domingo, 1 de noviembre de 2020
SABIDURÍA ES BIENESTAR - PANDEMIA 2 (*)
lunes, 14 de septiembre de 2020
ALGUNOS PENSAMIENTOS EN EL BOSQUE
Como un hombre abrazado por su amada, que no percibe nada, ni dentro ni fuera de él mismo, tampoco quien es escogido por el Ser infinito se da cuenta de nada, ni externo ni interno.
Esta es su forma verdadera, aquella en la que se han cumplido todos los deseos que eran anhelos del Ser. En ella no hay ni afanes ni sufrimientos.
(Brihadaranyaka Upanishad, IV, 3, 21.)
El texto anterior es un brevísimo fragmento del Brihadaranyaka Upanishad - literalmente el Gran Upanishad del Bosque, abreviado con las siglas BrUp -, probablemente el primero de la larga serie de textos filosófico-doctrinales que destiló la cultura sánscrita entre los siglos VII aC y XV dC y que, como sabemos y disfrutamos, continúan enriqueciéndonos.
El Brihadaranyaka es, de hecho, la recuperación de algunas secciones del Satapatha Brahmana (una recopilación de rituales religiosos que incluye numerosos mitos sobre la Creación y el Diluvio), una parte a su vez de uno de los cuatro grandes textos fundacionales del hinduismo, el Yajur Veda, centrado igualmente en ceremonias y sacrificios, pero también con importantes textos de carácter más global.
Como delata su propio nombre, el Brihadaranyaka pertenece a la tradición de los textos "Aranyaka" - es decir "del bosque" - que, con afán rupturista, dejan claro con su denominación genérica que se trata de reflexiones hechas lejos de las corrientes clásicas de cada época.
El Brihadaranyaka es uno de los textos fundamentales de las creencias hinduistas ya que explora las teorías del Vedanta (usualmente traducido como "Culminación de los Vedas" o también, y probablemente mejor, "Cumbre de la Sabiduría") y trata muchos conceptos tempranos y teorías primordiales para este conjunto de convicciones.
CADA PERSONA ES EL UNIVERSO (Y EL UNIVERSO CADA PERSONA)
Como la mayoría de textos sánscritos, el Brihadaranyaka Upanishad está ordenado en libros, capítulos y finalmente estrofas que son las encargadas de exponer los temas propuestos, ya se trate de una narración - como es el caso de Ramayana, por ejemplo - o bien un contenido doctrinal, como este upanishad o el Bhagavad Gita, que ya conocemos.
El Brihadaranyaka incluye himnos sobre todo tipo de aspectos de la existencia humana, como, por ejemplo, la ética o el conocimiento de la realidad.
Según tu deseo es tu voluntad, según tu voluntad son tus actos, según tus actos es tu destino.
Eres bueno si haces cosas buenas, malo si cometes maldades. Siempre obtienes lo que haces.
(BrUp, IV. 4. 5)
De la irrealidad, condúceme a la realidad; de la oscuridad, condúceme a la luz; de la muerte, condúceme a la inmortalidad.
(BrUp, I. 3. 28)
También presenta enseñanzas sobre la creación del Universo, la naturaleza de lo percibido, el alma humana y su relación con Atman (el Yo, entre muchas otras posibles traducciones), la relación con el resto de almas y también sobre las premisas de la liberación, la realización de sí mismo y, lógicamente, Braman (el Absoluto).
Y, además de multitud de otros temas doctrinales y ontológicos, incluye reflexiones en torno a las características e indivisibilidad de las almas, de hecho una sola, inmanente y trascendente, y su unidad con todo el universo a través de los seres orgánicos e inorgánicos.
UNA PERMANENTE INVITACIÓN
En la historia de las religiones y de la cultura indias, los upanishads juegan un papel esencial. Sus propuestas desarrollan las ideas espirituales dominantes y provocan e indican el paso desde el ritualismo védico a nuevos parámetros doctrinales y nuevas instituciones.
