lunes, 12 de junio de 2017

KALIDASA: EL CIELO Y LA TIERRA EN UNA SOLA PALABRA



Después de leer "Shakuntala", una de las obras más famosas del escritor sánscrito Kalidasa, Goethe compuso esta estrofa:

¿Quieres las flores tempranas y los frutos de los años tardíos?
¿Quieres lo que seduce y lo que exalta? ¿Quieres lo que sacia y lo que nutre?
¿Quieres el Cielo y la Tierra incluidos en una sola palabra?
Digo Shakuntala, y así todo te es explicado.

Este entusiasmo, que "Shakuntala" suscita en Goethe, es inevitablemente extensible a toda la obra literaria de Kalidasa, caracterizada por la belleza de su lenguaje, la precisión de las descripciones y la profundidad y novedad de los análisis de emociones y pensamientos.

De hecho, la importancia literaria y cultural de Kalidasa es absolutamente extraordinaria, sólo comparable a la de otros escritores de las dimensiones de Ramon Llull, Dante, Cervantes o Shakespeare.


UNA SUTIL BIBLIOTECA INTEGRAL

Kalidasa vivió muy probablemente en el siglo V y todo lo que de él se sabe es igualmente impreciso ya que ha sido deducido sus siete composiciones llegadas hasta nosotros: tres obras de teatro, dos epopeyas y dos largos poemas elegíacos que constituyen , por ellas mismas, una verdadera enciclopedia del saber humano más profundo.

Las dos elegías incluyen los títulos "Ritusamhara" (literalmente, El Ciclo de las Estaciones), que describe la naturaleza a lo largo del año, y "Meghaduta" (La Nube Mensajero), otro de los poemas más conocidos de Kalidasa en el que evoca los diversos paisajes que recorre una nube que comunica un esposo y su amada.

Por su parte, las dos epopeyas se inscriben en el prestigioso género de la literatura sánscrita conocido como mahakavya (maha: grande; Kavya: poesía, pero también "sabiduría") que despliega sus argumentos a partir de episodios y de personajes extraídos de las grandes narraciones épicas Mahabharata y Ramayana.

Mientras en "Raghuvamsa" (La saga de Raghu) Kalidasa establece una panorámica sobre los reyes de la legendaria dinastía de reyes guerreros Raghu (descendientes directos, según las creencias hindúes, de la deidad solar Surya y a la que pertenece el gran monarca Rama), en "Kumarasambhava" (el nacimiento de Kumara) el poeta describe la victoria del dios de la guerra Kumara, hijo de Shiva y de Parvati, contra el diablo Tarakasura.


KUMARASAMBHAVA: VICTORIA SOBRE LA NOCHE

A pesar de su título, Kumarasambhava va mucho más allá de describir el nacimiento de su protagonista, ya que Kumara, nace con el destino y el propósito de destruir el demonio Tarakasura, sólo mortal si era atacado por un hijo de Shiva y Parvati, como es el caso del propio Kumara. La narración se va convirtiendo así en la crónica del constante combate para restablecer la Luz.

El texto - que desarrolla un breve episodio del Ramayana y culmina con el combate y la victoria sobre Tarakasura - supera con mucho el lenguaje, las metáforas y los códigos de la mejor literatura culta de su época y la sitúa en un nivel muy superior, definitivamente perdurable, convirtiendo el poema en un verdadero clásico de la Literatura Universal.

Vio la gloria desvanecida, el abandono,
las ruinas y la tristeza de la ciudad de Indra,
como una mujer con un esposo vencido
y el corazón disuelto en la pena más honda.

Mezclados con el polvo del campo de batalla,
dos lanceros heridos de muerte,
con el cabello privándoles la mirada,
buscaban a tientas
que su puñal quitara la vida al otro

Lo que dice tu orgullo,
o demoníaco príncipe, es sólo cólera;
estoy presto a seguir luchando
y llegar hasta el final.
Son el arco bien tenso y el vuelo de la espada
quienes deciden; no las palabras.

domingo, 21 de mayo de 2017

PINTAN BASTOS: ¡ESTAMOS EN LA KALI YUGA!



Según los Vedas, apenas estamos en el inicio de la Kali Yuga, la última y más nefasta de las cuatro eras que conforman la concepción cíclica del tiempo, propia de las creencias del subcontinente indio.

De acuerdo con esta cosmogonía, Brahma - el principio creador de la tríada védica - vive durante cien años. Cada uno de sus años tiene 365 días y cada día una duración de 4.320.000 años humanos. Es dentro de estos días de Brahma - llamados kalpa - que hay que distinguir cuatro eras, claramente relacionadas con las Edades descritas por Hesíodo y con el concepto de Eterno Retorno de Nietzsche.


