Gracias al contacto con otras culturas hemos ido incorporando a nuestra lengua palabras que - al menos al principio - no nos eran propias.
Decimos, por ejemplo, airbag, ego, geisha o chófer, de origen inglés, latín, japonés o francés respectivamente sin, la mayoría de las veces, darnos cuenta de su origen ajeno a nosotros. Claro que los hablantes de otros idiomas usan también términos procedentes del castellano. Guerrilla, bodega, camarada o siesta son algunas muestras.
Este fenómeno - que los filológos llaman préstamo - ha estado siempre presente en todas la lenguas, pero se ha incrementado y generalizado en los últimos decenios debido a la globalización.
Préstamos del sánscrito
Lógicamente, los términos sánscritos no son ninguna excepción y utilizamos, por ejemplo, las palabras "avatar", "gurú", "karma" o "mantra" sin ninguna reserva.
Se trata, por otra parte, de palabras que figuran en el Diccionario de la Real Academia en artículos que, además de sus definiciones, presentan, en primer lugar, su origen sánscrito.
Un uso frecuente
Pero además de estas palabras de uso más o menos habitual, utilizamos también otros términos en situaciones más específicas.
Así, por ejemplo, y entre muchos otros posibles, cuando decimos ayurdeva, nos estamos refiriendo obviamente al sistema de medicina tradicional indio. La palabra es un compuesto formado por "ayus" (que significa "vida" en sánscrito y ha cambiado la ese final por una erre debido a su coincidencia con la uve contigua) y "veda" que, como los lectores de este blog sabemos, tiene el sentido de "conocimiento".
La palabra Himalaya, que designa la conocida cordillera asiática, significa "casa del frío" ("hima": frío y "laya": residencia, casa, etc.).
El uso de la palabra yoga está igualmente muy generalizado y se refiere a la disciplina de origen hindú que tiene como objeto lograr el dominio del cuerpo y de la mente. En sánscrito tiene el mismo significado, pero también muchos otros conectados con su origen. La palabra proviene del verbo "yuj" que, además de su parecido con el término castellano, como corresponde a su raíz indoeuropea compartida, significa "colocar el yugo".
Finalmente Viagra - el popular citrato de sildenafil, afanosamente buscado en franjas de edad más bien avanzadas y usado, llenos de esperanzas, para tratar la disfunción eréctil - tiene su expectante homófono sánscrito en "vyhagra", que tiene el sentido de tigre.
Calco: otra aproximación
A estos acercamientos entre las lenguas tenemos que añadir una situación bien distinta: la expresión "no violencia" es un calco extremadamente preciso de su equivalente sánscrito.
En esta lengua, para decir no violencia hay que utlizar la palabra "ahimsa", es decir, la partícula "a" (un prefijo de negación, como en castellano) añadida a "himsa" que equivale - entre otras acepciones - a "violencia".
Este proceso, que es habitual en todas las lenguas y ámbitos, genera neologismos en el momento de producirse la apropiación, pero que posteriormente son integrados en el idioma receptor de manera natural.
Mirar el mundo real
Como todos los préstamos, los procedentes del sánscrito nos dan acceso a nuevos conocimientos, nos añaden nuevas maneras de ver el mundo.
Además, los préstamos sánscritos nos ponen en contacto con las singulares virtudes de esta lengua milenaria, probablemente una de las que más hechos describe y que, gracias a la multitud de sentidos que cada una de sus palabras nos ofrece, la que mejor lo hace.
Vemos el mundo, como es.
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viernes, 31 de agosto de 2018
domingo, 5 de marzo de 2017
BHARTRIHARI. REINICIAR LA REALIDAD, PALABRA POR PALABRA
El conocimiento es la belleza más alta,
el tesoro escondido, la mejor gloria,
la alegría tranquila, la fama, el placer.
Aprender es el camino más humano.
el tesoro escondido, la mejor gloria,
la alegría tranquila, la fama, el placer.
Aprender es el camino más humano.
Este poema fue escrito en el siglo V dC por Bhartrihari,
autor al que se atribuyen dos textos sánscritos de enorme trascendencia y,
desde entonces, de permanente actualidad e influencia: una gramática que
teoriza sobre el lenguaje desde un punto de vista holístico y un libro de
poemas formalmente impecable pero, al mismo tiempo, con una despiadada carga
crítica.