Se conocen 108 upanishads de los que los más tempranos fueron memorizados durante siglos por sucesivas generaciones y transmitidos oralmente.
Los primeros son anteriores a nuestra Era y, del resto, 95 forman parte del canon compuesto desde los últimos siglos del primer milenio aC y hasta el siglo XV. Los nuevos upanishads fueron recogidos en épocas más recientes y tratan a menudo temas no directamente conectados com los vedas.
Este Universo es una trinidad y está hecho de nombre, forma y acción. Los tres son uno: el Espíritu de Vida. Todo es uno y también los tres.
El Inmortal está oculto por lo real. El Espíritu de Vida es el Inmortal. El nombre y la forma son lo real y ambos ocultan el Espíritu.
(BrUp, I. 6. 1)
Cuando creemos en la dualidad entre el sí mismo y el no sí mismo, lo que se ve, huele, saborea, percibe, escucha, toca y conoce parece otro.
Pero cuando todo es el Sí Mismo no hay conciencia de nada más que el propio Sí Mismo.
(BrUp, IV. 5. 15)
viernes, 10 de julio de 2020
EN EL PALCO CON EL CARRITO DE BARRO (¿O YA ES DE ORO?)
Mientras esperamos la ocasión, propongo una solución de muchísima menor categoría pero inmediata...
A PRIMERA VISTA
Mirchakatika es, en efecto, una gran obra de teatro, escrita en sánscrito y perfectamente representable en cualquier época, ésta incluida. Su indiscutible singularidad proviene de la calidad de su argumento que, a través de diez vertiginosos actos presentan el amor loco entre Charuda - un noble empobrecido - y Vasantasena - un bella cortesana.
Pero la obra es mucho más que una compleja - y apasionante - historia de amor. En ella se producen hechos dramáticos y otros propios de una comedia y aparecen también tramas políticas, domésticas, policiales y sociales combinadas con robos, acosos sexuales e intentos de violación, agresiones físicas y morales, juicios y condenas a muertes y, afortunadamente, inesperadas amnistías reales.
Además, sorprendentemente, no se trata de ninguna secuela - ni precuela -de ningún hecho derivado de alguna obra épica o védica, como es habitual en muchas obras de teatro sánscritas.
En todo caso - y aquí sí que hay que remitirse a la tradición clásica - el primer acto de la obra nos presenta a los protagonistas de los hechos presentados, sus interlocutores más destacados y, por supuesto, el núcleo y el marco costumbrista en el que se desarrolla la historia.
El diálogo entre Vasantasena y Mandanika - su sirviente - es una buena muestra de ello:
Mandanika: No es un rey, ni un favorito, ni un brahmán, ni un comerciante... ¿De quien se ha enamorado la princesa?
Vasantasena: ¿Estuviste conmigo en el templo de Kama, la diosa del amor?
M: ¡Ahora caigo! ¿Es el hombre que te reconfortó cuando pediste protección? Se llama Charudata.
V: ¡Bien, Mandanika, bien! ¡Lo has adivinado...!
M: Señora, dicen que es pobre.
V: Esta es la razón por la que lo amo. Una cortesana que pone su corazón en un hombre pobre no merece ningún reproche.
EL CARRITO ES EL VÍNCULO
A lo largo de la representación se van precisando sutilmente los diversos caracteres de la obra y van apareciendo, por encima de los hechos expuestos, lo que está realmente sucediendo en sus relaciones y los vínculos que lentamente, como mecanismos de relojería, los van acercando y alejando unos a otros.
Buen ejemplo de este truco escénico son el espectáculo de la tormenta, durante el que el héroe aleja los temores del ánimo de su amada - con los consiguientes ardores que ello provoca en la pareja -, o la aparición del hijo del protagonista y los sentimientos maternales que despierta en Vasantasena, anécdota que, por cierto y sugerentemente, da título a la obra.
Rohasena (el hijo de Charudata): ¿No me gusta este carrito de barro, Randanika! ¡Quiero jugar con el mio!