Las enormes dimensiones del tiempo

La primera de estas eras, denominada Krita Yuga, se prolonga durante 1.728.000 años, la segunda - Treta Yuga - durante 1.296.000, la siguiente - Dvapara Yuga - dura 864.000 años y la última, la Kali Yuga en la que nos encontramos, 432.000.

Pero cada Yuga, además de en extensión, merma también en cuanto a dharma, sabiduría, conocimientos, capacidad intelectual, esperanza de vida, estabilidad emocional y fuerza física.


En el ojo del huracán
Así, durante la Yuga en la que nos encontramos, los gobernantes han pasado de promover el bienestar general a convertirse en peligros públicos y hay grandes migraciones en busca de alimentos. Por otra parte, a nivel individual, prevalecen los valores materiales y crece la violencia.

¡Pintan bastos! porque, además, no se vislumbra ninguna solución ni a corto, ni a medio, ni a ningún plazo y sólo llevamos cincuenta de los más de cuatro mil siglos de la era en la que nos encontramos: la Kali Yuga comenzó el día en que Krishna se fue de la Tierra durante la gran batalla descrita en el Mahabharata, es decir, según algunos cálculos, entre el 17 y el 18 de febrero del 3102 aC.


¿Vías de fuga?
De acuerdo con la mitología védica, Vishnu, el gran impulso preservador, vuelve a la tierra al final de cada Kali Yuga. La próxima vez - que será la décima - se encarnará en Kalki que, encima de su caballo blanco, anunciará la llegada de un nuevo Krita Yuga, es decir de una nueva era dorada.

Pero, como hemos visto, no es para mañana.

Si no queremos esperar tanto, siempre podemos intentar emular a Arjuna que, ante el holocausto que estaba a punto de comenzar en forma de verdadera guerra de exterminio y totalmente colapsado por sus dudas sobre cual era su deber, emprendió el camino indicado por Krishna en el Baghavad Gita (II, 14):

El calor y el frío, el placer y el dolor proceden del mundo de los sentidos, o Arjuna. Vienen y van. Son fugaces. Aprende a trascenderlos.

¡Buena suerte!

jueves, 11 de mayo de 2017

EL RIG VEDA, REFLEJO DE ESTRELLAS



¿Adónde va vuestro brillante carruaje, Héroes?
¿Quién lo ha preparado para un feliz viaje,
partiendo, glorioso, al amanecer
y visitando cada casa, cada mañana?

¿Y dónde vais al atardecer, Ashvins? ¿Y en la aurora?
¿Dónde descansáis durante el día? ¿Dónde pasáis las noches?
¿Quién os recibe, como hace la viuda con el hermano de su marido
o la doncella que atrae a su pretendiente?

De madrugada, con voz clara y alta, convocáis a la oración
y en los hogares acompañáis el sacrificio.
¿Pero, a quién evitáis?
¿Y en qué libaciones os hacéis presentes, Príncipes?

Como a cazadores persiguiendo a dos elefantes salvajes,
os ofrecemos sacrificios al amanecer y en el ocaso.
A los que os invocan en los momentos adecuados,
vosotros, resplandecientes Señores, aseguráis  fuerza y ​​alimentos.



Estas cuatro estrofas inician el cuadragésimo himno del décimo mandala del Rig Veda (RV 10:40), un texto que, a lo largo de cuarenta versos más, continúa describiendo más beneficios que los Ashvins pretendidamente otorgan.

El poema contiene los rasgos básicos de la mitología védica: los Ashvins - dos jinetes y aurigas (la palabra proviene de "ashva", es decir "caballo") - aportan, según las intemporales creencias del subcontinente indio, tesoros, salud y bienestar y alejan la mala suerte y la tristeza.



Los dos hermanos conforman uno de los mitos fundacionales de la cultura indoeuropea: compartimos con nuestros congéneres numerosos antecesores afines, como los greco-romanos Cástor y Pólux, otras divinidades equivalentes bálticas y anglosajonas y personajes legendarios como Rómulo y Remo o Aquiles  y Patroclo.
 

LOS DIOSES SON LUZ ...



Pero los versos versionados más arriba van más allá de estas simbólicas caracterizaciones. Mediante el contexto en el que se formulan las preguntas, identificamos claramente los momentos en los que los Ashvins se hacen visibles, es decir al amanecer y al crepúsculo.



Es, por tanto, normal que sean también conocidos como Lúceros del Alba y de la Tarde, es decir los planetas Venus y Mercurio, que tienen órbitas similares a la de la Tierra, por lo tanto, nunca se alejan de la del Sol .



De hecho, la identificación de los dioses con las estrellas deriva ya de la propia palabra "deva", que significa "dios" en sánscrito, pero también, entre otros significados, "que brilla en el cielo". La palabra proviene de hecho de la raíz indoeuropea "div", es decir "brillar" y está - quizás - relacionada con nuestro "divino".

