domingo, 21 de marzo de 2021
ALGUNOS DESTELLOS DEL BHAGAVAD GITA
lunes, 21 de diciembre de 2020
BIENVENIDA AL ALBA. RIG VEDA VII.77 (PANDEMIA 4)
(A partir de hoy - solsticio de invierno de este 2020 -, y hasta el 21 de junio del año próximo, el día volverá a recuperar territorio a la noche.
La luz se irá imponiendo a la oscuridad, iluminando con su energía nuestro combate cotidiano contra la pandemia, medidas preventivas y vacunas incluidas.)
Ha brillado intensamente, como una muchacha que mece a su hijita y ayuda a moverse por primera vez todo lo que está vivo. Ha llegado Agni - el fuego - a calentar a hombres y mujeres, niños y ancianos. El Alba nos ha traído la luz, ha expulsado a las penumbras.
Mirándolo todo, extendida por todo, ha surgido, inmensa. Se ha levantado y ha resplandecido intensamente, con los tonos blancos de su espléndido vestido alrededor. Luce bellísima, con los colores dorados de su piel. Ha aparecido; madre de los rebaños y guía de los días.
Encauzando al Sol - la mirada de los dioses -, la propicia Señora conduce a su blanco y bello Corcel a examinarlo todo. Distinguida por sus rayos, se ve, rutilante, como visita el mundo entero y le lleva su maravilloso tesoro.
"Acércate a nosotros, aleja al enemigo, prepáranos para un pasto amplio, libre de peligros. Espanta a quienes nos odian, ofrécenos riquezas, y, cantando, vierte bienestar sobre nosotros, Dama opulenta.
Envía tu mirada más resplandeciente para iluminarnos, concédenos días más y más largos, ¡oh Alba, oh Diosa!. Danos alimentos, tú que tienes todo lo preciado, generosa, rica en carros, bueyes y caballos.
¡ Oh Usas, Diosa del Alba, nacida noble, hija del cielo, que los sacerdotes con sus himnos hacen poderosa, descúbrenos vastas y gloriosas riquezas y vosotros, Dioses, protegednos siempre, con todas las bendiciones !
(Volver a los cantos del Rig Veda - que interpretan el mundo con una mirada primigenia - nos acerca quizás a verdades limpias de interferencias pretendidamente culturales, libres de acumuladas connotaciones más o menos eruditas.
El himno VII 77 - probablemente compuesto durante la secular migración de los pueblos ganaderos del centro de Asia, en pos de sus sabios rebaños, hacia un Sur más fértil - nos ofrece, además de la certeza de la Luz, una ordenada presentación e invocación de la aurora, quien sabe si permanentemente útil, hoy - ¡ ahora ! - también aquí.)
lunes, 23 de noviembre de 2020
LUMINOSA NOCHE. RIG VEDA X.127 (PANDEMIA 3)
Vestida de fiesta se nos ha acercado la Diosa Noche; lo examina todo con sus miles de miradas.
Inmortal, llena el amplio espacio entre la Tierra y el Cielo, tanto las profundidades como las alturas; borra con su luz olas de oscuridad.
Se acerca al Alba, su hermana, y le deja sitio; las tinieblas se van desvaneciendo.
"Te has aproximado hoy a nosotros. Volvemos a casa, a descansar, como pájaros que va a su árbol."
- Los aldeanos se han dirigido a sus hogares como animales con patas o con alas o como halcones que todo lo persiguen. -
"Aleja a la loba y al lobo, aleja al ladrón. ¡Oh olas de noche que nos sea fácil cruzarte!
Oscuridad - densa, negra, colorida - has venido a mí. ¡Cancélala como si fueran deudas!
Te he traído esta canción como el pastor lleva el rebaño. Acógela, Noche, hija del Cielo. Acepta este elogio como su fuera ofrecido a un conquistador."
El himno 127 del décimo libro del Rig Veda es el único entre los 1.125 cantos de la recopilación que trata el tema de la noche. Benigno y positivo, nos la presenta iluminada por miles de estrellas, acercándose al amanecer y al nuevo día, con la certeza de alcanzar nuevamente la luz.
domingo, 1 de noviembre de 2020
SABIDURÍA ES BIENESTAR - PANDEMIA 2 (*)
lunes, 14 de septiembre de 2020
ALGUNOS PENSAMIENTOS EN EL BOSQUE
Como un hombre abrazado por su amada, que no percibe nada, ni dentro ni fuera de él mismo, tampoco quien es escogido por el Ser infinito se da cuenta de nada, ni externo ni interno.
Esta es su forma verdadera, aquella en la que se han cumplido todos los deseos que eran anhelos del Ser. En ella no hay ni afanes ni sufrimientos.
(Brihadaranyaka Upanishad, IV, 3, 21.)