R: Cuando tu padre vuelva a ser rico, podrás volver a jugar con tu carrito de oro...
Vasantasena (que aparece en escena): ¿De quién es este chico? No lleva ningún adorno, pero su mirada me alegra el corazón.
R: Es el hijo de Charudata. Jugaba con un carrito que pertenece al hijo de un vecino, pero me ha dicho: "No me gusta este carro. Dame el mío, que es de oro."
V: Pensar que este pequeño ha de sufrir porque los otros son ricos... ¡Ay, poderoso destino! La fortuna de los hombres es tan vacilante como las gotas de agua sobre una hoja de loto. (Lágrimas) No llores, hijo mío. Pronto volverás a jugar con tu carrito de oro.
CON EL REY
El posible autor de Mirchakatika es Sudraka (literalmente "Pequeño Siervo", rodeado como es habitual por las huidizas nieblas de todo tipo de dudas, un rey que parece haber vivido 110 años, hacia el siglo V dC y del que no se tiene ninguna otra referencia que su eventual autoría del Carrito de Barro y, quizás, un par de obras menores.
El dramaturgo supo aumentar la solidez del argumento mediante la utilización alterna del sánscrito, hablado por los principales protagonistas, y de varios lenguajes prácritos - perfectamente comprensibles por las audiencias - usado por los personajes secundarios. También los cambios en el uso del verso y de parlamentos en prosa contribuyen a construir una historia de una gran viveza.
Una de las últimas escenas de la obra - el reencuentro de la pareja protagonista en unas circunstancias dramáticas - es una razón añadida para reiterar que nos encontramos ante un texto de altísima calidad.
Charudata:
¿Eres una sombra de Vasantasena?
¿O eres tú misma bajada del cielo?
¿O, tal vez, en plena locura, creo verte, mi amor?
¿O, quizás, estás llena de vida ante mi?
¿Has vuelto del cielo
de donde te he podido rescatar?
¿Tiene alguien tu figura?
¿Eres tu misma esta otra?
Vasantasena (se levanta entre lágrimas y cae a sus pies):
¡Oh noble Charudata, yo soy la desafortunada que ha caído en esta profunda pena!
UNA ÚLTIMA SORPRESA
El Epílogo de Mirchakatika vuelve a llevar al espectador a una situación imprevista, poniéndole delante no de hechos imaginarios sino de su propia vida cotidiana, eso sí, en una envoltura ceremonial. Lo saca de la atmósfera de fantasía propuesta hasta entonces y lo devuelve a la realidad, quien sabe si también alejada de lo posible:
Un inesperado narrador se despide del espectador exclamando:
¡Que por caminos justos puedan andar los brahmanes
y que alta estima merezcan sus bodas!
¡Que los reyes sean también entronizados por caminos justos
y que la tierra, sumisa, incline su agradecida cabeza!
martes, 2 de junio de 2020
TODAS LAS VERDADES ESTÁN EN EL BRAHMASUTRA
viernes, 10 de abril de 2020
COVID-19. POR LOS CAMINOS DEL AYURVEDA
A pesar de las alarmantes noticias de la lejana China y de la vecina Lombardía, no habíamos previsto que la pandemia provocada por el virus Covid-19 transtornaría tan profundamente nuestras vidas cotidianas.
Pero los hechos son los hechos y mueren a cientos nuestras abuelas y nuestros abuelos así como los profesionales que los atendían. Y también parientes, amigos y personas cercanas.
La Medicina tradicional parece menos operativa de lo que esperábamos y fiarnos más o menos pacientemente, en casa, de lo que nos dicen que está ocurriendo parece poco compatible con nuestros afanes de supervivencia.
Y, sobre todo, mortalmente arriesgado.
AYURVEDA: UNA VISIÓN DEL UNIVERSO
Por este motivo. acercarse al Ayurveda - ayur: vida, veda: conocimiento - es uno de los caminos que están ante nosotros.