ATÓNITA DECONSTRUCCIÓN
Este último, llamado Satakatraya - es decir Tres Centenas (Sataka: centenar; Traya: tríada) - está formado, lógicamente, por tres colecciones de un centenar de poemas cada una, dedicadas respectivamente a la ética (Nitisataka), al amor (Sringarasataka) y a la vida ascética (Vairagyasataka).
En todos ellos el poeta se muestra atónito ante lo que le rodea y deconstruye, desde el punto de vista de la ética, de la ascesis o de la relación amorosa, comportamientos, sentimientos, pensamientos y ... su propio yo:
Sólo pienso en ella,
pero ella desea a otro hombre
que adora a su vez a otra mujer
que querría estar conmigo...
¡Nefasta ella! ¡Nefasto yo mismo!
¡Funesto amor!
ATÓNITA DECONSTRUCCIÓN
Este último, llamado Satakatraya - es decir Tres Centenas (Sataka: centenar; Traya: tríada) - está formado, lógicamente, por tres colecciones de un centenar de poemas cada una, dedicadas respectivamente a la ética (Nitisataka), al amor (Sringarasataka) y a la vida ascética (Vairagyasataka).
En todos ellos el poeta se muestra atónito ante lo que le rodea y deconstruye, desde el punto de vista de la ética, de la ascesis o de la relación amorosa, comportamientos, sentimientos, pensamientos y ... su propio yo:
Sólo pienso en ella,
pero ella desea a otro hombre
que adora a su vez a otra mujer
que querría estar conmigo...
¡Nefasta ella! ¡Nefasto yo mismo!
¡Funesto amor!
Bhartrihari vacila, con lucidez e intensidad, entre lo inmediato y la trascendencia:
Este Universo es, en realidad, un pequeño círculo.
¿Qué hay en él que sea deseable?
¿Se convertirá en olas del mar
para que puedan nadar algunos peces?
El poeta, sin embargo, reacciona y retoma su camino. Su elección es decisiva:
¿Qué hay en él que sea deseable?
¿Se convertirá en olas del mar
para que puedan nadar algunos peces?
El poeta, sin embargo, reacciona y retoma su camino. Su elección es decisiva:
¡Pongámonos en pie! Vayamos al bosque.
Raíces y frutas serán nuestros alimentos,
El agua pura, nuestra única bebida,
Las hojas, nuestra cama.
No nos encontraremos ni con insensatos
ni con aquellos que tienen los corazones cautivos de las riquezas.
LAS PALABRAS ESTÁN EN EL ORIGEN DE TODO
Pero su mirada crítica va más allá - y más adentro - de su actividad literaria y cuestiona, con la misma capacidad de disección, la propia materia prima con la que construye los poemas: las palabras.
Raíces y frutas serán nuestros alimentos,
El agua pura, nuestra única bebida,
Las hojas, nuestra cama.
No nos encontraremos ni con insensatos
ni con aquellos que tienen los corazones cautivos de las riquezas.
LAS PALABRAS ESTÁN EN EL ORIGEN DE TODO
Pero su mirada crítica va más allá - y más adentro - de su actividad literaria y cuestiona, con la misma capacidad de disección, la propia materia prima con la que construye los poemas: las palabras.
La gramática de Bhartrihari - que se llama Vakyapadiya (Frases: "vakya" y Palabras, designados en este contexto como "pada") - no se queda en la simple descripción analítica del sánscrito y propone una verdadera filosofía del lenguaje.
Su afirmación de que Brahman - el Absoluto - no tiene
comienzo ni fin y que su esencia es la Palabra ya que describe la Realidad (la
Palabra hace la cosa y, por tanto, Brahman, el Mundo) es el punto de partida
para desarrollar su triple aportación, que se convierte así en una teoría
global: el concepto de Sonido Absoluto (Om?), el de Sphota (palabra
arquetípica, asimilable al concepto del "logos" griego) y el de la
función simbólica del lenguaje.
Este enfoque ha estimulado y enriquecido los trabajos de eminentes lingüistas y filósofos de Occidente, especialmente a partir del siglo XX, desde Saussure, Bloomfield y Jakobson a Chomsky y Wittgenstein, entre muchos otros, y está en la base de las teorías de la Comunicación más avanzadas.
Este enfoque ha estimulado y enriquecido los trabajos de eminentes lingüistas y filósofos de Occidente, especialmente a partir del siglo XX, desde Saussure, Bloomfield y Jakobson a Chomsky y Wittgenstein, entre muchos otros, y está en la base de las teorías de la Comunicación más avanzadas.