El texto anterior es un brevísimo fragmento del Brihadaranyaka Upanishad - literalmente el Gran Upanishad del Bosque, abreviado con las siglas BrUp -, probablemente el primero de la larga serie de textos filosófico-doctrinales que destiló la cultura sánscrita entre los siglos VII aC y XV dC y que, como sabemos y disfrutamos, continúan enriqueciéndonos.
El Brihadaranyaka es, de hecho, la recuperación de algunas secciones del Satapatha Brahmana (una recopilación de rituales religiosos que incluye numerosos mitos sobre la Creación y el Diluvio), una parte a su vez de uno de los cuatro grandes textos fundacionales del hinduismo, el Yajur Veda, centrado igualmente en ceremonias y sacrificios, pero también con importantes textos de carácter más global.
Como delata su propio nombre, el Brihadaranyaka pertenece a la tradición de los textos "Aranyaka" - es decir "del bosque" - que, con afán rupturista, dejan claro con su denominación genérica que se trata de reflexiones hechas lejos de las corrientes clásicas de cada época.
El Brihadaranyaka es uno de los textos fundamentales de las creencias hinduistas ya que explora las teorías del Vedanta (usualmente traducido como "Culminación de los Vedas" o también, y probablemente mejor, "Cumbre de la Sabiduría") y trata muchos conceptos tempranos y teorías primordiales para este conjunto de convicciones.
CADA PERSONA ES EL UNIVERSO (Y EL UNIVERSO CADA PERSONA)
Como la mayoría de textos sánscritos, el Brihadaranyaka Upanishad está ordenado en libros, capítulos y finalmente estrofas que son las encargadas de exponer los temas propuestos, ya se trate de una narración - como es el caso de Ramayana, por ejemplo - o bien un contenido doctrinal, como este upanishad o el Bhagavad Gita, que ya conocemos.
El Brihadaranyaka incluye himnos sobre todo tipo de aspectos de la existencia humana, como, por ejemplo, la ética o el conocimiento de la realidad.
Según tu deseo es tu voluntad, según tu voluntad son tus actos, según tus actos es tu destino.
Eres bueno si haces cosas buenas, malo si cometes maldades. Siempre obtienes lo que haces.
(BrUp, IV. 4. 5)
De la irrealidad, condúceme a la realidad; de la oscuridad, condúceme a la luz; de la muerte, condúceme a la inmortalidad.
(BrUp, I. 3. 28)
También presenta enseñanzas sobre la creación del Universo, la naturaleza de lo percibido, el alma humana y su relación con Atman (el Yo, entre muchas otras posibles traducciones), la relación con el resto de almas y también sobre las premisas de la liberación, la realización de sí mismo y, lógicamente, Braman (el Absoluto).
Y, además de multitud de otros temas doctrinales y ontológicos, incluye reflexiones en torno a las características e indivisibilidad de las almas, de hecho una sola, inmanente y trascendente, y su unidad con todo el universo a través de los seres orgánicos e inorgánicos.
UNA PERMANENTE INVITACIÓN
En la historia de las religiones y de la cultura indias, los upanishads juegan un papel esencial. Sus propuestas desarrollan las ideas espirituales dominantes y provocan e indican el paso desde el ritualismo védico a nuevos parámetros doctrinales y nuevas instituciones.
Se conocen 108 upanishads de los que los más tempranos fueron memorizados durante siglos por sucesivas generaciones y transmitidos oralmente.
Los primeros son anteriores a nuestra Era y, del resto, 95 forman parte del canon compuesto desde los últimos siglos del primer milenio aC y hasta el siglo XV. Los nuevos upanishads fueron recogidos en épocas más recientes y tratan a menudo temas no directamente conectados com los vedas.
Este Universo es una trinidad y está hecho de nombre, forma y acción. Los tres son uno: el Espíritu de Vida. Todo es uno y también los tres.
El Inmortal está oculto por lo real. El Espíritu de Vida es el Inmortal. El nombre y la forma son lo real y ambos ocultan el Espíritu.
(BrUp, I. 6. 1)
Cuando creemos en la dualidad entre el sí mismo y el no sí mismo, lo que se ve, huele, saborea, percibe, escucha, toca y conoce parece otro.
Pero cuando todo es el Sí Mismo no hay conciencia de nada más que el propio Sí Mismo.
(BrUp, IV. 5. 15)
viernes, 10 de julio de 2020
EN EL PALCO CON EL CARRITO DE BARRO (¿O YA ES DE ORO?)
Mientras esperamos la ocasión, propongo una solución de muchísima menor categoría pero inmediata...
A PRIMERA VISTA
Mirchakatika es, en efecto, una gran obra de teatro, escrita en sánscrito y perfectamente representable en cualquier época, ésta incluida. Su indiscutible singularidad proviene de la calidad de su argumento que, a través de diez vertiginosos actos presentan el amor loco entre Charuda - un noble empobrecido - y Vasantasena - un bella cortesana.
Pero la obra es mucho más que una compleja - y apasionante - historia de amor. En ella se producen hechos dramáticos y otros propios de una comedia y aparecen también tramas políticas, domésticas, policiales y sociales combinadas con robos, acosos sexuales e intentos de violación, agresiones físicas y morales, juicios y condenas a muertes y, afortunadamente, inesperadas amnistías reales.