Porque, efectivamente, el Ayurveda es una doctrina curativa global que va mucho más allá de remedios de herboristeria, masajes, olores exóticos y otras actividades comercializadas y más o menos folclóricas. Se trata de una ciencia integral de la salud y del bienestar humanos, basada en una conceptualización general de las personas, de la sociedad, de la Naturaleza e, incluso del Universo.
Algunos estudiosos afirman que tiene su origen en tiempos prehistóricos y que algunos de sus conceptos fundamentales han existido desde la época de la civilización del valle del Indo, o quizás antes. En todo caso, se desarrolló significativamente durante el período védico - junto a una muy abundante literatura científica - y ha continuado evolucionando hasta hoy.
El Ayurveda hace hincapié en nuestro equilibrio interno y con el de aquéllos que nos rodean. La supresión de las necesidades naturales no es saludable ya que estos desajustes nos llevan a las enfermedades, mientras que - por el contrario - el Ayurveda puede prevenir y resolver la mayoría de las dolencias de todos, en todas las épocas y lugares, consecuencias de las pandemias incluidas.
ANTES, DURANTE, DESPUÉS (1)
Según el Ayurveda las causas de las pandemias son los cambios extremos y erráticos del clima, es decir de las temperaturas, los vientos y las lluvias y las sequías. El deterioro de estos factores tiene a su vez como motor el Adharma, es decir la indulgencia ante la falta de comportamientos éticos.
Por otra parte, morimos prematuramente si practicamos una dieta y un estilo de vida equivocados.
Por lo tanto, en un brote epidémico, estos dos factores - la dieta y el estilo de vida - confluyen. Un comportamiento adecuado nos puede ayudar a prevenir o disminuir su gravedad.
Según el Ayurveda protegernos de una epidemia no consiste sólo en cuidar de nosotros mismos. Es básico también evitar contactos con los demás e imprescindible lavarse las manos después de cada encuentro que haya incluido proximidad.
La prevención tiene un papel determinante para evitar cualquier riesgo. Pero lo que es aún más pertinente es liberar a nuestro cuerpo de las susceptibilidades a contraer enfermedades, rehuyendo cualquier entorno propicio a la proliferación de infecciones.
Un contagio sólo afecta cuando el cuerpo o el tejido corporal son débiles y susceptibles.
UNA VIDA SANA
Por lo tanto, tomar el tipo adecuado de alimentos en cantidad y en calidad y hacerlo de la manera pertinente es esencial para prevenir cualquier afección, incluso en plena crisis vírica.
Así, entre otras recomendaciones específicas del Ayurveda pero de fácil ejecución en un entorno cotidiano, se recomienda:
- Tomar una dieta ligera.
- Utilizar cereales - trigo, arroz, cebada... - de fácil digestión.
- Introducir periodos de ayuno entre las comidas.
- Hacer ejercicio de forma judiciosa.
- No beber líquidos en exceso.
- Evitar una dieta excesivamente abundante en verduras.
- Eliminar la toma de dulces y las recetas avinagradas o ácidas.
- Dormir exclusivamente durante la noche.
UNA VIDA ORDENADA
El Ayurveda recomienda también un vida ética que, según cada persona, puede incluir:
- Practicar la veracidad, la compasión y la caridad.
- Seguir un código de conducta individual y social basado en el bien común.
- Y, para las personas creyentes, adoptar hábitos religiosos.
En todo caso, queda claro que en el Ayurveda la prevención de las enfermedades - crisis pandémicas incluidas - está más centrada en el individuo que en los elementos patógenos.
Otro resumen posible es que los brotes epidémicos tienen su origen en la no-justicia (Adharma) y que su tratamiento de prevención tiene como objetivo eliminar la susceptibilidad del organismo que puede resultar ser su anfitrión.
SOBREVIVIR ES INSUFICIENTE (2)
Un día u otro dejaremos atrás la situación en la que nos encontramos, pero resulta difícil pensar que saldremos como entramos en ella.