 
... Y EL RIG VEDA SU ESPEJO



Además de su importancia literaria, el Rig Veda nos transmite una sorprendente cantidad - y calidad - de información sociológica, cultural, religiosa, mitológica y, también, astronómica.



Que los himnos del Rig Veda hagan posible asimilar divinidades con fenómenos naturales o astronómicos es un hecho relativamente frecuente. Surya (el Sol) está muy presente, así como Dyaus y Prithivi (el Cielo y la Tierra) o Ushas (la Aurora), por ejemplo.



Pero que el Rig Veda sea un verdadero código astronómico no depende, sólo, de sus contenidos. Los trabajos del profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oklahoma Subhash C. Kak demuestran una relación evidente entre la estructura de la obra y la distancia entre la Tierra y el Sol, los periodos siderales de varios planetas y las dimensiones y orientación de los altares védicos.



El Rig Veda es, según palabras del propio profesor Kak, "un Stonehenge hecho de palabras" y, en todo caso, un libro que refleja, como un espejo, lo que vemos cada noche a los Cielos.







lunes, 3 de abril de 2017

BHAGAVAD GITA: ESTRATEGIAS CONTRA LAS DUDAS, EL DESÁNIMO Y EL ESTRÉS



Situado entre dos ejércitos enfrentados en una guerra que, como todas las guerras, es irreparablemente fratricida, Arjuna - uno de los grandes protagonistas de la inmensa epopeya sánscrita del Mahabharata - duda sobre si ser fiel a su condición de guerrero y luchar contra parientes, maestros y amigos o bien renunciar al combate y, en consecuencia, traicionarse a sí mismo.

Ante su vacilación entre dos comportamientos igualmente dolorosos, el desorientado Arjuna pide consejo al sensato Krishna, conceptualización divinizada del principio del Bien, presente también en el combate.

El diálogo subsiguiente, recogido en el Bhagavad Gita - una síntesis de las diversas escuelas de pensamiento de la India de la época -, incluye numerosos consejos de aplicación inmediata que, además de ayudar a resolver las incertidumbres del héroe, interpela directamente a los lectores del Gita, de todo los tiempos y lugares.

La estrofa que describe el estado de ánimo de quien no está seguro de qué debe hacer confirma esta validez universal e intemporal, ya que refleja una situación que reconoce todo el mundo que haya dudado alguna vez:

Mi corazón se siente débil y triste y mi mente está confusa. Te pregunto que es mejor. Soy tu discípulo, me he entregado a ti. Instruye-me! (2.7)


BHAGAVAD GITA: UNA MÁQUINA DE DECIDIR

Las respuestas de Krishna proponen siempre un alejamiento del dilema para situarlo en una dimensión más amplia, que aclare tanto sus límites como su carácter.

Según esta nueva perspectiva, el origen de la duda se encuentra dentro de quien vacila. La condición para ver claro fuera es ver claro dentro, es decir tomar conciencia de la propia identidad:

Tus pensamientos dependen de tus convicciones; tu identidad está formada por tus valores. Eres aquello en lo que crees. (17.3)

Es sólo a partir de ahí que se puede volver a avanzar, con seguridad, alejado de cualquier titubeo:

Es mejor llevar a cabo la propia tarea, incluso de manera imperfecta, que hacer, sin errores, el trabajo de otro. Haciendo el propio cometido nadie incurre en error. (18.47)


CÓMO SUPERAR LOS OBSTÁCULOS, UNO A UNO

Los sintéticos consejos de Krishna orientan a Arjuna - y a los lectores del Gita - sobre como superar las principales dificultades presentes en cualquier viaje:

Céntrate en cada acción concreta, no en los frutos que de ella puedas obtener. No actúes tampoco para conseguir ningún resultado concreto, pero no dejes de hacer lo que debes. (02.47)

Quien se concentra en lo que hace y retira los sentidos de lo que le rodea - como hace la tortuga cuando esconde sus miembros - se mantiene firme en su propósito. (02.58)

Regula tus energías. Haz respiraciones tranquilas y profundas. Observa tus inspiraciones y expiraciones. (04.29)

Quién es moderado en la comida y en el ayuno, que actúa con calma y es comedido en el dormir y en la vigilia se mantiene alejado del desánimo. (6.17)


MÁS ALLÁ DE DUDAS, DESALIENTOS Y TENSIONES

La propuesta del Bhagavad Gita está basada en una ética humanista de valor universal, más allá de toda creencia, ya que remite, en realidad, a cada conciencia individual.

Además, la validez de sus consejos se fundamenta en unos resultados comprobados una y otra vez, a lo largo de los tiempos.

El horizonte de dibuja parece perfectamente verosímil, indiscutiblemente lógico.

En este camino, no hay esfuerzo inútil ni obstáculos que impidan avanzar. Incluso un pequeño paso aleja de las preocupaciones. (02.40)

En cualquier caso... ¡Buen viaje!