Además, sorprendentemente, no se trata de ninguna secuela - ni precuela -de ningún hecho derivado de alguna obra épica o védica, como es habitual en muchas obras de teatro sánscritas.
En todo caso - y aquí sí que hay que remitirse a la tradición clásica - el primer acto de la obra nos presenta a los protagonistas de los hechos presentados, sus interlocutores más destacados y, por supuesto, el núcleo y el marco costumbrista en el que se desarrolla la historia.
El diálogo entre Vasantasena y Mandanika - su sirviente - es una buena muestra de ello:
Mandanika: No es un rey, ni un favorito, ni un brahmán, ni un comerciante... ¿De quien se ha enamorado la princesa?
Vasantasena: ¿Estuviste conmigo en el templo de Kama, la diosa del amor?
M: ¡Ahora caigo! ¿Es el hombre que te reconfortó cuando pediste protección? Se llama Charudata.
V: ¡Bien, Mandanika, bien! ¡Lo has adivinado...!
M: Señora, dicen que es pobre.
V: Esta es la razón por la que lo amo. Una cortesana que pone su corazón en un hombre pobre no merece ningún reproche.
EL CARRITO ES EL VÍNCULO
A lo largo de la representación se van precisando sutilmente los diversos caracteres de la obra y van apareciendo, por encima de los hechos expuestos, lo que está realmente sucediendo en sus relaciones y los vínculos que lentamente, como mecanismos de relojería, los van acercando y alejando unos a otros.
Buen ejemplo de este truco escénico son el espectáculo de la tormenta, durante el que el héroe aleja los temores del ánimo de su amada - con los consiguientes ardores que ello provoca en la pareja -, o la aparición del hijo del protagonista y los sentimientos maternales que despierta en Vasantasena, anécdota que, por cierto y sugerentemente, da título a la obra.
Rohasena (el hijo de Charudata): ¿No me gusta este carrito de barro, Randanika! ¡Quiero jugar con el mio!
R: Cuando tu padre vuelva a ser rico, podrás volver a jugar con tu carrito de oro...
Vasantasena (que aparece en escena): ¿De quién es este chico? No lleva ningún adorno, pero su mirada me alegra el corazón.
R: Es el hijo de Charudata. Jugaba con un carrito que pertenece al hijo de un vecino, pero me ha dicho: "No me gusta este carro. Dame el mío, que es de oro."
V: Pensar que este pequeño ha de sufrir porque los otros son ricos... ¡Ay, poderoso destino! La fortuna de los hombres es tan vacilante como las gotas de agua sobre una hoja de loto. (Lágrimas) No llores, hijo mío. Pronto volverás a jugar con tu carrito de oro.
CON EL REY
El posible autor de Mirchakatika es Sudraka (literalmente "Pequeño Siervo", rodeado como es habitual por las huidizas nieblas de todo tipo de dudas, un rey que parece haber vivido 110 años, hacia el siglo V dC y del que no se tiene ninguna otra referencia que su eventual autoría del Carrito de Barro y, quizás, un par de obras menores.
El dramaturgo supo aumentar la solidez del argumento mediante la utilización alterna del sánscrito, hablado por los principales protagonistas, y de varios lenguajes prácritos - perfectamente comprensibles por las audiencias - usado por los personajes secundarios. También los cambios en el uso del verso y de parlamentos en prosa contribuyen a construir una historia de una gran viveza.
Una de las últimas escenas de la obra - el reencuentro de la pareja protagonista en unas circunstancias dramáticas - es una razón añadida para reiterar que nos encontramos ante un texto de altísima calidad.
Charudata:
¿Eres una sombra de Vasantasena?
¿O eres tú misma bajada del cielo?
¿O, tal vez, en plena locura, creo verte, mi amor?
¿O, quizás, estás llena de vida ante mi?
¿Has vuelto del cielo
de donde te he podido rescatar?
¿Tiene alguien tu figura?
¿Eres tu misma esta otra?
Vasantasena (se levanta entre lágrimas y cae a sus pies):
¡Oh noble Charudata, yo soy la desafortunada que ha caído en esta profunda pena!
UNA ÚLTIMA SORPRESA
El Epílogo de Mirchakatika vuelve a llevar al espectador a una situación imprevista, poniéndole delante no de hechos imaginarios sino de su propia vida cotidiana, eso sí, en una envoltura ceremonial. Lo saca de la atmósfera de fantasía propuesta hasta entonces y lo devuelve a la realidad, quien sabe si también alejada de lo posible:
Un inesperado narrador se despide del espectador exclamando:
¡Que por caminos justos puedan andar los brahmanes
y que alta estima merezcan sus bodas!
¡Que los reyes sean también entronizados por caminos justos
y que la tierra, sumisa, incline su agradecida cabeza!