REINICIO PERMANENTE
Uno de los poemas más conocidos de Bhartrihari sintetiza su pensamiento en torno a las palabras (y, por tanto, a lo que las palabras, según él, desencadenan):
Ni anillos, ni collares.
Ni pulseras, ni perfumes.
Ni siquiera flores.
La gracia de cada persona
Uno de los poemas más conocidos de Bhartrihari sintetiza su pensamiento en torno a las palabras (y, por tanto, a lo que las palabras, según él, desencadenan):
Ni anillos, ni collares.
Ni pulseras, ni perfumes.
Ni siquiera flores.
La gracia de cada persona
es su lenguaje.
La Palabra,
la única joya que debe usar.
La Palabra,
la única joya que debe usar.
sábado, 6 de febrero de 2016
LAS MILSEISCIENTAS LENGUAS DE LA INDIA (Y PORQUÉ HECHAR UNA MANO A SUS HABLANTES, AHORA MISMO)
La India es el país lingüísticamente más rico del mundo.
Junto al hindi - lengua oficial de gobierno, con raíces comunes con el sánscrito y escrito, como él, en alfabeto devanagari - la Constitución de la República reconoce otros 21 idiomas también oficiales, sánscrito incluido. Pero el censo completo incluye otras 122 lenguas principales y casi 1.600 más, entre idiomas y dialectos.
Este fenómeno extraordinario es fácil de comprender teniendo en cuenta que el subcontinente indio es el punto de encuentro de dos grandes familias de lenguas.
Las indoarias - que pertenecen al gran grupo indoeuropeo, tienen al sánscrito como miembro eminente e incluyen, a través del latín, al geográficamente extendido castellano - son utilizadas por el 74% de los hablantes, mientras que el 24%, que habitan mayoritariamente en el Sur del país, utiliza alguno de los idiomas dravídicos, una de las primeras familias lingüísticas de la Humanidad. El resto de la población utiliza lenguas austroasiáticas y tibeto-birmanas.
Desgraciadamente, esta enorme tesoro cultural está acompañado por unas condiciones socioeconómicas con gravísimas desigualdades. A pesar de que la economía de la India es la duodécima mayor del mundo, cuenta con un 25% de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza y su tasa de analfabetismo alcanza el 65%.
Además, entre sus 1.130 millones de habitantes, los niños son lo que peor salen parados: un 30% de los menores de cinco años presentan falta de peso y hay más de 12 millones de menores de 14 años que se ven obligados a trabajar en duras condiciones.
Ayudar a superar estos hechos lamentables es un deber de solidaridad que preconiza incluso el Bhagavad Gita cuando apela a lo que en sásncrito se denomina "lokasamgraham" o "salvaguarda (samgraham) del mundo (loka)":
Centrados en la acción, Janaka
y otros sabios lograron la liberación.
Actúa tu también
buscando sólo lo que salvaguarda al mundo.
BG 3.20.
Junto al hindi - lengua oficial de gobierno, con raíces comunes con el sánscrito y escrito, como él, en alfabeto devanagari - la Constitución de la República reconoce otros 21 idiomas también oficiales, sánscrito incluido. Pero el censo completo incluye otras 122 lenguas principales y casi 1.600 más, entre idiomas y dialectos.
Este fenómeno extraordinario es fácil de comprender teniendo en cuenta que el subcontinente indio es el punto de encuentro de dos grandes familias de lenguas.
Las indoarias - que pertenecen al gran grupo indoeuropeo, tienen al sánscrito como miembro eminente e incluyen, a través del latín, al geográficamente extendido castellano - son utilizadas por el 74% de los hablantes, mientras que el 24%, que habitan mayoritariamente en el Sur del país, utiliza alguno de los idiomas dravídicos, una de las primeras familias lingüísticas de la Humanidad. El resto de la población utiliza lenguas austroasiáticas y tibeto-birmanas.
Desgraciadamente, esta enorme tesoro cultural está acompañado por unas condiciones socioeconómicas con gravísimas desigualdades. A pesar de que la economía de la India es la duodécima mayor del mundo, cuenta con un 25% de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza y su tasa de analfabetismo alcanza el 65%.
Además, entre sus 1.130 millones de habitantes, los niños son lo que peor salen parados: un 30% de los menores de cinco años presentan falta de peso y hay más de 12 millones de menores de 14 años que se ven obligados a trabajar en duras condiciones.