Hemos padecido pérdidas, tristezas, dudas y otras emociones por fortuna poco frecuentes. Y estamos en una etapa en la que el futuro profesional o académico resulta - ¡seamos positivos! - incierto.
Aparte de que avances científicos prometan un futuro con menos pandemias y que las estructuras sanitarias sean capaces de intervenciones de prevención y atención rápidas y eficaces, sin los lamentables retrasos y vacilaciones que nos rodean, tendremos que hacer nuestro camino individual. Parece la manera más segura de seguir avanzando, aunque - eso sí - con mayor seguridad.
Como indica el Ayurveda.
(1) Para proponer las tres siguientes secciones del artículo me he basado en las aportaciones de la Dra. Priyanka Shandilya, experta divulgadora del Ayurveda en la revista electrónica "Medium" que, por cierto, recomiendo.
(2) Tomo el título de esta sección final de la novela post-apocalíptica "Station Eleven" (hay edición en castellano) de la escritora canadiense Emily St. John Mandel.
"Sobrevivir es insuficente" es una frase que repite uno de sus personajes, que a su vez la adopta del capítulo 122 de la serie de televisión Star Trek Voyager.
viernes, 21 de febrero de 2020
HISTORIAS QUE SE ACUMULAN: EL REY, EL CIELO Y EL PERRO
Después, a lo largo de los siglos y los milenios, se le han ido agregando episodios de todo tipo, desde hechos dramáticos y épicos - convenientemente completados con ampliaciones literarias y argumentos doctrinales diversos - a fragmentos más o menos eruditos de carácter religioso, filosófico o político.
Al menos esto parece durante las lecturas y las relecturas que se pueden ir haciendo de la obra, actividad, por cierto, agradable y divertida.
Esta elaboración colectiva y dilatada se va intuyendo y confirmando a lo largo de los dieciocho gigantescos libros del Mahabharata y culmina en el decimoséptimo - el decimoctavo es una descripción del Cielo - que cuenta la muerte de Yudhishthira, el hermano mayor de los Pandava, la ejemplar familia protagonista de la trama.
TRAS LA VICTORIA Y EL REINADO...
En efecto, el Mahaprasthanika Parva (Libro del Gran Viaje) - el más corto del poema épico - explica cómo, tras la sanguinaria y encarnizada victoria contra sus primos en la Batalla de Kurukshetra y el reinado de los Bharata, con Yudhishthira al frente a lo largo de treinta y seis años, la familia decidió pasar el testigo a sus sucesores.
El heredero elegido fue el único posible, Pariksit, nieto de Arjuna y uno de los pocos supervivientes del combate y, tras las preceptivas ceremonias propias de un acontecimiento tan relevante, los cinco hermanos, con Draupadi su madre al frente y un perro que, extrañamente, acompañaba a Yudhishthira, se dirigieron al Cielo.
... YUDHISHTHIRA LLEGA AL CIELO
El viaje a pie hasta el Himalaya - puerta de acceso a la residencia final -, atravesando desiertos y altas montañas, fue tan duro que tanto Draupadi como los Pandava, salvo Yudhishthira y su perro, fueron muriendo por agotamiento e inanición, o "cayeron al suelo", como repite, con dramática simplicidad, cinco veces el libro.
Cuando Yudhishthira, por fin, llegó a su destino fue recibido personalmente por el propio Indra, el rey de los dioses, e invitado a instalarse en una carroza para alcanzar su morada definitiva, pero en el momento en que Indra pidió a Yudhishthira que dejara al perro donde estaba, éste le respondió:
Este perro, Señor del Pasado y del Presente,
me es totalmente fiel.
Estará siempre a mi lado.
Mi corazón está lleno de él.
Pero Indra no estuvo de acuerdo:
Has conseguido la inmortalidad. Eres igual que yo.
La prosperidad se extiende ante ti en todas direcciones
y tienes el éxito asegurado así como toda la felicidad del Cielo,
pero ahora debes abandonar a este perro.
