor para nosotros, vencerlos o que nos venzan. Los hombres de Dhritarashtra están ante nosotros; si los matamos nos quedamos sin motivos para vivir. (BG II.6)
La respuesta de Krishna sitúa la cuestión en el verdadero ámbito del dilema planteado:
Lo que afianza el mundo es inmutable. Nadie puede romper lo que es indestructible. (BG II.17)
Para evitar que sus consideraciones resulten demasiado generales, hace a continuación unas observaciones de carácter personal, apelando a la condición de combatiente de Arjuna:
Mira tu deber cara a cara. No vaciles. No hay nada mejor para un soldado que una guerra lícita. (BG II.31)
Por si quedara alguna duda, Krishna lo aclara aún más:
Lleva a cabo la tarea que te corresponde, que la acción es mejor que la pasividad. Ni siquiera el mantenimiento de tu cuerpo sería posible si no te ocupases de él. (BG III.8)
El hombre ignorante y dubitativo, que está troceado por las dudas, muere. Para quien vacila no existe este mundo ni el próximo; no encuentra la felicidad. (BG IV.41)
No hay nada que temer, porque, en el ámbito del Deber, la victoria en segura:
Soy la fuerza de los fuertes, pero con un empeño sin ambición ni pasión. Entre los seres soy el deseo que acompaña al Deber. (BG VII.11)
Y Krishna concluye su diálogo apelando a la mantener siempre presente lo que es positivo:
Quien recuerde esta conversación sobre el Deber, siempre me ofrecerá un sacrificio de conocimientos. (BG XVIII.70)
DHARMA GLOBAL
Después de sus apariciones en el Rig Veda y en el Gita, a través de los milenios durante los que se ha desplegado la historia de la India y, por lo tanto, sus lenguas, la palabra dharma ha ido enriqueciendo su significado.
Primero, hay que tener en cuenta a Patanjali, el legendario autor de los Yoga Sutras, que ya en el siglo II aC, incluyó al dharma como cobijo para sus famosos yamas y niyamas, los mandamientos previos a la práctica yóguica y, a lo largo de los tiempos, desbordando el marco hinduista, el concepto de dharma se ha ido incorporando a las doctrinas del budismo, del jainismo y del sijismo, para, a partir del siglo XVIII, llegar a Occidente.
Por otra parte, la importancia del dharma en los sentimientos más profundos de la nación india queda bien clara en que el signo que lo expresa está presente en la bandera del país. El Ashoka Chakra - un círculo con 24 radios, cada uno de los cuales representa una virtud cívica - figura en la franja horizontal blanca, entre el naranja superior y el verde inferior.
Y más allá todavía de todo ello, es significativo que - como otras palabras de las creencias de la India - dharma no sea traducible a ninguna de nuestras lenguas.
Afortunadamente, sin embargo, tenemos el Gita.
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