Ayudar a superar estos hechos lamentables es un deber de solidaridad que preconiza incluso el Bhagavad Gita cuando apela a lo que en sásncrito se denomina "lokasamgraham" o "salvaguarda (samgraham) del mundo (loka)":
Centrados en la acción, Janaka
y otros sabios lograron la liberación.
Actúa tu también
buscando sólo lo que salvaguarda al mundo.
BG 3.20.
miércoles, 14 de octubre de 2015
EL SÁNSCRITO O LOS PELIGROS DE LAS NOCHES DE VERANO
Es preferible dejarlo bien claro desde ahora mismo: la lengua sánscrita representa un riesgo para quienes nos adentramos en ella.
Más aún: es un peligro.
Lo experimentamos cada día los que frecuentamos sus textos, usamos su gramática o utilizamos su léxico: el sánscrito muestra toda la complejidad - la riqueza real - de todo lo que rodea a sus valientes lectoras y a sus temerarios lectores. Peor todavía: nos pone ante nosotros mismo, sin concesiones, no ya a la piedad sino ni siquiera a la indulgencia. Nos cambia, nos incita a evolucionar, nos hace más y más humanos.
Acercarse a la enormidad de la literatura sánscrita significa acceder a un cúmulo de informaciones y opiniones, reunido a lo largo de miles de años, que examina todo a lo que puede enfrentarse cualquier persona en cualquier circunstancia: la propia existencia, la realidad, el amor, el deber, el matrimonio, la guerra, el sexo, la muerte, la violencia, la risa, la belleza, la divinidad, el Universo, la percepción, la Naturaleza, la anatomía, la política, la urbanidad, los rituales, el planeta, el humos, el deseo, la comida, el propósito, la familia, el significado del lenguaje o la agricultura, entre cientos de temas tratados.
Tras conocer estos textos, la opinión que se tiene de todo ello resulta más global, más profunda. Y el lector queda transformado.
Pero es que, además, para cada uno de estos conceptos, el sánscrito dispone a menudo de docenas de palabras que los definen desde puntos de vista distintos y con matices diferentes.
Así, por ejemplo, para decir "amor" en sánscrito no tenemos más remedio que elegir entre más de cincuenta términos. Diremos "snehala" si queremos expresar nuestra ternura y nuestro cariño, pero usaremos "kama" si nos referimos a una atracción erótica, o "prema" cuando sentimos una respetuosa estima, o "rati" cuando buscamos diversión, o "priti" para declarar un amor sincero, pero también alegre y divertido. La lista podría continuar, pero ya se ve que antes de decir en sánscrito que sentimos amor por alguien, debemos examinarnos sinceramente y en detalle y tomar conciencia de cuáles son, exactamente nuestros propios sentimientos. Es decir debemos crecer, ser más nosotros mismos.
Esta exigencia de precisión queda también reflejada en la gramática.
Recordemos que en sánscrito disponemos de tres géneros (masculino, femenino y neutro), de tres números (singular, dual y plural), de una declinación de los nombres con ocho casos - ya que añade un llamado "instrumental" a los del latín - y que la conjugación de los verbos es también más amplia que la de las lenguas románicas (como el castellano) o germánicas (como el inglés).
Es lógico pues que, si pudiéramos mirar lo que nos rodea y examinar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones "pensando en sánscrito", tendríamos una percepción más intensa, matizada, diversa y precisa. Más real. Resultaríamos renovados. (1)
El poeta, ensayista y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson (2) al referirse al Rig Veda - el primer libro de poemas conservado en una lengua indoeuropea -, mediante un pensamiento extensible a toda la cultura sánscrita, lo expresaba así:
Cada vez que leo los Vedas, siento que me ilumina un resplandor sobrenatural y desconocido. En la gran enseñanza de los Vedas no hay lugar para el sectarismo. Pertenece a todas las Edades, filosofías y nacionalidades y es el mejor camino para alcanzar el Gran Conocimiento.
Cuando los leo, siento que estoy bajo los cielos estrellados de una noche de verano.
(1) Los practicantes asiduos de yoga tenemos de todo ello - modestamente y salvando todas las distancias - una cierta experiencia. Los nombres de los asanas - o posturas - y el canto de los mantras que entonamos durante nuestras sesiones nos acercan a realidades difícilmente compartibles con quienes no tienen el placer de disfrutas de estas vivencias.
(2) Ralph Aldo Emerson (1803-1882) fue un ensayista, conferenciante y poeta acérrimo defensor del individualismo y de la Naturaleza. Fue amigo y admirador de Henry David Thoreau y de Walt Whitman y conoció el Hindusimo a través del gran hindólogo, filólogo y fundador de la mitología comparada, de origen alemán, Max Müller.