Empezó entonces una discusión aparentemente sin sentido en la que Indra no deba su brazo a torcer:
... en el Cielo no hay lugar para perros...
... si abandonas a este perro llegarás a la Casa de los Dioses...
Pero Yudhishthira insistías una y otra vez:
... no me separaré de alguien que siente afecto por mi...
... nunca abandonaré a este perro...
... seguiré a su lado mientras siga vivo...
Por suerte, mágicamente, el desacuerdo acabó cuando, de repente y causando extrañeza y estupor, el perro se transformó en el dios Dharma - la divinidad del deber, los derechos, la legalidad, las virtudes... - de quien Yudhishthira había sido estricto devoto a lo largo de toda su vida.
En sus palabras, Dharma puso de relieve las principales virtudes del rey:
... por ser fiel a tu perro,
has renunciado a la carroza celestial...
... no hay nadie como tú en el Cielo,
te has ganado una felicidad inagotable...
Y así el rey pudo alcanzar su residencia definitiva y el episodio llegar a su fin.
DESTINO FINAL
Es imposible determinar con la mínima certeza qué fragmentos corresponden a una eventual narración original y cuáles han sido incorporados en etapas posteriores, si es que este hecho ha sucedido alguna vez. Podemos imaginar naturalmente que algunos de los textos de la discusión entre los dos interlocutores y/o los que corresponden a Dharma son añadidos completamente bienintencionados.
Sea como sea, tal como está, el Mahaprasthanika Parva - y el resto del Mahabharata - es el dado como definitivo por los autores/recopiladores de la obra.
Pero quizás una definición más concreta del concepto "dharma" nos ayudará a desgustar la lectura más allá de suposiciones que poco mejoran el placer causado por los textos, porque el dharma es, fundamentalmente, lo que hace posible la vida en el Universo.
(Como el propio Mahabharata, oso añadir.)
lunes, 16 de diciembre de 2019
ALEJANDRO EN LA INDIA: HAN TERMINADO TUS CONQUISTAS, LE ADVIERTE CHANAKYA
Así describe Plutarco en su biografía de Alejandro en Vidas Paralelas los sentimientos del gran conquistador en 326 aC al no poder atacar al poderoso ejército que el emperador Chandragupta había situado en la otra orilla del río. El hecho, además, puso fin a las conquistas del líder macedonio en África y Asia, comenzadas 12 años antes.
Según la información conocida por los griegos - y de nuevo recogida por Plutarco - al otro lado de la impetuosa corriente le esperaban, efectivamente, ochenta mil soldados a caballo, doscientos mil de infantería, ocho mil carros y seis mil elefantes.
Fueran estos datos exactos o exagerados, se trataba sin duda de una enorme fuerza militar reunida, en parte al menos, gracias a las indicaciones de Chanakya, mentor y consejero del emperador de la India.
CHANAKYA, UNA INFLUENCIA CONTINUA
Chanakya (c. 350-283 aC) es considerado el gran guía político del fundador del Imperio Maurya (322-185 aC), primer gran reino del que se tiene constancia, que dominó prácticamente la totalidad del subcontinente indio.
Formado en la prestigiosa Universidad de Taxila, en el actual Pakistán, donde también fue profesor de ciencias políticas y económicas, era un gran conocedor de los vedas y también del resto de disciplinas que allí se enseñaban, desde derecho a ciencias militares y, sobre todo y también, un gran hombre de estado.
Además de su influencia en el devenir histórico de la India, Chanakya es reconocido como un gran intelectual de quien se conservan dos grandes obras: el Arthashastra - sobre política monetaria y fiscal y relaciones internacionales, entre otras materias - y el Nitishastra, una colección de aforismos de carácter más personal.
Sus teorías fueron aplicadas hasta el siglo XII y volvieron a ser "descubiertas" a principios del siglo XX. En la actualidad, es una referencia indiscutible entre las clases intelectuales, económicas y políticas dirigentes de la India.