Más aún: es un peligro.
Lo experimentamos cada día los que frecuentamos sus textos, usamos su gramática o utilizamos su léxico: el sánscrito muestra toda la complejidad - la riqueza real - de todo lo que rodea a sus valientes lectoras y a sus temerarios lectores. Peor todavía: nos pone ante nosotros mismo, sin concesiones, no ya a la piedad sino ni siquiera a la indulgencia. Nos cambia, nos incita a evolucionar, nos hace más y más humanos.
Acercarse a la enormidad de la literatura sánscrita significa acceder a un cúmulo de informaciones y opiniones, reunido a lo largo de miles de años, que examina todo a lo que puede enfrentarse cualquier persona en cualquier circunstancia: la propia existencia, la realidad, el amor, el deber, el matrimonio, la guerra, el sexo, la muerte, la violencia, la risa, la belleza, la divinidad, el Universo, la percepción, la Naturaleza, la anatomía, la política, la urbanidad, los rituales, el planeta, el humos, el deseo, la comida, el propósito, la familia, el significado del lenguaje o la agricultura, entre cientos de temas tratados.
Tras conocer estos textos, la opinión que se tiene de todo ello resulta más global, más profunda. Y el lector queda transformado.
Pero es que, además, para cada uno de estos conceptos, el sánscrito dispone a menudo de docenas de palabras que los definen desde puntos de vista distintos y con matices diferentes.
Así, por ejemplo, para decir "amor" en sánscrito no tenemos más remedio que elegir entre más de cincuenta términos. Diremos "snehala" si queremos expresar nuestra ternura y nuestro cariño, pero usaremos "kama" si nos referimos a una atracción erótica, o "prema" cuando sentimos una respetuosa estima, o "rati" cuando buscamos diversión, o "priti" para declarar un amor sincero, pero también alegre y divertido. La lista podría continuar, pero ya se ve que antes de decir en sánscrito que sentimos amor por alguien, debemos examinarnos sinceramente y en detalle y tomar conciencia de cuáles son, exactamente nuestros propios sentimientos. Es decir debemos crecer, ser más nosotros mismos.
Esta exigencia de precisión queda también reflejada en la gramática.
Recordemos que en sánscrito disponemos de tres géneros (masculino, femenino y neutro), de tres números (singular, dual y plural), de una declinación de los nombres con ocho casos - ya que añade un llamado "instrumental" a los del latín - y que la conjugación de los verbos es también más amplia que la de las lenguas románicas (como el castellano) o germánicas (como el inglés).
Es lógico pues que, si pudiéramos mirar lo que nos rodea y examinar nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones "pensando en sánscrito", tendríamos una percepción más intensa, matizada, diversa y precisa. Más real. Resultaríamos renovados. (1)
El poeta, ensayista y filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson (2) al referirse al Rig Veda - el primer libro de poemas conservado en una lengua indoeuropea -, mediante un pensamiento extensible a toda la cultura sánscrita, lo expresaba así:
Cada vez que leo los Vedas, siento que me ilumina un resplandor sobrenatural y desconocido. En la gran enseñanza de los Vedas no hay lugar para el sectarismo. Pertenece a todas las Edades, filosofías y nacionalidades y es el mejor camino para alcanzar el Gran Conocimiento.
Cuando los leo, siento que estoy bajo los cielos estrellados de una noche de verano.
(1) Los practicantes asiduos de yoga tenemos de todo ello - modestamente y salvando todas las distancias - una cierta experiencia. Los nombres de los asanas - o posturas - y el canto de los mantras que entonamos durante nuestras sesiones nos acercan a realidades difícilmente compartibles con quienes no tienen el placer de disfrutas de estas vivencias.
(2) Ralph Aldo Emerson (1803-1882) fue un ensayista, conferenciante y poeta acérrimo defensor del individualismo y de la Naturaleza. Fue amigo y admirador de Henry David Thoreau y de Walt Whitman y conoció el Hindusimo a través del gran hindólogo, filólogo y fundador de la mitología comparada, de origen alemán, Max Müller.
jueves, 6 de agosto de 2015
HUMOR SÁNSCRITO: "ESPERA UN SEGUNDO", DIJO KRISHNA, MUERTO DE RISA
Los textos sánscritos más conocidos sacralizan a dioses y reyes, guerreros, brahmanes y princesas y teorizan, prolijos y sabios, sobre filosofía, cosmogonía y todo tipo de materias.
Pero, en contraste con estos aspectos, digamos, serios, la vida cotidiana emerge con vívida pujanza mediante una literatura calificable como popular, en la que el humor tiene un papel primordial.
Los chistes recogidos a continuación reflejan un sano distanciamiento de los valores aparentemente más estáticos del pensamiento académico y de la práctica social convencional.
¡Un buen cambio!
Aquel día, un devoto rogaba a Krishna:
- ¡Oh Krishna sublime! ¿Es cierto que para ti un millón de años es tan sólo un segundo?
- Así es. En efecto. - Respondió el avatar de Vishnu.
- Entonces, oh Krishna bienamado, ¿qué es un millón de rupias para ti?
- Apenas una rupia. - Replicó.
- Oh Krishna omnipotente, ¿podrías darme una rupia, por favor?
- Espera un segundo.- Dijo, muerto de risa.
Oh, Doctor - reconocía el enfermo ante su médico - Sois más poderoso que Yama, el dios de la muerte.
¡Él sólo se nos lleva la vida, pero Usted, además, se nos lleva el dinero!
Tres ascetas meditaban en una cueva del Himalaya.
Una mañana se oyeron unos pasos en el exterior.
Seis meses más tarde, uno de ellos preguntó. ¿Habéis oído al oso?
Después de un año de silencio, otro de los ascetas respondió enojado: ¡Era un tigre!
De nuevo, silencio absoluto.
Pero de repente, dos o tres años más tarde, el tercer asceta ya no pudo más y exclamó enojado: ¡Tendré que irme! ¡Con vosotros es imposible concentrarse! ¡No paráis de hablar!
¡Te estoy tan agradecido, Pobreza! Decía un mendigo.
Gracias a ti tengo poderes mágicos.
Yo puedo ver a todo el que pasa ante mi, por las escaleras del Templo, pero ninguno de los fieles me ve a mi!
Cuatro monjes meditaban en el patio del monasterio y, de repente, la bandera del tejado empezó a ondear.
El más joven, aburrido, se levantó y dijo, excitado: ¡Mirad como se mueve la bandera!
Su compañero, que llevaba más tiempo en el convento, le aclaró: Es el viento...
El tercer monje, con más experiencia, instruyó a los novicios: ¡Es vuestra mente la que se agita!
El sacerdote más viejo cerró la discusión: ¡Lo que no para de moverse son vuestras lenguas!
La siguiente cita, atribuida como tantas otras a Gandhi (que, por cierto, parece haberlo dicho todo) no es sánscrita, pero es graciosa y refleja la opinión que merecemos de parte de la cultura que es su continuadora:
"Podría llegar a ser una buena idea" respondió Gandhi, cuando le preguntaron su parecer sobre la civilización occidental.
Pero, en contraste con estos aspectos, digamos, serios, la vida cotidiana emerge con vívida pujanza mediante una literatura calificable como popular, en la que el humor tiene un papel primordial.
Los chistes recogidos a continuación reflejan un sano distanciamiento de los valores aparentemente más estáticos del pensamiento académico y de la práctica social convencional.
¡Un buen cambio!
Aquel día, un devoto rogaba a Krishna:
- ¡Oh Krishna sublime! ¿Es cierto que para ti un millón de años es tan sólo un segundo?
- Así es. En efecto. - Respondió el avatar de Vishnu.
- Entonces, oh Krishna bienamado, ¿qué es un millón de rupias para ti?
- Apenas una rupia. - Replicó.
- Oh Krishna omnipotente, ¿podrías darme una rupia, por favor?
- Espera un segundo.- Dijo, muerto de risa.
Oh, Doctor - reconocía el enfermo ante su médico - Sois más poderoso que Yama, el dios de la muerte.
¡Él sólo se nos lleva la vida, pero Usted, además, se nos lleva el dinero!
Tres ascetas meditaban en una cueva del Himalaya.
Una mañana se oyeron unos pasos en el exterior.
Seis meses más tarde, uno de ellos preguntó. ¿Habéis oído al oso?
Después de un año de silencio, otro de los ascetas respondió enojado: ¡Era un tigre!
De nuevo, silencio absoluto.
Pero de repente, dos o tres años más tarde, el tercer asceta ya no pudo más y exclamó enojado: ¡Tendré que irme! ¡Con vosotros es imposible concentrarse! ¡No paráis de hablar!
¡Te estoy tan agradecido, Pobreza! Decía un mendigo.