ARTHASHASTRA, LA PIEDRA ANGULAR
El Arthashastra es "el" libro de Chanakya y su título ya es suficientemente explícito sobre su contenido. "Artha" tiene aquí el sentido de "riqueza", mientras "shastra" significa "conocimiento" o "ciencia".
Ayudará probablemente a comprender mejor el valor de la obra recordar que "artha" conforma junto con "dharma" (deber), "kama" (deseo) y "moksha (liberación espiritual) los cuatro grandes objetivos de la vida humana según las doctrinas hinduistas.
El texto explora la ética colectiva que mantiene la sociedad estructurada y con un orden adecuado para el progreso individual. Se trata de un estudio muy profundo que aconseja al rey sobre todo tipo de hechos y situaciones que pueden conllevar tensiones de cualquier tipo, desde desastres naturales a guerras contra enemigos externos, y detalla instrucciones para coyunturas de hambre y epidemias, pero también proyectos de irrigación, obra pública, impuestos, legislación, economía, mercados y comercio, selección de ministros, diplomacia y detalles sobre agricultura, minerología,ganadería, medicina, silvicultura o vida salvaje:
La raíz de la felicidad es el Dharma (ética), la raíz del Dharma es Artha (economía), la raíz de Artha es el buen gobierno, la raíz del buen gobierno es el equilibrio interior, la raíz del equilibrio interior es la humildad, la raíz de la humildad se encuentra en el servicio a los mayores.
Sin gobierno crece el desorden. En ausencia de buen gobierno, los fuertes destruyen a lo débiles. En presencia de buen gobierno, los débiles resisten a los fuertes.
Es el poder y sólo el poder lo que, cuando es ejercido por el rey con imparcialidad y proporcionalmente a la culpabilidad tanto de su hijo como de su enemigo, mantiene tanto este mundo como el próximo. El rey justo y victorioso administra la justicia según el Dharma, el Sanstha (sistema legal), los Nyaya (edictos legislativos) y la Vyavahara (conducta).
El rey debe proteger las mercancías, los bosques y los elefantes así como los embalses y las minas ya establecidas. También ha de construir nueva obra pública.
NITISHASTRA, EL ÁMBITO PRIVADO
El Nitishastra vuelve a ser - al menos por su título - un manual de buena política, pero ni sus contenidos ni su presentación tienen relación directa con el Arthashastra ya que se trata de una larga serie de sentencias sobre la vida tranquila y ordenada y hace sobre todo referencia a la vida individual y de familia.
Tampoco su extensión es comparable con la del Arthashastra. Su cincuentena de páginas no pretenden compararse con las más de novecientas de la otra obra de Chanakya.
Su aplicabilidad es sin embargo más general e inmediata:
Es estudiante, el sirviente, el viajero, la persona hambrienta, el hombre atemorizado, el guardián y el administrador... estos siete deberían ser despertados si se duermen.
Prescindamos de un pariente para salvar a una familia, de una familia para salvar a un pueblo, de un pueblo para salvar a un país y de un país para salvarse uno mismo.
Los peces, las tortugas y los pájaros hacen crecer a sus crías mediante la vista, la atención y el tacto. También lo hacen las buenas personas para proteger a sus compañeros.
Como el oro que se pone a prueba puliéndolo, cortándolo, calentándolo y batiéndolo, el hombre debería ser valorado por sus renuncias, su conducta, sus cualidades y sus acciones.
LA PAZ, LA MEJOR SOLUCIÓN
De este derroche de buenos consejos algunos parecen de una utilidad más universal que otros, como este proveniente del Arthashastra:
Cunado el progreso es igual en la paz y en la guerra, es preferible la paz. En la guerra hay muchas desventajas: grandes pérdidas y enormes gastos. Y estar lejos de casa.
(Todos estamos de acuerdo. Incluso Alejandro, probablemente.)