Gracias a ti tengo poderes mágicos.
Yo puedo ver a todo el que pasa ante mi, por las escaleras del Templo, pero ninguno de los fieles me ve a mi!
Cuatro monjes meditaban en el patio del monasterio y, de repente, la bandera del tejado empezó a ondear.
El más joven, aburrido, se levantó y dijo, excitado: ¡Mirad como se mueve la bandera!
Su compañero, que llevaba más tiempo en el convento, le aclaró: Es el viento...
El tercer monje, con más experiencia, instruyó a los novicios: ¡Es vuestra mente la que se agita!
El sacerdote más viejo cerró la discusión: ¡Lo que no para de moverse son vuestras lenguas!
La siguiente cita, atribuida como tantas otras a Gandhi (que, por cierto, parece haberlo dicho todo) no es sánscrita, pero es graciosa y refleja la opinión que merecemos de parte de la cultura que es su continuadora:
"Podría llegar a ser una buena idea" respondió Gandhi, cuando le preguntaron su parecer sobre la civilización occidental.
lunes, 27 de abril de 2015
HANUMAN. UN SUPERHÉROE EN EL MUNDO REAL
En lo más alto del cielo, se oyó un trueno profundo y potente. Era Indra, el rey de los dioses y también de las tormentas, que decía: "A partir de ahora, Hanuman, el joven hijo de Vayu, el monarca del viento, será invulnerable a mis rayos."
A continuación, Martanda, la resplandeciente divinidad solar entre los hermanos Aditiás, añadió: "Doy a este muchacho una centésima parte de mi inmenso brillar. Y, además, le adiestraré en el arte de la elocuencia."
Mientras tanto, reinando en las aguas, el divino Varuna afirmaba: "Ni en una miríada de años, ni el lazo con el que ahogo ni ninguna de mis aguas le podrán causar la muerte."
"A partir de ahora, será invulnerable a mi cetro y ajeno a toda enfermedad.", añadió Yama, el dios de la muerte, y concluyó: "Con mi poder, le otorgo el privilegio de ignorar para siempre el desánimo en el campo de batalla."
Incluso Dasagriva, el guerrero de las diez cabezas, anunció: "Mi maza no lo abatirá en el combate". A continuación, Shiva, el dios del cambio, rehusó al poder de destruirlo y Vishvakaram, el gran arquitecto de este Universo, dijo: "No morirá golpeado por mis armas divinas y disfrutará de una larga vida."
Por último, Brahma, el Creador, lo confirmó: "Ninguna de mis armas lo destruirá" y, dirigiéndose a Vayu, añadió: "Tu hijo, gracias a su invencibilidad, será el terror de sus enemigos y la tranquilidad de sus amigos; podrá cambiar de forma a voluntad, comportarse como quiera y viajar sin límites, según sus deseos; distinguido como el mayor saltador, esquivará cualquier obstáculo y será célebre hasta el final de los Tiempos. Para destruir a Ravana y satisfacer a Rama, llevará a cabo hazañas que sorprenderán a todos."
Esta serie de profecías, que podemos leer en el último de los siete Libros del Ramayana (*), ya se han ido desplegando anteriormente ante los ojos del lector a través de los hechos que se narran en los seis Cantos precedentes y explican el origen de los sorprendentes superpoderes de Hanuman, uno de los personajes centrales de este gran poema épico de la literatura sánscrita y universal.
En sus páginas, Hanuman, un simio humanizado, valiente y leal, defensor del Bien y enemigo del Mal, llevado por sus impulsos adolescentes, se ha metido en un lío de verdadero alcance cósmico; después - armado con las extraordinarias capacidades enunciadas más arriba por los respectivos dioses, propias de los superhéroes de todos los tiempos y lugares - se convierte en un factor clave en el desarrollo de la narración.
El libro, del que se conocen más de doscientas versiones, todas ellas de la misma validez, y de permanente actualidad durante, como mínimo, los tres o cuatro mil años en todo el Sudeste Asiático y hoy, afortunadamente, en todo el mundo, va más allá de la conocida leyenda indoeuropea de la esposa raptada valientemente rescatada por su marido, que conocemos también a través de la Ilíada.
El Ramayana, además de describir el gran circo de las ambiciones humanas - y todo lo que de sublime y abyecto somos capaces de hacer para conseguirlas - retrata un mundo en el que conviven símbolos perennes en forma de dioses y semidioses, alegóricos seres celestiales e infernales, todo tipo de animales humanizados y hombres y mujeres de toda clase, capacidad y condición. Es decir, una sociedad, salvando las enormes distancias culturales, como la nuestra, ahora.
Se trata pues del mundo real, en su totalidad.
Mientras tanto, nos seguimos dirigiendo - convencidos de que nos entienden y por su propio nombre - a animales domésticos de todas las especies, aunque usamos a otros en humillantes y a menudo crueles espectáculos, algunos, incluso, vergonzosamente sanguinarios.
La diferencia está en que el Ramayana es mucho más divertido y variado, resulta inofensivo para todos y, sobre todo, está admirablemente escrito.
¡Que la Lectura nos acompañe!
(*) Concretamente en el capítulo XXXVI.
A continuación, Martanda, la resplandeciente divinidad solar entre los hermanos Aditiás, añadió: "Doy a este muchacho una centésima parte de mi inmenso brillar. Y, además, le adiestraré en el arte de la elocuencia."
Mientras tanto, reinando en las aguas, el divino Varuna afirmaba: "Ni en una miríada de años, ni el lazo con el que ahogo ni ninguna de mis aguas le podrán causar la muerte."
"A partir de ahora, será invulnerable a mi cetro y ajeno a toda enfermedad.", añadió Yama, el dios de la muerte, y concluyó: "Con mi poder, le otorgo el privilegio de ignorar para siempre el desánimo en el campo de batalla."
Incluso Dasagriva, el guerrero de las diez cabezas, anunció: "Mi maza no lo abatirá en el combate". A continuación, Shiva, el dios del cambio, rehusó al poder de destruirlo y Vishvakaram, el gran arquitecto de este Universo, dijo: "No morirá golpeado por mis armas divinas y disfrutará de una larga vida."
Por último, Brahma, el Creador, lo confirmó: "Ninguna de mis armas lo destruirá" y, dirigiéndose a Vayu, añadió: "Tu hijo, gracias a su invencibilidad, será el terror de sus enemigos y la tranquilidad de sus amigos; podrá cambiar de forma a voluntad, comportarse como quiera y viajar sin límites, según sus deseos; distinguido como el mayor saltador, esquivará cualquier obstáculo y será célebre hasta el final de los Tiempos. Para destruir a Ravana y satisfacer a Rama, llevará a cabo hazañas que sorprenderán a todos."
Esta serie de profecías, que podemos leer en el último de los siete Libros del Ramayana (*), ya se han ido desplegando anteriormente ante los ojos del lector a través de los hechos que se narran en los seis Cantos precedentes y explican el origen de los sorprendentes superpoderes de Hanuman, uno de los personajes centrales de este gran poema épico de la literatura sánscrita y universal.
En sus páginas, Hanuman, un simio humanizado, valiente y leal, defensor del Bien y enemigo del Mal, llevado por sus impulsos adolescentes, se ha metido en un lío de verdadero alcance cósmico; después - armado con las extraordinarias capacidades enunciadas más arriba por los respectivos dioses, propias de los superhéroes de todos los tiempos y lugares - se convierte en un factor clave en el desarrollo de la narración.
El libro, del que se conocen más de doscientas versiones, todas ellas de la misma validez, y de permanente actualidad durante, como mínimo, los tres o cuatro mil años en todo el Sudeste Asiático y hoy, afortunadamente, en todo el mundo, va más allá de la conocida leyenda indoeuropea de la esposa raptada valientemente rescatada por su marido, que conocemos también a través de la Ilíada.
El Ramayana, además de describir el gran circo de las ambiciones humanas - y todo lo que de sublime y abyecto somos capaces de hacer para conseguirlas - retrata un mundo en el que conviven símbolos perennes en forma de dioses y semidioses, alegóricos seres celestiales e infernales, todo tipo de animales humanizados y hombres y mujeres de toda clase, capacidad y condición. Es decir, una sociedad, salvando las enormes distancias culturales, como la nuestra, ahora.
Se trata pues del mundo real, en su totalidad.
Mientras tanto, nos seguimos dirigiendo - convencidos de que nos entienden y por su propio nombre - a animales domésticos de todas las especies, aunque usamos a otros en humillantes y a menudo crueles espectáculos, algunos, incluso, vergonzosamente sanguinarios.
La diferencia está en que el Ramayana es mucho más divertido y variado, resulta inofensivo para todos y, sobre todo, está admirablemente escrito.
¡Que la Lectura nos acompañe!
(*) Concretamente en el capítulo XXXVI.
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